Poligrow sembrará 8.000 hectáreas más en Mapiripán

Para desarrollos de palma, la firma italoespañola utilizará terrenos propios y otros de pequeños agricultores, mediante alianzas estratégicas.

Carlo Vigna Taglianti, director general de Poligrow en Colombia.

Carlo Vigna Taglianti, director general de Poligrow en Colombia.

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julio 28 de 2017 - 06:59 p.m.
2017-07-28

Mapiripán, Meta, fue tristemente célebre ante el país y el mundo hace dos décadas por la acción criminal de grupos paramilitares, que segaron la vida de casi medio centenar de sus habitantes en distintas veredas. Este referente de dolor, abandono y destierro se originó, en buena medida, por cuenta de una economía ilegal y de una violencia que no discrimina, pero que sí desplaza y destruye.

Pero esa página de la historia comenzó a cambiar hace una década, cuando el Gobierno colombiano, a través de Proexport, hoy Procolombia, quiso impactar positivamente en regiones del país fuertemente agobiadas por violencia e ilegalidad. Así, en el 2007 se hicieron contactos con inversionistas italianos, que dieron paso en 2008 a la creación de Poligrow Colombia, una agroindustria de palmicultura de origen italoespañol, que planteó un proyecto rentable, escalable, sostenible, inclusivo y benéfico para el desarrollo del municipio de Mapiripán.

El director general de Poligrow en Colombia, Carlo Vigna Taglianti, explica los logros alcanzados y las proyecciones de esta compañía, pensada, según él, para los próximos 30 años.

¿De qué magnitud es actualmente el proyecto de Poligrow en Mapiripán?

La empresa cuenta con 7.000 hectáreas sembradas de palma africana, de las cuales 5.700 se encuentran en producción con 20 variedades de palma. En la siguiente fase proyectamos un crecimiento hasta llegar a las 15.000 hectáreas, una parte en terreno propio y otra mediante alianzas estratégicas con medianos y pequeños agricultores de la región.

¿Cuál ha sido el impacto de la empresa en la economía de esta región?

El punto más importante es que se logró reconstruir el tejido social de Mapiripán, con el regreso de más de 2.700 personas que habían salido por culpa de la violencia.

Al momento, generamos 580 empleos directos, entre ellos hay 99 integrantes de la comunidad indígena Jiw, todos con contratos laborales a término indefinido y con las prestaciones de ley.

La presencia de Poligrow genera el 80% de la economía en este municipio. Cuando llegó la compañía, sus habitantes contaban con pocas horas de suministro eléctrico al día. Por este motivo se decidió crear la empresa de servicios públicos Electrimapiri que desde el 2012 brinda 24 horas de energía eléctrica continúa.

En este momento se trabaja en un ambicioso proyecto que convertirá a Mapiripán en el primer municipio con energía limpia en Colombia.

¿Qué mercados atiende la producción de la compañía?

Fundamentalmente, el mercado de exportación, pues gracias a las condiciones de producción ambientalmente sostenible y los elevados estándares de la palmicultura colombiana, nuestro producto final tiene gran acogida en los mercados externos.

A propósito de la implementación de los acuerdos de paz, ¿cree usted que el modelo agroindustrial puede aportar soluciones?

El modelo de agroindustria ha demostrado ser una herramienta efectiva para convertir los desafíos en oportunidades. La coyuntura por la que atraviesa el país en materia económica, fuertemente afectada por un débil crecimiento del PIB, la volatilidad de los precios del dólar y la reducción de las rentas petroleras, es señal de que deben redireccionar la atención hacia la gran oportunidad de la agroindustria y el campo colombiano.

De hecho, la Misión para la Transformación del Campo plantea que estos han sido y seguirán siendo ejes indiscutibles del desarrollo de Colombia.

Y todo esto es viable con base en principios de sostenibilidad económica, social y ambiental, siempre con enfoques innovadores y planes a largo plazo. La agroindustria, entonces, debe ser un motor del desarrollo y crecimiento del país.

¿Qué planes futuros tiene Poligrow en la región?

En la actualidad estamos considerando una importante ampliación de nuestra planta de producción. Como producto de esta nueva infraestructura, se procesarían 45 toneladas por hora, aumentando prácticamente más de seis veces la capacidad de transformación, puesto que en la actualidad se procesan siete toneladas por hora.

¿Cómo es el desempeño de la empresa en los frentes social y ambiental?


El hecho de habernos establecido en una región agobiada antes por el conflicto y convertirnos en parte de su desarrollo ha sido muy motivante, ya que hemos puesto en marcha un modelo de innovación social incluyente, donde la educación y el emprendimiento comunitario que impulsamos desde la Fundación Poligrow son la base de un nuevo y próspero tejido humano.

En el campo ambiental, nuestra política le apunta a buscar la excelencia en las buenas prácticas, un hecho que ha sido reconocido internacionalmente con la certificación de Rainforest Alliance.