Nuevo edificio de Apple está hecho para adultos

Su nuevo campus rompe con todas las últimas tendencias en construcción de oficinas. 

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Los accionistas no deben estar contentos, la exageración del decorado de la sede central de una compañía siempre ha sido una señal de que se cierne la calamidad.

EFE

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julio 07 de 2017 - 06:53 p.m.
2017-07-07

Una gigantesca nave espacial acaba de aterrizar en Cupertino. Este verano, 12.000 empleados de Apple comenzarán a trasladarse a este enorme edificio en forma de disco, que ha tardado ocho años en construirse y que, según algunos, costó US$5.000 millones, el edificio de oficinas más caro del mundo.

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Apple Park es el proyecto póstumo de Steve Jobs, un ejemplo de vanidad parecido al Palacio del Pueblo de Nicolae Ceausescu en Bucarest. Jobs se encargó de todos los detalles, insistiendo en impecables herrajes para puertas y piedra proveniente de Kansas tratada para que se asemejara a las paredes de su hotel preferido en Yosemite. El nivel de obsesión y grandiosidad hace que el mármol que Jacques Attali alguna vez ordenó, parezca poca cosa.

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Los accionistas no deben estar contentos, la exageración del decorado de la sede central de una compañía siempre ha sido una señal de que se cierne la calamidad. La Rumania de Ceausescu y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo de Attali son buenos ejemplos de este fenómeno.

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Los vecinos de Cupertino, tampoco se deben alegrar. Hay al menos 9.000 parqueaderos en Apple Park, lo cual indica que habrá muchos coches en circulación. Sin embargo, los observadores estarán encantados: en las últimas dos décadas, han surgido tres tendencias negativas con respecto al diseño de las oficinas y Apple Park las corrige.

Primero, hemos perdido la confianza en las oficinas en general, conforme los empleados nómadas se refugian en cafés y en sus propias habitaciones. El edificio de Jobs es un himno a la importancia de estas. Los críticos se están quejando de que el edificio se podría convertir en un “elefante blanco” si Apple se va a la quiebra, pero ese no es el punto. Apple Park es una declaración: “estamos aquí para quedarnos y por eso hemos construido un sitio bello para que nuestros empleados tengan un lugar agradable en el que pueden trabajar”.

La segunda tendencia es la creciente confusión entre los hogares y oficinas. A los diseñadores de oficinas de moda les encanta crear espacios de trabajo que parecen horribles apartamentos de “hipsters” imaginarios; la oficina de Airbnb en San Francisco está llena de espacios que parecen extrañas salas de estar, cocinas y hasta una “cueva de nerds”.

La sede de Apple fue creada en base a la idea de que la oficina y la casa son diferentes. Y no hay cuidado de niños en el sitio, lo cual es un avance, ya que un empleador no tiene que cuidar a los niños.

Y con respecto al punto más radical, Apple Park está hecho para adultos. Durante las últimas dos décadas, los espacios de trabajo han sido construidos para ser usados por niños de escuela primaria. Google ha sido el líder mundial en infantilizar su fuerza laboral con toboganes y jardines de croquet hechos de AstroTurf. En su oficina de Tel Aviv, el personal lleva a cabo las reuniones en ridículas estructuras que parecen canastas voladoras con hélices.

Esta tendencia perniciosa — fea, tonta y discriminatoria en razón de la edad — se inició en Silicon Valley y se ha extendido. Hasta la nueva oficina del anticuado CBI en Londres está decorada con colores primarios y murales divertidos.

Apple Park ha descartado la diversión y está creando espacios bellos en su lugar. La belleza es un atributo adulto y serio; el trabajo también debe de serlo.

El edificio además tiene dos atributos positivos: la democracia y la vegetación. Durante décadas las oficinas han pretendido ser igualitarias, pero mientras estén alojadas en rascacielos, el director ejecutivo siempre se encontrará en la cima. La nave espacial tiene cuatro pisos y todos los que se encuentren en el anillo tendrán la misma vista: árboles. Se plantarán cerca de 9.000, casi uno por persona.

La única tontería es el intento de Apple de justificar el gasto. Ha afirmado que las personas que se encuentran en un ambiente inmaculado tienden a realizar su trabajo de forma inmaculada. Esto es una tontería porque muchas de las invenciones más brillantes han sido construidas en garajes.

En todo caso, Apple no necesita justificarse. Tiene dinero para quemar y ha elegido quemarlo en algo espléndido. Un accionista podría no estar de acuerdo, pero los 12.000 empleados, estarán contando los días para trasladarse a su nueva oficina.