Por ahora, el Citi no venderá su operación en Colombia

Tras suspender la salida de la banca minorista en el país, la entidad financiera señala que retomar el proceso llevará tiempo.

Jane Fraser

Jane Fraser, CEO de la entidad financiera en Latinoamérica.

Archivo/Claudia Rubio

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Portafolio
junio 26 de 2017 - 04:42 p.m.
2017-06-26

Como parte de su estrategia, el Citi decidió reducir su presencia en el negocio de banca minorista en varias partes del mundo, para enfocarse a los clientes institucionales.

Sin embargo, el proceso no se concretó en Colombia y, por lo pronto, el banco estadounidense conservará esa unidad, dijo Jane Fraser, CEO de la entidad financiera en Latinoamérica. Sobre este y otros temas, la directiva habló con Portafolio.

La economía mundial está arrojando señales mixtas. ¿Cuál es su análisis?

En general está bastante lenta, aunque hay distintas dinámicas. Por ejemplo, los mercados emergentes, particularmente en América Latina, están yendo en dirección opuesta a las economías avanzadas, con una leve mejora frente al último año que en gran parte estuvo impulsada por la recuperación en Brasil y Argentina. Se ve lo mismo en Rusia, Nigeria, Medio Oriente y luego en Asia, al que le está yendo un poco mejor.

¿Y Estados Unidos?

Al consumidor le está yendo muy bien. En el lado corporativo, se está viendo una situación y es que las ganancias se están girando al accionista, recursos que se podrían invertir en crecimiento orgánico. Creo que hay esperanza de que haya una reforma tributaria que estimule nuevamente la inversión orgánica.

Habrá una especie de sobrerreacción en los mercados...

Desde cualquier perspectiva, el comercio de Trump se revirtió, pero fue reemplazado por el crecimiento en las ganancias corporativas, de un 9% en los últimos 6 meses. Es la primera vez que vemos crecimiento material real. A través de eso es que se puede explicar la mejora en el mercado de acciones, pues se siente como un fundamento mucho más sólido que las expectativas sobre la reforma tributaria, la infraestructura y otros.

Hay dos grandes interrogantes en el mundo, uno es el Brexit...

En cuanto a Europa, es positivo tener una relación Francia-Alemania más fuerte. Hay muchas preguntas sobre el Brexit, dado que las negociaciones empezaron en estos días, pero eso va a seguir siendo incierto por largo tiempo, porque cualquier negociación tiende a desenvolverse en los últimos meses.

Y el otro son los precios de materias primas…

Nuestra expectativa es que veamos petróleo a US$60, incluso US$65 a fin de año y eso está impulsado por los inventarios bajando y algunos acuerdos en la OPEP. Claro, todo es una función también de lo que pase a nivel geopolítico, pero estamos más refinados, diría yo, alrededor de algunos cambios en el balance de oferta y demanda. También ha habido algunas preguntas sobre la actividad en China. Cuando miramos el cambio que ellos hicieron desde el sector de infraestructura y manufactura al sector de servicios, ha sido bastante bien ejecutado. Eso es significativo en un mundo en el que parte de la dependencia hacia EE. UU. cambió a una dependencia hacia China, que respondió por el 43% del crecimiento del PIB mundial. No creo que el 2017 vaya a ser un periodo tan retador en el lado de materias primas. Desafortunadamente, toma tiempo para que eso se traduzca en algo de crecimiento económico en Latinoamérica.

El alza de tasas de la Reserva Federal ya no es expectativa sino realidad…

Sí hay una expansión fiscal en EE. UU., un dólar fuerte, y eso no es bueno para el flujo de capital a mercados emergentes. Lo que nos da mucha más confianza es ver los mercados de capitales en este momento. Hay menos dependencia en las tasas de interés de EE. UU.
La mayoría de nuestros clientes corporativos van a pasar mucho tiempo en manejo de sus pasivos y hemos visto a los gobiernos hacer lo mismo. Más recientemente hemos visto movimientos muy agresivos porque las ventanas están abiertas para que los emergentes salgan y levanten capital. Esto también es una declaración acerca de la credibilidad de muchas instituciones en esos países. Usaré Colombia como ejemplo; depreciación del 60%, 50% de las exportaciones eran dependientes, al igual que los ingresos fiscales. Aun así la economía creció al 2%; eso no pasa en la mayoría de mercados. Y la resiliencia y el compromiso de las disciplinas monetarias y fiscales que han sido implementadas, y a las entidades, dio mucha confianza a los inversores institucionales. Hay que ganarse esa credibilidad todo el tiempo, en este momento está ahí, pero esto no quiere decir que permanezca.

¿Cómo ve a la región, más teniendo en cuenta que han querido vender parte de sus operaciones?

Volvemos a una pieza global. Tenemos dos franquicias: nuestros clientes institucionales, que son corporaciones, establecimientos financieros, el sector público; y los clientes consumidores. Y, en el lado del consumidor, habíamos estado operando en 60 países y hemos reducido eso para enfocarnos en México ¿Por qué hicimos esto? Después de la crisis, los bancos de Estados Unidos no teníamos permitido hacer movimientos inorgánicos y mientras veíamos a los locales consolidarse, nosotros no podíamos ser parte. Hay mercados en los que ya teníamos escala para competir, como México, ahí tenemos 20% de participación. Pero Brasil, Argentina, Colombia entre otros, tienen competidores locales muy fuertes. Si a todo eso se le añaden las inversiones en tecnología y en las agendas digitales que requerimos, es retador para nosotros llegar al tipo de retornos y objetivos financieros. El caso de nuestras franquicias corporativas ha sido el opuesto. Hemos estado en 97 países desde la crisis y acabamos de añadir a Arabia Saudí. Hemos invertido fuertemente y ganado cuota de cartera en Latinoamérica en el último año. Nuestros ingresos están creciendo en nuestras franquicias institucionales a dos dígitos.

¿Cómo fue el proceso en Argentina y Brasil?

La franquicia argentina es probablemente 25% de nuestros activos totales, y nuestra intención es ser 50% más grandes de lo que éramos al final del año pasado, a medida que la economía se recupera. En Brasil estamos buscando invertir a medida que se recupera, en el frente institucional es el mercado más grande que tenemos actualmente, además de los cuatro núcleos en Nueva York, Londres, Hong Kong y Singapur.

¿Y Colombia?

Estamos buscando lo que es mejor para nuestra franquicia de clientes, pero el proceso paró completamente y no se va a dar en el futuro cercano. No pudimos llegar a ningún acuerdo que fuera atractivo para todos. Queremos asegurarnos que llegue alguien que sea un mejor dueño de lo que somos nosotros para la banca minorista. Eso es parte del compromiso, tenemos que buscar una situación en la que todos ganen, los institucionales porque recibirán más atención y los minoristas para que tengan un mejor dueño. Creemos que nosotros somos el mejor dueño en el futuro cercano, pero pondremos la franquicia a la venta más adelante. Pero estamos hablando probablemente de años, no estamos hablando de meses.

¿Hay posibilidad de que se queden otros cien años en el lado del consumidor?

Creo que no es probable, dada nuestra estrategia. Hay mucho en que invertir, en innovación. Hay muchas cosas pasando alrededor del mundo que estamos trayendo a Colombia, y queremos crecer y mejorar la franquicia. Navegamos por un ciclo más difícil en materia de consumo en Colombia, pero más adelante volveremos a considerar recomenzar el proceso.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio