El PIPE, bien en construcción, pero corto para la industria

Tras un año de ejecución, el plan contracíclico todavía es una expectativa en la actividad fabril.

La construcción y sus subsectores han sido las actividades que más han sentido los efectos del PIPE.

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La construcción y sus subsectores han sido las actividades que más han sentido los efectos del PIPE.

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abril 11 de 2014 - 04:54 a.m.
2014-04-11

Un año después de la entrada en vigencia del PIPE (Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo), los resultados muestran que su efectividad se sintió rápidamente en la actividad constructora, pero que se quedó corto en su misión de dinamizar la industria.

Este plan contracíclico, lanzado por el Gobierno Nacional el 15 de abril del 2013, incluía dos tipos de medidas: unas transversales, es decir de tipo cambiario, tributario y arancelario, con el fin de beneficiar a todos los sectores de la actividad económica, y, por otro lado, unas sectoriales, con disposiciones específicas en sectores de alto impacto en la generación de valor agregado y empleo, como infraestructura, vivienda y comercio.

Para mostrar, el Gobierno tiene el efecto en la construcción.

Una de las medidas sectoriales más importantes del PIPE ha sido la del sector vivienda, que otorgó un subsidio a la tasa de interés de los créditos hipotecarios para 32 mil viviendas de clase media (entre 80 y 200 millones de pesos).

Esta iniciativa, consensuada con el sector bancario, permitió reducir de manera inmediata las tasas para créditos de vivienda desde niveles del 12,5 por ciento hasta niveles del 10,5 por ciento en promedio para Vivienda de Interés Social (VIS) y del 11 por ciento para No VIS.

Lo cierto es que esta actividad sí se dinamizó. El año pasado, la construcción creció 9,8 por ciento, dato superior al de los últimos seis años.

“Este resultado no habría sido posible sin la intervención oportuna del PIPE, pues en el segundo semestre la construcción creció 14,8 por ciento, mientras que en el primer semestre había tenido una variación anual de 5,2 por ciento”, señala un documento del Ministerio de Hacienda.

En efecto, Héctor Suescún, analista del mercado local del Banco de Bogotá, señala que “lo más importante que estableció el PIPE fue el tema de subsidios para compra de vivienda”.

“Los datos relacionados con construcción, producción de cemento, edificaciones, obras civiles y licencias no arrancaron bien la primera parte del 2013, pero sí se fortalecieron en el segundo semestre”, apunta el analista.

LA INDUSTRIA NO LO SINTIÓ

De otro lado, el impacto del PIPE en la industria manufacturera no se percibió, pues este fue el único sector de la economía con crecimiento negativo (-1,2 %) en el 2013.

Pese a eso, hace dos semanas, el día en que el Dane anunció el crecimiento del PIB (4,3 %) durante el 2013, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, fue enfático en atribuirle el buen resultado a la efectividad del PIPE.

“Hace un año, la economía se desaceleraba, el crecimiento del primer trimestre estaba por debajo de 3 por ciento.

El presidente Santos nos solicitó impulsar un programa de choque: ‘piense lo impensable’, me dijo, y así surgió el PIPE, que fue efectivo y oportuno porque la economía tomó vuelo y el crecimiento del segundo semestre fue de 5,2 por ciento”, dijo Cárdenas ese día.

Sin embargo, Mauricio Hernández, economista sénior de macroeconomía del BBVA, dice que el PIPE no es suficiente para impulsar a la industria.

“Debe ser complementado con medidas más estructurales para sacar a la industria del bajo crecimiento”.

Hernández se refiere a la reducción costos de materias primas, y de las importadas, a través de aranceles. También, a la reducción de costos energéticos y al mejoramiento de la infraestructura.

“Para la industria se queda corto y se debe enfatizar en temas de largo plazo que aumenten la competitividad”, agrega.

Además, el analista del BBVA dice que es cierto que la economía se aceleró en el segundo semestre del año pasado, “pero porque en ese periodo del 2012 se había crecido poco, y una comparación baja es fácil de superar. Se llama base estadística favorable”, explica.

De todas maneras, el Gobierno argumenta que el hecho de que la construcción crezca estimula “hasta 25 por ciento la actividad industrial, gracias al encadenamiento entre los dos sectores”.

En efecto, desde el segundo semestre del año pasado, los productos minerales no metálicos, las industrias básicas del hierro y el acero, y la transformación de la madera, entraron en terreno positivo, mientras que los productos de caucho y plástico han venido desacelerando su contracción, según información del Ministerio de Hacienda, basada en los cálculos del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Es cierto que, debido a la dinámica de las licencias de construcción, los efectos en estos subsectores tienen un rezago cercano a ocho meses.

En conclusión, el PIPE fue bueno, según coinciden los analistas, porque se aplicó en el momento preciso, es decir, cuando se preveía que la actividad económica se iba a moderar, razón por la cual el Gobierno se anticipó para garantizar el crecimiento.

Eso, sumado al recorte de tasas de intervención del Banco de la República, impulsó la economía desde su vigencia, aunque la industria sigue siendo la asignatura pendiente.

GENERÓ EMPLEO Y POCO TUVO QUE VER EN LA TASA DE CAMBIO

Mauricio Hernández, del BBVA, señala que en generación de empleo el Plan ha sido bueno. “El año pasado se crearon más empleos formales que informales y la tasa está en mínimos históricos.

El PIPE quitó cargas parafiscales de ICBF y Sena, y eso disminuye el costo de contratación de personas e incentiva a los empresarios a contratar”, afirma.

Héctor Suescún, analista del Banco de Bogotá, coincide y señala que los datos de empleo sí son “bastante buenos; aunque la creación de nuevos puestos se ha desacelerado, la economía los sigue generando”, apunta.

Con respecto a la tasa de cambio, el analista del BBVA afirma que la devaluación “fue respuesta al contexto internacional, y el Gobierno no tuvo nada que ver. En aquel momento se devaluó por menos dólares en el mundo y eso subió los precios de la divisa”, dice. Sin embargo, el Gobierno dice que en el marco del PIPE “se logró que los recursos del Fonpet (Fondo de Pensiones de las Entidades Territoriales) del Sistema General de Regalías fueran invertidos en activos de emisores del exterior. Esto ha implicado una recomposición del portafolio y, en consecuencia, ha generado un incremento importante en su exposición cambiaria”.

jaivia@eltiempo.com

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