Niños futbolistas: sembrando talento para recoger millones

Algunos de los equipos de fútbol más tradicionales han llegado a Colombia para abrir escuelas de formación deportiva, y así esculpir sus prospectos estelares.

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julio 29 de 2014 - 12:12 a.m.
2014-07-29

La brillantez del desempeño de la selección Colombia en el Mundial Brasil 2014, que logró el quinto escalón orbital, hace pasar desapercibido el detalle de que la categoría y el protagonismo de Radamel Falcao, James Rodríguez, Pablo Armero, Juan Guillermo Cuadrado, David Ospina, de esas 23 estrellas y de los cientos de futbolistas que actúan en el torneo profesional colombiano, fue inculcada en una escuela de fútbol.

Es por eso que al darse cuenta del enorme potencial, clubes de tradición como Boca Juniors, River Plate y Lanus deciden apostarle a nuestro país como cantera inagotable de talento y, por qué no, como inversión para reforzar sus nóminas de primera línea y engrosar sus cuentas bancarias, al descubrir las capacidades en los niños que se inscriben para hacer del fútbol su vida.

Óscar Díaz, dedicado, además del couching, a representar y dirigir la escuela deportiva que avala Boca Juniors en Colombia, confirma que esa institución adelanta, desde hace unos años, un proyecto continental para la formación de talentos, que posicionen con éxito la imagen azul y amarillo del club argentino.

“Ellos estaban intentando entrar a Colombia, y hace dos años obtuve la franquicia de la marca”, afirma Díaz, quien añade que no solo se preocupan por pulir la habilidad en los pies de sus muchachos sino lo que tienen en su cabeza para que vean la vida como verdaderos líderes.

Uno de los principios fundamentales es que los niños tengan la oportunidad de mostrarse en las vitrinas internacionales.

A disposición están además los cazatalentos de Boca, que una vez al año viajan para cosechar las nuevas promesas de este deporte. Así mismo, otros equipos de Argentina, Brasil y México tienen acceso a los niños para observar su calidad y decidir si les interesa para continuar con su formación deportiva.

La escuela de Boca hace convocatoria dos veces al año, la primera fue en febrero y la segunda será entre agosto y septiembre, y busca no solo a niños que empiezan a destacarse por sus habilidades sino a jugadores de hasta 21 años que buscan competir al más alto nivel. Como parte de su responsabilidad social, tienen en la actualidad 15 alumnos de escasos recursos becados, pues sobresalen por su desempeño deportivo.

Cada semestre, luego de una preselección, viajan a Argentina para que convenzan a uno de los 10 equipos que los observan. Este mes enviaron su primera delegación de cinco jugadores a la sede de Quilmes, para jugar partidos contra esta decena de sparring y muestren que están hechos de ‘buena madera’. La escuela se reserva el derecho de ser representante de quien va a firmar contrato con un club y será el único agente autorizado para cualquier negociación futura sobre sus derechos deportivos.

Sin embargo, afirma Díaz, “al final, el primer equipo que lo transfiere es el que se lleva la mayor parte en caso de reventa a mercados más cotizados. A la escuela le queda una pequeña participación de la transferencia y el pago de los derechos de formación que debe abonar por única vez el equipo que compra hasta que el jugador cumpla los 23 años”.

INVERSIONES CON BUENOS RESULTADOS

Albert Ortiz, presidente de la escuela de fútbol que el Club Atlético Lanús de Argentina tiene en Colombia desde el 2008, afirma que esta fue creada por recomendación del técnico gaucho Ramón Cabrero (ex del Nacional de Medellín), quien certificó ante sus compatriotas la calidad técnica y exquisitez con que tratan el balón los colombianos. Interrogado sobre los progresos de sus alumnos, el directivo dice con orgullo que el joven Harrison Higuera, de 18 años, “es nuestro mejor prospecto en la actualidad. Salió de una convocatoria que hicimos en Soacha, hace tres años; apenas lo enviamos a Argentina, el cuerpo técnico de Lanús lo reservó para su nómina y ahora juega en las reservas de la institución con buenas posibilidades de ascender”.

Otra posibilidad de éxito para aspirantes la ofrecen los agentes Fifa, como María Chavarro, quien cuenta que “yo tengo a Julián Quiñonez. Lo traje de Tumaco y en este momento es defensor central en el Tolima. Cuando tenía 15 años lo convencí de su potencial, hablé con sus papás y conseguí su permiso para traerlo a Bogotá. Acá estudió y entrenó en una escuela pagada con mis propios recursos hasta que participó en unas pruebas que hizo Independiente Santa Fe, y luego pasó al Tolima. Hoy sigo siendo su agente”.