Noni, el veneno perfecto
contra la mosca de las frutas

Alternativa que acaba con plaga que destruye también cultivos de hortalizas.

Esta tiene origen en el continente asiático y la han adaptado a otras regiones.

Esta tiene origen en el continente asiático y la han adaptado a otras regiones.

Archivo particular

Empresas
POR:
Germán Duque Ayala
abril 15 de 2016 - 08:20 p.m.
2016-04-15

Aunque la discusión sobre las posibles bondades del noni en función de la eterna juventud de la gente todavía no pone al mundo científico de acuerdo, lo que sí ha quedado comprobado es su efectividad para combatir la plaga de la mosca de la fruta.

El hallazgo se considera un nuevo y positivo paso en la investigación para contrarrestar un insecto que, año a año, ocasiona millonarias pérdidas a las plantaciones de frutales en el mundo, especialmente en el trópico, y que mantiene alerta a los inspectores sanitarios de los países en donde todavía no ha tenido presencia.

El descubrimiento es producto del trabajo de los investigadores de la Universidad de Wisconsin John Pool, Jean David y Amir Yassin, quienes han monitoreado el comportamiento de la mosca por distintas partes del mundo. Comprobaron que, efectivamente, un ingrediente tóxico que contiene la fruta del árbol del noni fulmina el insecto.

Pero para sorpresa de los investigadores, encontraron también que hay excepciones como la registrada en la isla de Madagascar, donde la mosca se hizo inmune y el ‘veneno’ del noni no le produce ni mareo. Tal aspecto indujo a los investigadores a confrontar los resultados con moscas capturadas en territorio africano, donde observaron que la hembra de la especie de dicha Isla rechazaba el apareamiento con los machos del resto del continente.

Indicaron en ese sentido que los aspectos evolutivos son claves al evaluar el comportamiento de los organismos vivos, especialmente cuando han sobrevivido en zonas aisladas, donde las condiciones de vida y hábitos alimenticios, son claramente diferentes. Identificar en las moscas los genes de la tolerancia les dio asimismo a los investigadores nuevas pistas para verificar la reacción en seres humanos.

En efecto, después de los ratones, las moscas se han convertido en la fuente de estudio más importante en el laboratorio para identificar caminos que lleven a mejores diagnósticos de enfermedades del ser humano, pues, como es el caso de dichos insectos, poseen un sistema neurológico y un aparato digestivo muy similar.

En una investigación anterior, científicos de 20 países, dieron un paso fundamental al poder clasificar las verdaderas moscas destructivas de las frutas, entre un enjambre de especies, que los mantenía en un verdadero desconcierto. De acuerdo, con Tony Clarke, del Centro de Bioseguridad de las Plantas de la Universidad Tecnológica de Queensland, en Australia, se llegó a la conclusión de que las famosas moscas de la frutas “oriental”, “filipinas”, “invasiva” y del “vinagre o papaya”, eran en realidad la misma especie, la cual decidieron bautizar bajo un solo nombre científico: bactrocera dorsalis. De esa forma será más fácil estudiarla y combatirla, señaló.

Explicó el científico que, sólo en Australia, la erradicación de la mosca, que acababa con buena parte de las cosechas de papaya, costó alrededor de 100 millones de dólares.

El riesgo de la aparición de la plaga se ha convertido en un obstáculo central para el ingreso de frutas tropicales al mercado de Estados Unidos, donde el Departamento de Agricultura, en conjunto con la Agencia de Aduanas y Fronteras, ha desplegado todo tipo de medidas para evitarla.