'Que cada quien pague por su riesgo': aseguradoras

La tendencia del mercado es personalizar el costo de las pólizas a fin de que un usuario asuma solo lo que le corresponde a él. Con ello se eliminaría el promedio al calcular el valor del servicio.

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'Que cada quien pague por su riesgo': aseguradoras

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agosto 06 de 2015 - 01:08 a.m.
2015-08-06

“Tomar un seguro es costoso en comparación con los servicios que ofrecen”. Esa es una de las conclusiones del estudio sobre ‘Demanda de Seguros en Colombia’, realizadas por Fasecolda y divulgadas en mayo pasado.

Esta apreciación responde en buena medida la pregunta sobre ¿por qué los colombianos no se protegen contra los riesgos que enfrentan tanto a nivel personal como de sus bienes?

Las aseguradoras tienen claro que uno de los principales problemas del negocio es el círculo vicioso que existe en la relación con los clientes potenciales. La gente no compra seguros porque percibe que los precios de las pólizas son altos, y la industria aseguradora no puede bajar las tarifas porque no existe una masa crítica de usuarios que le permita hacerlo sin afectar la rentabilidad del negocio.

La encuesta también señala que los reparos sobre el precio de las pólizas, aunque están relacionados con el ingreso de los hogares, buena parte de las personas de estratos altos también percibe que los seguros son costosos (“Apenas el 30% de los hogares que tienen activos considerables están asegurados voluntariamente).

QUÉ SE ESTÁ HACIENDO

Ante esta realidad, ¿qué están haciendo las compañías para evitar que los usuarios sigan pensando que asegurarse sale caro?

La estrategia está en marcha. Las empresas buscan personalizar el valor de las pólizas para hacer que el precio de protegerse sea más justo con los clientes, es decir, que cada cual pague por su riesgo y no por el de los demás. Hoy, en la mayoría de los casos, el costo de la protección se obtiene del riesgo promedio calculado para cada actividad o tipo de cobertura.

Daniel Cortés, presidente de la multinacional OldMutual, sostiene que la “compañía está trabajando en el desarrollo de un sistema que le permita acopiar la información de cada asegurado, para que el valor de las pólizas no sea producto del promedio del riesgo de todos los clientes, sino únicamente de quien toma el servicio. Es decir, que el costo de la póliza se reduciría para quienes presenten menos riesgos”.

Y ¿cómo se obtiene la información para calcular el valor de la póliza de manera personalizada? Expertos en el tema dicen que para ello es necesario que haya un cambio de cultura, tanto de los usuarios como de las compañías.

Por un lado, los clientes deben entender que el suministro de información verídica sobre su comportamiento, sus hábitos y su estilo de vida, no solo harán que la relación con la aseguradora sea transparente, sino menos costosa.

Por su parte, las empresas de seguros están obligadas a garantizar la confidencialidad de los datos de quien toma la póliza, y a aplicar una tarifa individual que refleje únicamente lo que cuesta proteger a ese usuario, a fin de que este no sienta que le están cobrando los riesgos de los demás.

Por ahora, hay consenso en el sector asegurador, en el sentido de que el futuro del negocio viene con un atractivo ‘plan de premios’ por buen comportamiento, hábitos saludables y estilos de vida asociados a lo que se conoce como ciudadanos de bien.

HAY QUE HACER HISTORIA

Para los usuarios de los seguros, hacer historia no solo es un asunto clave, sino que cada vez cobra más importancia. Carlos Varela, vicepresidente Técnico de la Federación de Aseguradoras de Colombia (Fasecolda), señala que la personalización del valor de la póliza es más justa con los usuarios.

“En un seguro de vehículo, por ejemplo, la historia del afiliado se obtendría mediante el seguimiento a sus recorridos, el cumplimento de las normas, si son frecuentes los viajes por carretera, etc. Así se establece su perfil de riesgo, para efectos de determinar el valor de la póliza”.

Esto significa que, a la hora de conducir, ser prudente paga. Es más, esta estrategia es aplicable para muchos tipos de seguros. En conclusión, la tendencia del sector muestra que en materia de costos de seguros está claro que el pasado sí cuenta.

UN NEGOCIO CON ALTOS NIVELES DE RESPONSABILIDAD SOCIAL

Los resultados del estudio de Fasecolda confirman el elevado impacto social de la industria aseguradora. Está claro que una comunidad desprotegida no tiene futuro.

Según las conclusiones de la encuesta, existe alta vulnerabilidad financiera de los hogares y elevado grado de sensibilidad en sus ingresos, especialmente cuando se registra la pérdida del jefe del hogar, los cual es determinante en la decisión de tomar un seguro.

Esta situación aumenta la responsabilidad de las firmas aseguradoras de examinar el sistema de cálculo de los costos de las pólizas. No se puede olvidar que, de los 13,5 millones de hogares que hay en el país, solo en 1,4 millones, uno de sus miembros cuenta con algún tipo de seguro de vida. Si no se hace algo por mejorar el nivel de aseguramiento, de ocurrir un gran siniestro, el 39 % de los hogares, que incluso no son pobres, caerían en la pobreza.

En conclusión, las aseguradoras tienen una tarea pendiente: encontrar un punto medio para la oferta y la demanda, y eliminar las diferencias entre lo que la firma cree que vale su servicio y lo que el usuario considera justo pagar.

Las empresas deben garantizar que los intereses del público están celosamente resguardados. “Si una empresa cobra lo adecuado, tendrá reservas para atender los siniestros”, afirma Rodrigo Silva, miembro de la Asociación Colombiana de Actuarios.

Édmer Tovar M.

Editor de Portafolio