‘A nadie le interesa afectar el bolsillo del consumidor’: Grupo Éxito

El presidente de la compañía cuestiona queja del Minagricultura, sobre responsabilidad de las cadenas en el aumento de los precios de los alimentos.

Carlos Mario Giraldo, presidente del Grupo Éxito, dice que la competencia del sector obliga a trabajar en calidad, servicio y precios.

Carlos Mario Giraldo, presidente del Grupo Éxito, dice que la competencia del sector obliga a trabajar en calidad, servicio y precios.

Carlos Mario Giraldo, presidente del Grupo Éxito, dice que la competencia del sector obliga a trabajar en calidad, servicio y precios.

Empresas
POR:
congom@portafolio.co
febrero 09 de 2016 - 06:29 a.m.
2016-02-09

En una competencia tan dura como la que tienen las cadenas, si algún comerciante sube los precios de los alimentos de manera irracional el propio consumidor puede sacarlo del mercado.

De esta manera, Carlos Mario Giraldo, presidente del Grupo Éxito, la mayor cadena en ventas del país, respondió a los señalamientos del ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, en el sentido de que son las grandes cadenas las responsables de los altos precios de los alimentos.

Giraldo dijo que el llamado al ministro de Agricultura es a trabajar conjuntamente por resolver los problemas de abastecimiento, e impactar lo mínimo posible al consumo y al consumidor, porque a nadie le interesa que se afecte el bolsillo del consumidor.

“En el retail no somos pocos, somos 200.000 establecimientos, unos tenderos, unos mayoristas, unos supermercados. El canal tradicional representa la mitad del mercado. Y competimos por calidad, por variedad, por servicio, pero también por precio. Es evidente que si alguien no maneja bien los precios, si alguien sube los precios de una manera irracional se sale del mercado. El consumidor lo saca del mercado”, señaló el empresario, quien participará en una reunión que tienen previstas para mañana las cadenas con el ministro Iragorri.

Explicó que nada más el año pasado se abrieron en el país cerca de 250 supermercados, representados en más de 120.000 metros cuadrados de área de comercio, al tiempo que resaltó la aparición en el mercado de nuevos formatos de descuentos que también se configuran en una presión para el control de los precios que, a su juicio, es positiva.

“Esto contribuye a que, de verdad, sea un sector de competencia perfecta, en donde la posibilidad de que entre 200.000 se pongan de acuerdo con los precios es ninguna. Y casi que es un ejemplo de competencia abierta”, señaló, al tiempo que advirtió que ‘los libros están abiertos’ si la Superin dustria decide investigar.

“Creo que uno de los principios fundamentales es que aquí los precios los establece el libre mercado y ese es un principio que tiene que ser sagrado en una economía como la nuestra y tiene que seguir siendo así. La Superintendencia tiene que vigilar que ese libre mercado de verdad se dé y que se respeten las condiciones de oferta y demanda. Nosotros creemos que en este, casi que como en ningún otro sector, el principio de la oferta y la demanda se cumple religiosamente. Es casi un ejemplo académico de competencia perfecta”, argumentó.

Giraldo coincidió con el argumento de la Federación de Comerciantes, Fenalco, sobre cómo los precios al consumidor están por debajo de los del productor, para debatir los argumentos del Ministro.

Si el costo de la papa sube en un año 44 por ciento y al consumidor sube 30 por ciento, lo que se ha hecho es una labor de buscar alternativas para comprar mejor. Tras insistir que el comerciante lo que hace es vender lo que compra, con unos pequeños márgenes y la mayor productividad posible, dijo que si al comprar a un empresario del agro o a un industrial se reciben mayores costos, ya sea por la tasa de cambio o por la escasez de producción, por supuesto hay que vender ‘costeando’ lo que se compra.

Lo anterior quiere decir es que los costos le crecen a toda la cadena alimenticia, y las cadenas absorben parte de esos costos, como lo ha hecho en los últimos años gracias a una gran competitividad, consideró el Presidente del Grupo Éxito.

“Si miran los resultados del retail del año pasado, los márgenes operacionales fluctúan entre el 2 y el 5 por ciento y algunas empresas que están entrando al mercado agresivamente pierden dinero”, comentó. Para el empresario, también hay que tener en cuenta que los precios varían. Agregó que “una cosa es un precio de una fruta en un pueblo de origen, otra en una central de abastos y otra en un supermercado en donde ya tiene logística, transporte, operación del almacén, servicio al cliente y selección de la calidad muy cuidadosa, entre otros factores”. Desde su punto de vista, las causas reales de la alta inflación, especialmente en los alimentos, están asociadas al fenómeno del ‘Niño’ y la consecuente falta de oferta, así como a la devaluación que ha encarecido los costos a los productores del agro.

“LA TIENDAS TAMPOCO TIENEN LA CULPA”, DICE FENALCO

El presidente de Fenalco, Guillermo Botero, dijo que las tiendas de barrio tampoco pueden ser culpadas del aumento en los precios de los alimentos.
Esto, señaló, teniendo en cuenta que también están condicionadas a la competencia fuerte por el mercado.

“Indicó que del total de bienes que adquieren los hogares colombianos en su diario vivir, más de 50 por ciento proviene del canal tradicional, es decir, tiendas de barrio, plazas de mercado y ventas callejeras. No son las grandes superficies las que surten a la mayoría de los hogares colombianos”, comentó el dirigente gremial al desvirtuar la tesis del titular de la cartera agropecuaria.

Botero también dijo que al parecer el Ministro no come bandeja paisa, porque “a excepción del fríjol, del cual se importa cerca de 50 por ciento y del arroz, del que anualmente se importa el equivalente a 15 o 20 días de consumo de los colombianos, los demás productos son origen nacional.

Anotó que es importante que el país reconozca que algunos productos no se van a producir nunca en Colombia y citó el caso de la lenteja, el garbanzo, el trigo y la cebada.
Botero confió en que después del segundo semestre la inflación ceda, aunque advirtió que no necesariamente implicará un aumento automático de la oferta porque vendrá un período de siembra y cosecha para los productores.