Parálisis de Caño Limón, un mes sin soluciones

Entre impuestos, regalías y dividendos, el Estado ha dejado de recibir 136 millones de dólares.

Comunidades se quejan de que en anteriores atentados Ecopetrol ha reparado el ducto, pero no ha atendido daños ecológicos.

Archivo Portafolio.co

Comunidades se quejan de que en anteriores atentados Ecopetrol ha reparado el ducto, pero no ha atendido daños ecológicos.

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abril 24 de 2014 - 04:08 a.m.
2014-04-24

El pasado 25 de marzo, grupos guerrilleros dinamitaron un tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas, localizado en la vereda La China, en Toledo, Norte de Santander.

A un mes del atentado, todavía no se divisan soluciones para reactivar el transporte de hidrocarburos por el ducto.

Mientras tanto, las pérdidas financieras y los riesgos ambientales y de seguridad siguen acumulándose.

El oleoducto no se ha podido reparar porque la comunidad indígena Uwa, vecina del lugar del atentado, se ha opuesto a la entrada de los operadores de Ecopetrol que deben reparar el daño.

De acuerdo con el director del programa Presidencial para los Pueblos Indígenas, Gabriel Muyuy, la comunidad se queja de que cuando hay una voladura, la empresa la repara, pero no atiende los daños ecológicos que esto ocasiona.

El funcionario encabezará una comisión del Gobierno Nacional que viajará este viernes a Toledo para entablar un nuevo diálogo con la comunidad, y lograr reparar el daño.

En esta comisión también estarían representantes de los ministerios del Interior, Minas y Energía, y Ambiente. Además, se espera la asistencia de delegados de la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y Ecopetrol.

En el mes ya se han hecho nueve reuniones para tratar de llegar a un acuerdo con el grupo étnico, pero todas han fracasado.

De acuerdo con Ecopetrol, además de las pérdidas económicas, hay un riesgo para la seguridad de las personas que viven cerca del lugar del atentado y para el ecosistema también.

Entre los riesgos, se podría producir una explosión por la mezcla de gases que hay en el ducto. Pero, además, el hecho de que se estén encendiendo fogatas cerca del lugar para cocinar aumenta las probabilidades de que ocurra un incidente mayor.

PIERDE LA ECONOMÍA

Desde que se paralizó el ducto, la Nación ha dejado de recibir 136 millones de dólares por concepto de regalías, impuestos y dividendos.

Es decir, en promedio, por cada día que está cerrado el ducto, el Estado deja de recibir aproximadamente 4,6 millones de dólares.

Pero, además, al estar cerrado el oleoducto, se paraliza el transporte de 72 mil barriles de petróleo por día, lo que equivale al 7 % de la producción diaria del país.

A la fecha, esta suspensión en el transporte ha causado que Colombia deje de producir 2,2 millones de barriles, lo que representa una pérdida de 220 millones de dólares.

Tal impacto en la producción de la compañía obligó a que Ecopetrol declarara fuerza mayor el pasado de 4 de abril, lo que obligó a la suspensión de 590 contratos de trabajadores de firmas contratistas.

Él cierre también golpeó el volumen de producción de Colombia, que en marzo llegó a los 977.000 barriles por día, una cifra por debajo del promedio de los últimos meses, que supera el millón de barriles.

Aunado a lo anterior, al día se dejan de transportar 190 mil barriles por el oleoducto, que son movilizados por carrotanques.

Esto incrementa el costo de transporte, pues, mientras que mover un barril de crudo por oleoducto cuesta entre 3 y 4 dólares, por carretera vale 18 dólares entre los Llanos Orientales y la costa Atlántica.

El Gobierno espera que este viernes sea posible abrir un diálogo efectivo con las comunidades para solucionar la crisis.

Redacción Portafolio

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