‘El modelo masculino del éxito no está funcionando’

Arianna Huffington, editora de The Huffington Post, dice que con más mujeres líderes se puede ver más allá del dinero y el poder.

‘El modelo masculino del éxito no está funcionando’

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‘El modelo masculino del éxito no está funcionando’

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abril 20 de 2013 - 12:08 a.m.
2013-04-20

Arianna Huffington, la fundadora del portal Huffington Post, reevaluó su forma de trabajar cuando, después de una semana de visitar potenciales universidades con su hija y trasnochando para estar al día con sus actividades, terminó desmayándose y rompiendo su pómulo.

Desde entonces, esta periodista-empresaria ha luchado por promover una nueva filosofía laboral basada en el bienestar personal y no en la adicción al rendimiento.

Portafolio habló con ella durante su corta visita a Colombia para conocer sus opiniones sobre el rol y las oportunidades de las mujeres en el mundo corporativo de hoy.

En una entrevista reciente con ‘Forbes’, usted se mostró muy emocionada de ver que viene una segunda revolución femenina, porque las mujeres no solo están buscando entrar a la fuerza laboral, sino que están haciendo grandes cambios. ¿Cómo se está viendo reflejada esta situación?

En entornos laborales, en los medios, en todas partes, estamos viendo un cambio que está otorgando más valor a lo que tradicionalmente era considerado un rasgo femenino. Y hombres y mujeres por igual están sacando provecho de esos atributos, lo cual nos conducirá a un futuro más compasivo: con más corazón, más maternal, con más colaboración. Un ejemplo concreto es que el 25 por ciento de las grandes compañías en Estados Unidos, incluidas Google, Aetna y General Mills, ahora ofrecen algunos programas de reducción de estrés.

También mencionó un punto importante en cómo las mujeres (y los hombres) pueden continuar creciendo en el mercado laboral y en bienestar. ¿Cómo están implementando esta filosofía en The Huffington Post?

En The Huffington Post tenemos un rango de posibilidades que incluyen enfatizarse en desconectarse, recargarse y reconectarse con nosotros mismos. Tenemos dos cuartos para siestas, y semanalmente hay clases de bienestar abiertas para todos nuestros empleados: ejercicios de respiración, meditación y yoga.

Tenemos 18 secciones de estilo de vida, centradas alrededor del lema 'Menos estrés, Más vida' y como eso, hay otras formas en que traemos esa misión editorial a la vida. También por eso lanzamos una aplicación gratis, GPS para el Alma, para monitorear los niveles de estrés a través de las variaciones en el ritmo cardíaco y ayudar a desestresarse con una guía personalizada de fotos de sus seres queridos, música, poesía, etc., que ayuda a volver a un lugar centrado.

¿Qué necesitan las mujeres para sobresalir más en el mundo corporativo?

Necesitamos éxito en el entorno laboral como mujeres, en nuestra forma única, no como copias de los hombres, cargando portafolios, o como máquinas vestidas con trajes a rayas.

¿Cuál es su opinión sobre las cuotas como medio para forzar a que haya más espacio para el liderazgo de las mujeres en los negocios?

Estoy en contra de eso. Estoy más comprometida en continuar mermando el doble estándar profesional según el cual las mismas conductas que ayudan a que los hombres prueben sus méritos en el trabajo son desestimadas en las mujeres. Este doble estándar crea grandes temores en las mujeres: tenemos temores a ser muy asertivas, tememos no ser lo suficientemente buenas y vivimos con una ansiedad que nos ha conducido a la adicción al trabajo.

¿Cuál fue la clave que le permitió tener una carrera y familia?

Tener hijos fue siempre una prioridad para mí. De hecho, creo que la familia nos da perspectiva y la habilidad de ver con mayor distancia nuestros altos y bajos en la vida laboral.

Solo con saber que al final del día voy a ver a mis hijas, mi día entero de trabajo se ve bajo un punto de vista diferente.

¿Siente que tuvo que hacer sacrificios en su vida personal y familiar para lograr el éxito?

Definitivamente hubo sacrificios específicos en todo el camino, pero indudablemente las cosas se facilitaron en la medida en que aprendí a navegar e integrar mis dos mundos. Un ejemplo muestra esto. Hace seis años, aprendí a las malas el valor del sueño.

Durante una semana, llevé a mi hija en un tour de universidades. La regla fundamental que acordamos durante el recorrido fue no usar el BlackBerry durante el día. Entonces, cada noche me quedaba despierta hasta muy tarde para ponerme al día con el trabajo.

