‘Esta propuesta asegura la 
continuidad de Pacific a largo plazo’

Miguel de la Campa y Serafino Iacono explican todo lo que
ha rodeado el proceso de reestructuración de la petrolera. 

Miguel de la Campa y Serafino Iacono.

Miguel de la Campa y Serafino Iacono.

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abril 29 de 2016 - 01:33 a.m.
2016-04-29

Miguel de la Campa y Serafino Iacono, de Pacific Exploration & Production Corp, hablan sobre la reestructuración de deuda que adelanta la compañía, de todos los rumores que han rodeado la negociación, de por qué se escogió la propuesta de Catalyst y no otras, de por qué no se pudo negociar antes y de las deudas.

¿Por qué hubo necesidad de hacer la reestructuración de la deuda de Pacific?


Durante la implementación de su estrategia de crecimiento, Pacific acumuló una deuda financiera con bancos colombianos e internacionales a través de la emisión de bonos y de deuda bancaria por más de 5.300 millones de dólares. (Lea sobre la reestructuración a la que se acogió Pacific)

En un escenario de precios por encima de 80 dólares por barril esta deuda era viable. Sin embargo, con un nivel imprevisto de precios por debajo de 60 dólares la deuda se había vuelto inmanejable, y la situación financiera se complicó más con los precios actuales de 45 dólares el barril o menos (llegó a bajar hasta 26 dólares en febrero pasado), lo que generó matemáticamente que ni el capital ni los intereses se pudieran pagar.

Si la compañía tiene activos y reservas para vender, ¿por qué no lo hizo, pagó intereses y esperó a que el precio del petróleo subiera?

Porque la perspectiva de los precios del crudo es que van a estar bajos por más tiempo, esto también afectó el volumen de reservas, que bajaron desde 520 hasta 290 millones de barriles de petróleo equivalente (Mbpe). Estas reservas no han desaparecido, pero actualmente no son comercialmente explotables.

Esto también significó una pérdida aproximada de 2.600 millones de dólares, que representaban aproximadamente la mitad del valor del total de la deuda de la compañía. Todo esto dejó a Pacific con un patrimonio negativo (el valor de todos sus activos es menor que el de sus deudas). Por lo tanto, aún si la compañía vendiese todos sus activos no podría pagar todas sus deudas.

¿Por qué los accionistas tienen que ver diluida o cancelada su participación?

Se anticipa que los acreedores financieros perderán aproximadamente el 80 por ciento del valor total del capital adeudado por la compañía a dichos acreedores. En decir, unos 4.300 millones de dólares.

Debido a la magnitud de las pérdidas asumidas por los acreedores financieros y visto que la compañía tiene un patrimonio negativo, la conclusión obligada es que las acciones ordinarias de la compañía se diluirán.

¿Cuánto dinero perderán los accionistas?

El monto que recibirían los accionistas será determinado por la Corte de Canadá, en donde se lleva a cabo el proceso de reestructuración, bajo la Ley de Arreglos de Acreedores de Compañías (Companies' Creditors Arrangement Act - CCAA). (Vea los detalles de la aprobación de la Corte de Canadá)

También es posible que como resultado del proceso bajo CCAA las acciones ordinarias de los actuales accionistas sean extinguidas y su valor quede en cero.

"Colombia necesita una política
de Estado hacia el sector petrolero
si quiere seguir siendo productor".

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Si hubo otras ofertas para la reestructuración de la compañía, ¿por qué no se escogió una que contemplara el pago por las acciones?

Todas las ofertas recibidas fueron sometidas a consideración de los acreedores financieros y cada una de ellas hubiese generado la cancelación o dilución a un mínimo nivel de todas las acciones actuales de la compañía.

La dura conclusión es que tanto los accionistas, como directores, altos funcionarios y empleados de la compañía, que a su vez son accionistas, también pierdan o vean diluidas sus acciones a un valor nominal, como todos los demás accionistas.

Las consecuencias económicas son las mismas para grandes o pequeños accionistas y no hay diferencia en el efecto generado para los accionistas en Colombia o en cualquier otra parte del mundo.

Esta dura realidad jurídica que enfrentamos se deriva de factores económicos globales, que se reflejaron en el riesgo de invertir en acciones de cualquier compañía. Es que, por ley, los accionistas son los últimos en la lista de prioridad para fines de pago, en casos en los que se requiere una reestructuración.

