Mujeres, la piedra angular de juntas directivas poderosas

Aunque en Colombia la participación del género femenino en estas sigue siendo reducido, su aporte puede ser clave para el crecimiento empresarial. ¿Por qué y cómo impulsar su inclusión?

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marzo 01 de 2014 - 01:20 a.m.
2014-03-01

Si bien es cierto que la sabiduría popular señala que “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, el mundo empresarial está revaluando el concepto y poco a poco ha comenzado a comprender que el género femenino, lejos de estar tras bambalinas, debe ser protagonista a la hora de construir una compañía exitosa.

De hecho, diversos estudios han evidenciado cómo las organizaciones que incluyen a mujeres en sus juntas directivas obtienen mejores resultados y se valorizan más en la bolsa.

Pero más allá de ser un tema de género o inclusión, la experiencia demuestra que los aportes de ellas son complementarios a los de los hombres y, por ende, es importante considerarlas a la hora de conformar equipos directivos.

Aunque en Colombia se ha hablado bastante del tema, aún se cae en lugares comunes a la hora de tratarlo: que muchas prefieren concentrarse en su vida personal, que es difícil conseguir mujeres con el perfil necesario o que les queda muy poco tiempo son algunas de las excusas para desaprovechar el potencial femenino en las altas esferas corporativas.

Y es que, si bien es cierto que la participación de la mujer como líder empresarial es pequeña, lo es mucho más cuando se trata de juntas directivas: de acuerdo con una investigación de Women Corporate Directors (WCD) en Colombia, apenas el 4 por ciento de los miembros de juntas en el país son mujeres.

Entonces, ¿cómo ampliar la participación femenina y aprovechar el conocimiento que pueden brindarle a una empresa?

De acuerdo con los expertos, lo primero es crear perfiles para las personas que se quiere en las mesas directivas.

“Como los puestos no están diseñados por competencias, a veces se elige por género y no por méritos, lo que incrementa las posibilidades de discriminación”, señala Sandra Idrovo, directora de investigación de Inalde Business School.

También hay que tener muy presente la naturaleza del negocio, ya que en muchos casos las mujeres pueden, además de su experiencia y conocimiento, aportar la visión de las compradoras o usuarias de sus productos o servicios. “Si no tienen mujeres, les están dando la espalda a la mitad de la economía (...) No puedo imaginarme cómo algunas compañías de consumo masivo no las incluyen en sus juntas”, asevera Ricardo Sala, socio consultor de la firma Spencer Stuart.

Además, sugieren que las firmas deberían crear programas de preparación que, aunque no excluyan al género masculino, incrementan en número de candidatas con la preparación suficiente como para aspirar a ocupar uno de los puestos.

En este contexto, los conocedores de la materia coinciden en que el mecanismo de cuotas, mediante el cual se establece un porcentaje rígido para la participación de la mujer (por ejemplo, que deben ocupar X cantidad de cargos), no es la mejor determinación.

De hecho, Duarte Ramos, gerente de Hays Colombia, considera que es una medida que solo se debería tomar en los casos de países donde se ha comprobado que existe discriminación, situación que dista mucho de la realidad colombiana.

TODOS PONEN

Pese a que las empresas deben poner de su parte, ellas también deben hacer lo propio y ver en las juntas directivas una oportunidad para continuar con su desarrollo profesional.

Sobre este tema, Fabiola Sojet, presidenta de General Electric en Colombia y uno de los miembros de WCD en el país, recomienda que se preparen constantemente y mejoren sus habilidades para poder ascender.

Igualmente, sugiere que, si bien muchas de sus congéneres prefieren pasar desapercibidas, también es importante que aprendan a ganar visibilidad y busquen caminos para promover su trabajo y los logros que obtenidos, una tarea para la cual formar redes es una de las mejores opciones.

Finalmente, resalta lo importante que es la mentoría, ya que tanto transmitir experiencias como aprender de las vivencias de las colegas es fundamental.

Lugares comunes que impiden su participación

Estudio encontró que en Colombia aún no se tiene muy presente la necesidad de abrir las juntas a las mujeres.

Aunque las cifras demuestran que casi la mitad de la fuerza laboral del país está compuesta por mujeres, un chequeo rápido entre las compañías evidencia que a medida que se asciende en la pirámide corporativa, el número de trabajadoras va disminuyendo significativamente, hasta convertir las gerencias o presidencias en cargos que están ocupados, casi en su mayoría, por hombres.

Entre las razones que, de acuerdo con los expertos, se usan para explicar este fenómeno, se encuentra, en primer lugar, la falta de candidatas con la preparación suficiente, una condición que ha ido cambiando con el paso del tiempo, pues cada vez más mujeres tienen más acceso a preparación académica superior.

Lo anterior se suma al hecho de que las que sí llenan los perfiles prefieren detener su ascenso para tener más tiempo libre y así dedicarse más a su familia, lo que impide que en muchas ocasiones superen los mandos medios.

Sin embargo, el estudio Women in the Boardroom in Colombia, presentado por Sandra Idrovo, que fue presentado en el Consejo Latinoamericano de Escuelas de Administración del 2013, encontró que en el país “no se termina de aceptar la necesidad de (un) mayor número de mujeres”.

Y agrega que en el país hay “rasgos de sexismo benevolente y de negación de discriminación”, lo que implica que las concepciones están tan arraigadas que requieren un cambio en las organizaciones y en quienes trabajan para ellas.

Eso sí, cabe resaltar que aunque la cifra de participación de mujeres en juntas directivas del país parece baja, Colombia es uno de los líderes en la región en términos de su inclusión.

No obstante, “aunque han venido ganando participación y presencia en los más altos niveles corporativos y gubernamentales, aún esta participación es poca respecto al potencial que tienen”, considera Libardo Bueno, Socio de Advisory de EY Colombia.

ALGUNOS BENEFICIOS DE SU INCLUSIÓN

- Mejoran la imagen de la empresa ya que se le percibe como incluyente y diversa.

- Aportan una visión complementaria a los aspectos de interés de la compañía.

- Ayudan a comprender al consumidor desde una perspectiva diferente.

- La diversidad disminuye el número de conflictos que se presentan en las juntas.

Cristina Bustamante

cribus@eltiempo.com

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