Pero, el día después de que regresamos, repentinamente me encontré tirada en el piso, rodeada de un charco de sangre. Del agotamiento quedé inconsciente y me golpeé la cabeza. El resultado fue un hueso roto en el pómulo y cinco puntos debajo de mi ceja.

Creo que eso fue también un campanazo que me llevó a renovar mi estropeada relación con el sueño. Y cuando llegan esas llamadas a despertar, pocas son tan efectivas como derramar tu propia sangre –que, en otras épocas, se usaba para sellar un contrato–. Desde ese momento, todo lo que he aprendido sobre dormir solamente se ha sumado a mi comprensión de lo importante que es en cada parte de nuestras vidas.

¿Cuál es el papel que deben jugar los hombres en cambiar la paridad de género en los negocios? ¿Cómo puede sostenerse un diálogo real con los hombres y en general con la sociedad sobre los papeles en la familia?

Los hombres juegan un papel fundamental, y este comienza con el reconocimiento de la transformación a darles valor al capital humano y a la habilidad de desconectarse, recargarse y renovarnos a nosotros mismos tiene enormes beneficios para hombres y mujeres. La mejor forma de comenzar esta conversación es mirando cómo los hombres están sobrellevando la actual definición del éxito: ¿cuántos hombres realmente piensan que quemarse o tener un ataque cardíaco en los cincuenta es un precio justo para el éxito?

Los mentores y padrinazgos son citados como elementos clave para que las mujeres crezcan y sobresalgan en los negocios. ¿Eso jugó un papel importante en su carrera?

Sí, mi consejo para todas las mujeres, independientemente de quién sean en el mundo, o si estamos refiriéndonos a la vida personal o profesional, es que hay que encontrar lo que yo llamo una tribu de valentía: un grupo de personas que siempre esté disponible para los otros, independientemente de si hay éxito o fracaso.

¿Qué diferencia está viendo entre las mujeres trabajadoras de hace 20 o 30 años y las de ahora?

Las mujeres trabajadoras hoy tienen un sentido mucho mayor de las posibilidades y de las oportunidades. Pero, aún hay muchas preocupaciones sobre si somos aceptadas o no, lo cual puede ser extremadamente agotador y autodestructivo cuando esto limita nuestra voz, nos hace retraernos y debilita nuestra autenticidad.

¿Qué podría recomendarles a las mujeres que quieran crecer en el mundo corporativo?

Primero que todo, en que confíen en sí mismas y en sus propias expresiones, que no se contengan ni le tengan miedo al fracaso. A veces, la diferencia entre el éxito y el fracaso es la perseverancia. Ser exitosas no quiere decir tener que imitar los peores aspectos de la cultura laboral dominada por los hombres. Un mundo con más mujeres líderes puede ayudarnos a redefinir el éxito más allá del dinero y el poder. Necesitamos una tercera métrica que les de valor a nuestro bienestar, nuestra salud y nuestra capacidad de vivir la vida que queremos, no solamente la vida que nos tocó.

‘NECESITAMOS OTRA MEDICIÓN DEL ÉXITO, MÁS ALLÁ DEL DINERO Y EL PODER’

Sheryl Sandberg de Facebook se ha convertido en una defensora este campo.

¿Cree que, debido a la poca cantidad de mujeres presidentas de compañías, todas ellas deberían ser voceras importantes de la paridad de género? ¿Cómo se ve usted en esta discusión?

Una gran cantidad de tinta se ha dedicado al libro de Sheryl Sandberg, Lean In; algunos de ellos reclaman que Sandberg exhorta a las mujeres a conducirse incansablemente a la cima. Pero esto no es lo que ella está diciendo.

Lo que quiere decir es que así como hay barreras institucionales para el éxito, las mujeres están enfrentando muchas barreras interiores, voces que, como ella dice, te urgen a 'irte antes de irte'.

 Me gustaría ver a todas las mujeres, sean presidentas o no, unirse a la conversación que inició Sheryl, con énfasis en la importancia de redefinir el éxito femenino. Mi papel en la discusión es ayudar a que continúe el debate.

El actual modelo de éxito, dominado por hombres, que equipara el éxito con el agotamiento, la privación del sueño, entre otros, no está funcionando para las mujeres, y tampoco para los hombres. Necesitamos otra medición, más allá del dinero y del poder, que encuentre valor en nuestro bienestar, sabiduría y en nuestra habilidad de hacer una diferencia en el mundo.

Johanna Peters

Especial para Portafolio

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