¿Por qué creen que R. Blair Thomas, máximo responsable ejecutivo de EIG, dijo esta semana que la oferta de ellos era mejor que la de Catalyst, tanto para Pacific como para los acreedores?

EIG ha ido modificando su oferta con el paso del proceso, la primera fue rechazada de entrada porque compraba la compañía por 700 millones de dólares, quedaba toda de ellos, iban a vender los activos y podían hacer todo lo que les diera la gana.

Ellos fueron los mismos que junto con los mexicanos Alfa hicieron la oferta el año pasado de comprar la compañía a 6,50 centavos de dólar canadiense la acción.

Ahora, nosotros no participamos en este proceso, quedó en manos de un comité independiente, uno de bonistas y de los bancos, pero tengo entendido que cambiaron la oferta varias veces.

También sabemos que fueron con otra oferta antier a Toronto y el juez les dijo que no, que seguía siendo mejor la de Catalyst.

¿Qué opina de que el grupo O’Hara esté liderando un grupo de accionistas que se oponen a la reestructuración y amenazan con demandarlos?


Recordemos que en mayo del 2015 Pacific anunció una transacción en virtud de la cual la compañía mexicana Alfa y Harbour Energy Ltd. adquirirían la totalidad de las acciones ordinarias de la compañía en circulación a un precio de 6,50 dólares canadienses por acción.

US$5.300
 millones
es la deuda acumulada de Pacific.


Dicha transacción fue aprobada por la junta directiva de Pacific y contó con el apoyo de los acreedores financieros. La compañía les recomendó a los accionistas que aceptasen la transacción en vista de la incertidumbre de ese momento asociada con los precios del crudo.

Sin embargo, fue precisamente O’Hara, el accionista con mayor participación accionaria de la compañía, quien se opuso a la venta y quien terminó ganando suficiente apoyo para frustrarla.

Después de esto el grupo no propuso ninguna alternativa para ayudar a Pacific durante la crisis del precio del petróleo. No creemos que O’Hara tenga en este momento una solución práctica que proponerle a la compañía.

¿Ustedes tienen previsto obtener una comisión o una porción del negocio?


Nada de eso es cierto. Ni nosotros ni ningún miembro de la junta directiva o de la gerencia recibirán comisión alguna, tampoco participaremos en la reestructuración (salvo por el trato proporcional que corresponda como tenedores de los bonos sin garantía de la compañía). Es mentira que nosotros vayamos a recibir una comisión de 150 millones de dólares, como se ha dicho.

También es falso que la propuesta conjunta de los acreedores financieros y Catalyst contenga o establezca algún tipo de comisión, pago o incentivo para los directores actuales o para la alta gerencia.

De hecho, no hay ningún tipo de garantía de que los actuales directores o los actuales miembros de la gerencia permanecerán en Pacific una vez que se complete la reestructuración.

En el presente caso se alcanzó un acuerdo que permite la continuidad de los negocios ordinarios de la compañía, lo que permite la continuación de los pagos a los proveedores, socios, contratistas, autoridades, empleados, etc.

¿Por qué se aceptó esta propuesta?

Es importante dejar claro que la oferta original de Catalyst apoyada por nosotros no fue aceptada. Se aceptó una propuesta ajustada por los acreedores financieros y Catalyst producida en tiempo real durante el curso de las negociaciones, se convirtió en la propuesta de restructuración que en última instancia funcionó y fue aceptada por los acreedores financieros, la junta directiva y el comité independiente.

La oferta de Catalyst tal como fue desarrollada con los acreedores financieros se aceptó porque era la que mejor aseguraba la continuidad de la compañía en el largo plazo.

Entre otros aspectos, no afecta las obligaciones de Pacific con sus proveedores, socios, contratistas, empleados, etc.

¿Quiénes más participan con Catalyst con el financiamiento de 500 millones de dólares?

Los tenedores de bonos institucionales, no son personas naturales. Catalyst está garantizando este financiamiento con la totalidad de los 500 millones de dólares en caso de que alguno de los tenedores de bonos y/o bancos no participen de este financiamiento.

En ningún caso ni Serafino Iacono, ni Miguel de la Campa ni Ronald Pantin están participando de manera alguna en este financiamiento o en alguna de las partes que lo suministran.

Aparte de la baja de los precios del petróleo y del alto endeudamiento, ¿hay otra razón para la situación de Pacific?

