‘El optimismo no se nos puede subir a la cabeza’

Ricardo Hausmann llama a la prudencia económica en el auge de América Latina.

Archivo Portafolio.co

Ricardo Hausmann

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mayo 17 de 2011 - 12:36 a.m.
2011-05-17

 

Para Hausmann, en los próximos años una parte de A. Latina se habrá graduado al nivel de país de clase media, con un mercado interno más consolidado, que facilite el desarrollo de productos sofisticados para exportar. “Las naciones del arco del Pacífico tienen las posibilidades de llegar allá”. 

El venezolano Ricardo Hausmann es director del Centro de Desarrollo Internacional y profesor de la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Conocedor como pocos de la economía latinoamericana, habló con Portafolio. ¿Cómo analiza la oleada de optimismo que circunda a la región?

Creo que hay partes del optimismo que son sanas y hay partes que son ilusiones.

¿Qué es lo sano?

Que en una parte de la región se ha aceptado cierta forma de manejar la economía, la sociedad o las relaciones políticas, que ha llevado a buenos niveles de cooperación entre las diferentes fuerzas y, por lo tanto, a unos niveles de confianza que están justificados. 

¿Qué más identifica?

Otro elemento positivo es la mejora en los términos de intercambio de Suramérica, no así de México y Centroamérica. Eso sube los ingresos y las perspectivas de crecimiento. 

¿Y en lo internacional?

En algún sentido es favorable. Si bien la economía global está creciendo a tasas apenas superiores al 4 por ciento este año, esa cifra tiene su origen en los países pobres y no en los ricos.

La diferencia es que cuando el crecimiento es causado por China, con su ingreso por habitante de 5.000 dólares al año, eso nos impacta más que cuando ocurre en un sitio en donde el ingreso es más alto.

El consumo que surge de esa situación absorbe la oferta exportable de Suramérica.

¿Cuáles son los problemas que pueden surgir?

Que a la gente se le suba la situación coyuntural a la cabeza. Ese es el caso de Brasil, en donde el gasto real creció el año pasado 10 por ciento y la economía se les sobrecalentó.

Ellos pensaron que eran la nueva China y que podían crecer al 7 por ciento como les pasó en el 2010 y resulta que no. Este año van al 4 por ciento, con la economía recalentada, una moneda sobrevaluada y una mejora en los términos de intercambio del 40 por ciento que se han consumido.

En contraste, la infraestructura está en el piso, con una de las tasas de inversión pública más bajas del mundo y les quedan unas cuantas telarañas mentales.

¿Como cuáles?

Como la de no permitir la inversión privada en infraestructura. No quieren invertir ni dejan que otros lo hagan. Todo eso hace que la euforia sobre Brasil sea un poco más moderada, porque no tiene muchas capacidades de crecimiento.

¿Qué pasa en otros países?

Se nota más dinamismo potencial en Colombia, Perú, Chile y Uruguay. En general, lo importante es la búsqueda de consensos para hacer lo que toca con el fin de crecer más rápido.

¿Qué piensa de la supuesta existencia de burbujas?

En algunos lados se han comenzado a desinflar. El peligro es que nos entusiasmamos tanto, que se nos olvide hacer la tarea.

¿Esto pasa en Colombia?

Noto en Colombia una actitud más cauta. Hay conciencia de que viene un auge en las ventas de productos básicos, y que parte de esos ingresos se tienen que ahorrar y mejorar la competitividad. Ese discurso está ausente en varios países en donde la pregunta es cómo se va a gastar el dinero que llegue en el futuro.

¿Otros casos le preocupan?

El de Argentina, que es un caso de museo. Tienen una buena situación externa, al tiempo que acumulan problemas estructurales, lo cual es insostenible.

En Venezuela, en donde ha existido una implosión, a pesar de los ingresos petroleros, el consumo ha venido cayendo, en un marco inflacionario al alza. Bajo esa óptica, la década de A. Latina no se ve tan segura…

Si uno quiere ganar credibilidad, tiene que hablar de sus problemas y de cómo los va a atender. No basta sólo con referirse a las posibilidades, que las hay, pero también mencionar las dificultades.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, la seguridad es un desafío mayúsculo que ha empeorado en buena parte de A. Latina. También la infraestructura, que es muy pobre, o la baja calidad de la educación y de los programas de entrenamiento para el trabajo, como los del Sena.

¿Qué otro tema le genera inquietud?

La enfermedad holandesa. En general los productos básicos generan muchas divisas y pocos empleos. El resultado es que abaratan las divisas e impactan actividades que son las que tienen encadenamientos positivos en el largo plazo.

Los países de la región deben luchar contra ese mal con más ahorro fiscal y una política monetaria más activa, como puede ser la acumulación de reservas, regulaciones, controles o el uso de otros instrumentos.

¿A qué se debe su entusiasmo por Colombia?

A que está haciendo la tarea, así no crezca muy rápido. Hay que entender que el que era su principal socio comercial está colapsando y aun así crece a tasas brasileñas.

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