Joven con ADN colombiano cata el negocio del whisky

Felipe Schrieberg hizo de esta bebida tema de estudio y centro de su empresa.

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Portafolio
junio 20 de 2016 - 07:03 p.m.
2016-06-20

Al contacto prolongado que tuvo Felipe Schrieberg Rodríguez con el whisky en las juergas universitarias no solo le sacó provecho al convertir este licor en su tema de estudio, sino que hoy día lo está volviendo el pilar de su negocio.

Felipe nació en California (Estados Unidos) hace 28 años, de padre norteamericano (David Schrieberg) y madre colombiana (la periodista Cecilia Rodríguez), quienes se conocieron en París en un programa de capacitación para comunicadores internacionales. De hecho, el nombre de Felipe corresponde al del organizador de esa pasantía académica.

Cuenta Felipe que cuando llegó la hora de entrar a la universidad vio que el estudio en el país del Tío Sam era muy caro y decidió irse a Escocia. Hace ocho años, cursando su pregrado de relaciones internacionales en la universidad de Saint Andrews, un centro de estudios ubicado en el pueblo del mismo nombre, vecino de Edimburgo, empezó a incursionar en el mundo del whisky, a medida que asimilaba igualmente el blues que se interpreta en esas tierras.

Con sus compañeros de clase y amigos se ponían de acuerdo para gastar sus exiguos recursos comprando cada uno media botella diferente, con el fin de degustar la variedad de sabores y sensaciones que solo es posible en la meca del whisky.

Posteriormente, a la hora de formular su tesis de maestría en la Universidad de Edimburgo, optó por hacerla tratando de idear sistemas amigables con el medioambiente aplicables a las destilerías de Islay, el pedazo insular más grande de Escocia, donde buena parte de la economía gira en torno al licor preferido de Felipe. A la par, jamás dejó la vida sibarita ni las catas especializadas.

"Muchas veces las catas son muy secas
y formales, contrario al whisky que es buenísimo y tiene sabores locos y geniales".

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“Esto es como formular una base de datos con diferentes clases de whisky en la cabeza, para saber lo que se está haciendo”, apunta en tono de chanza.

Dos años atrás, fundó su empresa Whisky Business, que organiza catas internacionales.
Felipe explica que su intención ha sido ofrecer experiencias educativas, accesibles a todo mundo, en las cuales a cada instante se haga conciencia de lo que se está ingiriendo.
“Muchas veces las catas son muy secas y formales, contrario al whisky que es buenísimo y tiene sabores locos y geniales. Y, por ser músico y haber organizado espectáculos y noches de fiesta, sabía que se podía hacer un espectáculo chévere”.

Para cada cata, Schrieberg busca un ángulo novedoso. Por ejemplo, en Edimburgo la sesión es en un cuarto completamente oscuro, con músicos que tocan se sorbe el ‘agua de vida’ (eso significa whisky en lengua gaélica irlandesa).

En Londres es una cena con cuatro platos y un tipo de whisky con cada uno, subidos en un vagón del metro de Londres que yace en un museo de transporte.
Para septiembre, Felipe tiene prevista una cata en Francia, donde el licor será servido en un castillo, combinado con puros.

Felipe Schierberg Rodríguez aspira a hacer catas en Colombia.

Felipe Schierberg Rodríguez aspira a hacer catas en Colombia.

Archivo particular

Por ahora hay dos sueños por cumplir: realizar catas en Islay durante el festival del Whisky, que dura una semana, y otras más en Colombia, la tierra donde están sus raíces maternas.