Desde el año pasado sabíamos que si los precisos seguían bajando la situación se iba a poner muy difícil y esa fue la razón por la que iniciamos el proceso de venta en el que participaron Alfa y EIG.

Cuando se hizo el proceso y lo bloqueó el grupo O’Hara, dos de ellos entraron a la junta. Les preguntamos qué plan tenían, y no lo tenían, estaban jugando monopolio, decían que el precio del petróleo iba a subir, que no nos preocupáramos. No tenían un plan serio ni concreto, no tenían ningún tipo de alternativa.

¿Se equivocaron al comprar Petrominerales?

Fue una compra financiada. En ese momento nuestros accionistas no querían que nos diluyéramos emitiendo acciones, y esa consideración fue tomada con el apoyo de asesores internos, externos, los bancos, de aspectos técnicos. En ese momento todo mundo estuvo de acuerdo.

Nos cuesta ir atrás, si fue o no una decisión apropiada, pero al final de la historia, la verdad del caso, Petrominerales nos trajo crudo mediano y liviano que nos ayudó mucho con el tema de ahorrar en importar diluyentes para el crudo pesado. Efectivamente nos endeudamos y en este momento tuvo una repercusión muy negativa.

¿Sienten que defraudaron a los accionistas?

Evidentemente sí, pero desgraciadamente en estos procesos son los deudores los que tienen la prioridad, no son los accionistas. Muchos perdemos todo.

Cuando la compañía tenía un valor de mercado de 7.000 millones de dólares, el paquete accionario mío valía 150 millones de dólares, todo eso se perdió. Sufrimos al igual que todos.

¿Si hubieran podido quedarse con el campo de Rubiales, la compañía habría sobrevivido?

Con los precios del petróleo por los que hemos pasado, esos son unos procesos que el campo de Rubiales no aguanta. Ese campo tiene un contenido de agua muy alto y cada día crece más, el manejo de esa agua cuesta mucho dinero.

No estoy seguro de que el campo de Rubiales a precios bajos sea algo que convenga a mediano plazo. Con estos precios del petróleo tan bajos y el contenido de agua tan alto, no estoy tan seguro de que nos podría ayudar.

¿Qué lecciones les deja todo esto, que cosas harían diferentes?

El precio del petróleo es una cosa muy difícil de predecir porque tiene mucha influencia geopolítica, fíjate lo rápido que se ha recuperado desde los 26 dólares de hace poco. Se planifica a mediano y largo plazo. Cuando sucede algo como esto se trata de reducir costos, con esto estamos asegurando el empleo y el pago de las responsabilidades.

A nivel de producción hay una fórmula mágica, que siempre se ha utilizado para ajustarnos a esta nueva realidad: tienes reservas, a qué precios y sacarlas. Hay que ir a los fundamentos del negocio, eso es lo que nos queda.

La empresa queda sin deuda, sólida financieramente y lista para cualquier escenario en el mediano y el corto plazo, pero yo no sabría responderte a la pregunta, porque el precio no lo controla nadie.

¿Qué piensa de las políticas petroleras del país y sobre todo de la escasez de reservas?

Los menos de siete años de reservas son un problema muy serio. No queremos criticar al Gobierno, pero creemos que si Colombia quiere lograr ser autosuficiente en petróleo y además poder mantener la industria más allá de los siete años de reservas tiene que haber unas políticas concertadas, de Estado, centralizadas.

Cuando a uno le otorgan una concesión no tiene por qué que empezar a resolver problemas que debieron ser resueltos antes de que se la entregaran, como ir a negociar con las comunidades, para esas cosas debería haber una ventana única.

Lo que decimos es que hace falta que las políticas públicas sean más claras, en cuál es el deseo, el consenso político, en si se quiere ser un país que produce o no petróleo. Si se decide que no, no pasa nada, se produce lo que se pueda y se acabó la historia.

Pero si se quiere estar vigente en el mercado hay que tener unas políticas más claras, tener gente en los puestos claves como los ministerios de Minas y Ambiente, con una política dirigida hacia el desarrollo de la industria.

Es muy difícil que se mantengan políticas coherentes cuando tienes seis ministros de Minas, no estamos criticando, solo diciendo lo obvio, que hay que tener políticas claras para poder desarrollar el negocio petrolero en Colombia, alargar la vida de las reservas, que es muy corta, y va a costar mucho dinero importar las necesidades que se tienen en el país para mantener la industria y la infraestructura funcionando.