Polémica por Ron Viejo de Caldas hecho con alcohol externo

Industria Licorera de Caldas anuncia demanda a quienes han sembrado duda sobre la calidad futura de su producto bandera.

Hay 21,5 millones de litros de alcohol tafia añejándose, según el gerente de la Licorera de Caldas.

Archivo Portafolio

Hay 21,5 millones de litros de alcohol tafia añejándose, según el gerente de la Licorera de Caldas.

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mayo 08 de 2015 - 11:43 a.m.
2015-05-08

El gerente de la Industria Licorera de Caldas (ILC), Jorge Iván Orozco, anunció que está preparando una posible demanda contra un columnista regional que ha sugerido que la calidad del producto bandera de esta empresa “está en riesgo” a partir de su fabricación con alcohol importado.

La columna de Darío Arenas en el diario La Patria, hace una semana, se titula ¿Adiós al Ron Viejo de Caldas?, habla de los 338.000 litros de alcohol tafias que se trajeron en febrero pasado del ingenio Guabirá, en Bolivia, para hacer ensayos con el ‘Viejo de Caldas’, de la consulta que habría hecho Orozco con expertos y de los reparos que manifestaron dos de ellos sobre la calidad del producto foráneo, comparado con el que hasta hace año y medio destilaba la propia ILC.

“Si se corroboran las advertencias de los ingenieros de la empresa, estamos ante la posibilidad manifiesta de que el licor bandera de la empresa cambie de sabor después de 90 años de existencia, con consecuencias nefastas para la sostenibilidad financiera de la ILC y por ende para las finanzas del departamento”, puntualiza Arenas, quien pide que se abra de nuevo la planta de destilación de la ILC.

La misma alarma fue elevada por el sindicato de la ILC. “En este momento no tenemos problemas, pero vendrían hacia el 2019, que sería cuando tendríamos que sacar al mercado los rones con las tapias actuales”, dijo el fiscal de Sintrabecólicas seccional Caldas, Víctor Bustacara, quien anunció que interpondrán una acción popular con el argumento del presunto detrimento para la licorera y las rentas del Departamento de Caldas.

Orozco, por su parte, adelantó que investigará la filtración de los documentos citados por Arenas, porque, según él, se “atenta contra la verdad, la seriedad y el patrimonio de la empresa. Si a la gente se le genera el pánico de que el producto va a cambiar, lo que hoy le sabe bien le va a saber mal mañana”.

El funcionario se negó a discutir los pormenores del supuesto estudio bajo el argumento de que se trata de secreto industrial, pero fue enfático en que la calidad de sus productos no está en riesgo. Y añadió que tiene 21,5 millones de litros de tafias embarrilados, que alcanzan para 12 años más. “Lo peor que le puede pasar al que pruebe nuestros rones en el 2019 es que se encuentre con un ron más añejo y rico”, dijo, al puntualizar que la planta no abrirá por lo menos en los casi 8 meses que le quedan a esta administración.

LA PLANTA DE LA DISCORDIA

La planta de destilado de la ILC cerró hace año y medio, según Orozco, por los problemas ambientales que generaba y porque no había entre 4,5 y 7 millones de dólares que costaba la modernización.

Pero además, porque resultaba más costoso el producto que sacaba con relación al importado, que también es de buena calidad. De hecho, añade, la única licorera del país que produce su alcohol –y solo parte– es la Fábrica de Licores de Antioquia.

El sindicato riposta que se está produciendo un detrimento al mantenerla cerrada y sería mayor si se llegan a mezclar tafias de mayor añejamiento con nuevas para producir las referencias más baratas.

neslop@eltiempo.com