¿Por qué Facebook debería pagarnos un ingreso básico universal?

Si los datos son el nuevo petróleo, entonces podríamos haber encontrado el flujo de ingresos del siglo XXI.

Facebook

El parlamento alemán obliga a las redes sociales a tomar medidas contra mensajes de odio como discriminación, racismo y violencia.

El parlamento alemán obliga a las redes sociales a tomar medidas contra mensajes de odio como discriminación, racismo y violencia.

Empresas
POR:
Portafolio
agosto 11 de 2017 - 08:13 p.m.
2017-08-11

La idea de garantizar un ingreso básico para todos tiene defectos, pero una virtud abrumadora: consagra el principio de que todo ciudadano es un miembro valioso de la sociedad y que tiene el derecho a participar en su riqueza colectiva.

(Lea: Facebook lanza sección de vídeos con series y contenido original

Esa convicción ha animado a los pensadores durante 500 años, y la idea ha ganado resonancia en nuestros tiempos, debido a nuestras preocupaciones con respecto a la erosión de los niveles de vida, la concentración de la riqueza y la amenaza del desempleo masivo por el cambio tecnológico.

(Lea: Ganancias de Facebook aumentaron 73,3% en primer semestre

Pero durante medio milenio, el ingreso básico universal ha sido poco más que un sueño. Las objeciones están encapsuladas en dos preguntas: ¿Por qué deberíamos pagarle a la gente por no hacer nada? Y ¿Cómo podríamos costearlo?

(Lea: De cómo Amazon, Google y Facebook se apoderan del futuro de la web

Sin embargo, es posible diseñar un esquema, y en cierta manera, un modelo ha funcionado en Alaska durante más de 30 años.

En 1976, los votantes de aprobaron crear un fondo de inversión financiado por los ingresos del auge petrolero. Unos años más tarde, el Fondo Permanente comenzó a pagar un dividendo a cada residente, que, dependiendo del desempeño, ha variado de US$878 a US$2.072 al año durante la última década.

Este no ha causado indolencia masiva como temen sus críticos. La pista está en el adjetivo: básico. El esquema, también ha demostrado ser cada vez más popular y se ha descrito como el ‘tercer riel’ porque electrocuta a cualquiera que lo toque.

En una encuesta, los ciudadanos describieron sus principales ventajas como la igualdad de trato, la imparcialidad en la distribución y la ayuda a las familias en necesidad. Un 58% dijeron que incluso estarían dispuestos a pagar más impuestos para preservar el fondo, a pesar de que la economía ha sido golpeada por la caída de los precios del petróleo.

A pesar de sus recursos naturales, Alaska no figura entre los estados más ricos en términos de PIB por habitante. Sin embargo, en parte como resultado de su dividendo, es uno de los más igualitarios y tiene uno de los menores índices de pobreza.

El mes pasado, Mark Zuckerberg, presidente Ejecutivo de Facebook, visitó Alaska, elogió sus programas sociales y sostuvo que daban “varias buenas lecciones al país”.

Al igual que otros empresarios de Silicon Valley, Zuckerberg cree que miles de empleos desaparecerán con las nuevas tecnologías, como los vehículos sin conductor. En este mundo, sostiene, tenemos que inventar un nuevo contrato social. El ingreso básico podría ser parte de la respuesta.

Algunos sostienen que Alaska es un caso especial, ya que únicamente distribuye los frutos de una bonanza del petróleo. Pero podría ser posible encontrar otras fuentes de ingresos para financiar esquemas similares. Algunos han sugerido un impuesto sobre el valor de la tierra. Otros han abogado por un impuesto sobre las transacciones financieras.

Pero hay otra potencial fuente de ingresos: los datos. Si, como dice el refrán, los datos son el nuevo petróleo entonces podríamos haber encontrado un flujo de ingresos para el siglo XXI.

La preocupación de Zuckerberg por los sectores marginados es encomiable, así como su compromiso por construir comunidades fuertes. Además, tiene la influencia para ayudar a afrontar los problemas de nuestra época,dirige una de las compañías más valiosas y tiene ya un púlpito digital, desde el que puede propagar sus ideas a 2.000 millones de usuarios globales.

Ahora debería estar a la altura de su retórica y lanzar un Fondo Permanente de Facebook para cubrir un experimento con respecto a un ingreso básico universal. Debe alentar a otras empresas de datos, como Google, a que también contribuyan.

Los activos más valiosos que Facebook posee son los datos que sus usuarios, a menudo involuntariamente, entregan de forma gratuita antes de que sean vendidos a los anunciantes. Por eso, sería justo que Facebook hiciera una contribución más grande por aprovecharse de este valioso recurso.

Sus accionistas odiarían la idea, pero Zuckerberg ha sostenido que su propósito es generar un impacto y no construir una empresa. Tal gesto podría ser el éxito de marketing del siglo, pues los usuarios podrían seguir intercambiando fotos de gatos sabiendo que cada clic contribuye a un bien mayor.

“Debemos explorar ideas como el ingreso básico universal para darles a todos un colchón para probar cosas nuevas”, dijo Zuckerberg en Harvard en su discurso de graduación en mayo. Muy bien, Mark. Inténtalo.