El negocio de Epson pinta bien con las tintas durables

Mientras el mercado de la impresión se ha estancado en el país, la firma japonesa conocida por esta línea ha crecido al 24% en dos años, y en el 2014 aspira a aumentar US$ 10 millones en ventas.

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agosto 12 de 2014 - 01:58 a.m.
2014-08-12

Las impresoras de tinta en tanque, en reemplazo de las de cartucho, no solo han representado un ahorro sustancial en los hogares y las empresas, sino que han significado la clave principal para que la empresa japonesa Epson tuviera un crecimiento del 24 por ciento en los dos últimos años en Colombia, una tendencia inversa al estancamiento e incluso decrecimiento que registraron muchas competidoras suyas.

Otra línea que augura un futuro prometedor es la de los videoproyectores, que ya suman una quinta parte de la facturación en el país. Al celebrar 20 años de la firma en Colombia, que cumple el 27 de agosto, su gerente nacional, Francisco Valderrama, añadió que este año aspiran a pasar de facturar 10 millones de dólares más.

¿En cifras, qué es hoy día Epson en Colombia?

Es una compañía de 70 millones de dólares en ventas, 46 empleados directos y 150 indirectos.

¿Este año cómo se proyectan?

La meta es crecer a 80 millones de dólares, es decir 13 por ciento, pero venimos de crecimientos de 24 por ciento durante dos años.

¿A qué se debió ese crecimiento?

Indudablemente a la ampliación de líneas de producto. Hay un producto muy importante para todas las economías emergentes y son las impresoras de tanque de tinta. Estas lograron que en los hogares y oficinas pequeñas se redujeran los costos de impresión entre un 70 a 80 por ciento. La tecnología es la misma, pero ya no requiere cartuchos sino unas botellas de tinta y esto hace que los costos bajen a menos de 10 pesos por página en blanco y negro, cuando en cartucho es de 70 a 100 pesos.

¿Esa es la única causa de su crecimiento?

La otra parte es el incremento en videoproyectores. Tenemos cerca de 60 referencias en cuatro segmentos: el de hogar, porque un proyector cuesta muchísimo menos que un televisor de 60 a 80 pulgadas –tenemos desde 1,8 hasta 12 millones de pesos– y acá uno puede ver hasta 200 y 300 pulgadas. El segundo es el segmento educativo, cuya novedad son unos proyectores interactivos que vamos a lanzar pronto y permiten trabajar con un lápiz o con el dedo sobre cualquier superficie, incluida la pared o tablero. También, hay una línea de oficina, con proyectores ultradelgados y ultraportátiles y el último es el de alta luminosidad, para proyecciones en grandes áreas.

¿Y por qué ahora auguran un menor crecimiento?

La industria de la tecnología ha venido creciendo al 11 por ciento y tener crecimientos superiores al doble por dos años consecutivos nos pone un techo. Hoy, somos número 1 en Colombia en impresión de inyección de tinta, por primera vez en 20 años, con el 51 por ciento del mercado, porque no tenemos impresoras láser.

¿Cuál es el porcentaje de participación por líneas?

La impresión con reducción de tinta es el 52 por ciento, los videoproyectores son el 20 por ciento; siguen las impresoras de punto de venta (bancos, peajes, parqueaderos y almacenes) con 18 a 19 por ciento y tendríamos otro segmento de impresoras industriales de gran formato usadas para impresiones exteriores, la impresión de sublimación (transferencia por calor del papel a la tela).

¿Cómo les fue el primer semestre?

A cifras de julio, vamos creciendo al 21 por ciento, lo que pasa es que nos medimos por año fiscal japonés que va de abril 1 a marzo 30. Ahora, el crecimiento va a ser menor y al final del año nos va a dar entre 11 y 13 por ciento aproximadamente.

LA GANANCIA HOY ESTÁ EN LA MÁQUINA

En un principio, según Francisco Valderrama, las impresoras se vendían a pérdida, pero los productores recuperaban la inversión con la tinta en un lapso cercano a los 3 años. Así, había máquinas hasta de 70 a 100.000 pesos y los cartuchos variaban entre 25.000 y 40.000 pesos.

“Para la mayoría de las empresas era y sigue siendo el principal negocio”, dice.

Hoy día, Epson no traslada ese costo a los insumos y por eso venden impresoras de entre 400.000 y 700.000 pesos. Sin embargo, el tanque de tinta con el que se la entregan puede durar entre dos y tres años; ahí es donde radica el ahorro para el usuario. Inicialmente, el producto se sacó para hogares pero la gente los trasladó al ámbito empresarial. En esta penetración en el mercado, las grandes superficies se han convertido en grandes aliadas suyas, pues ellas prefieren expender estos aparatos que ocupan igual espacio que los demás de su especie –las otras marcas–, pero valen mucho más y por tanto les reportan mayor ganancia por unidad.

“No buscábamos eso, pero esto rebasó los límites de todos los canales con una demanda inesperada que continúa y hacia futuro tiene unos retos muy importantes, porque, si somos líderes en el segmento de hogar y oficina pequeña, ¿por qué no aspirar a serlo en el mercado empresarial y de Gobierno?

De acuerdo con Valderrama, una tercera línea de negocio en auge para la compañía, después de las impresoras de tinta durable y los proyectores, son los escáneres documentales, cuya venta se ha incrementado por la necesidad de digitalizar la información de las empresas y el Gobierno. “El año pasado nos ganamos una licitación grande con el Consejo Superior de la Judicatura, que invirtió 2 millones de dólares porque el sistema judicial está digitalizando todos sus papeles”, anotó.

Néstor Alonso López

Economía y Negocios