Portugal anunciará quién será el nuevo dueño de TAP

El Consejo de Ministros de ese país definiría si acepta la propuesta del empresario Germán Efromovich, o la de David Neeleman, por el 66 por ciento de la firma que transporta al año 11 millones de viajeros.

La aerolínea portuguesa TAP está operando en Colombia desde el año pasado.

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La aerolínea portuguesa TAP está operando en Colombia desde el año pasado.

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junio 11 de 2015 - 05:09 a.m.
2015-06-11

Luego de que el gobierno de Portugal recibió la semana pasada dos ofertas mejoradas por parte de los empresarios Germán Efromovich y David Neeleman para la compra de la aerolínea portuguesa TAP, hoy el Consejo de Ministros de ese país le daría el sí a una enajenación que ha generado controversia en los últimos seis meses.

En medio de la oposición por parte de organizaciones civiles portuguesas que demandaron el proceso ante un tribunal de Lisboa, las propuestas hechas por Efromovich (propietario de Synergy Group y Avianca) y por Neeleman (dueño de la aerolínea brasileña Azul), reafirmaron que buscan quedarse hasta con un 66 por ciento de TAP.

Aunque en noviembre del año pasado Portugal volvió a relanzar el proceso de privatización de la aerolínea (tras un intento fallido en el 2012), solo hasta el mes pasado el gobierno arrancó a dialogar con tres los oferentes (Efromovich, Neeleman y el inversionista portugués Miguel Pais do Amaral, dueño de Quifel Holdings). Sin embargo, el planteamiento de este último no cumplió los requisitos gubernamentales.

Desde el pasado viernes, las ofertas por la compañía están siendo evaluadas por el gobierno luso y por Parpública –la entidad que gestiona las participaciones del Estado portugués–, quienes dirán la última palabra frente al cumplimiento de los requisitos por parte de los proponentes.

Si el Consejo de Ministros le da hoy el sí al dueño de Avianca o al de Azul de Brasil, el gobierno luso tiene previsto que la firma formal del contrato se haga en los próximos meses, luego de que las autoridades de regulación de Portugal avalen por completo la adquisición.

Asimismo, cuando se concluya la privatización, los nuevos accionistas de TAP deberán debatir si la actual administración de la aerolínea se mantendrá. Por ahora, el presidente de la compañía, Fernando Pinto, seguirá al mando hasta que sea concluido el proceso de venta.

Frente a los temores que han manifestado los colaboradores y pilotos de la compañía, el gobierno dejó claro que con la privatización hace una exigencia que consiste en que TAP crezca como compañía y en que transporte un mayor número de pasajeros cada año. Por otra parte, a los trabajadores de la aerolínea se les recordó que podrán invertir en la empresa, ya que una parte de la oferta pública estará destinada a ellos.

El ministro portugués de Presidencia, Luís Marques Guedes, reiteró que la venta de TAP “responde al interés público” y recordó que la venta de la compañía es urgente ya que hay que recapitalizarla. “No se ha presentado ninguna falta de transparencia en el proceso de privatización”

Según la agencia Bloomberg, TAP –cuyo negocio incluye una unidad de mantenimiento en Brasil, las instalaciones de la compañía aérea y la firma de gestión de carga y equipajes Groundforce– reportó durante el año pasado pérdidas equivalentes a 85,1 millones de euros (cerca de US$95 millones).

Entretanto, en el 2013 las pérdidas registradas fueron de 5,9 millones de euros. Por otra parte, las deudas que tiene TAP ascendían a finales del año pasado a cerca de 1.000 millones de euros.

Entretanto, el secretario de Estado de infraestructutra, transporte y comunicaciones de Portugal, Sérgio Silva Monteiro, dejó claro que las nuevas propuestas hechas por los empresarios traen modificaciones en comparación con los planes estratégicos iniciales. Sin embargo, señaló que no sabe todavía si la parte financiera recibió alguna mejora.

Hasta el momento, señalan los medios portugueseses, se estima que TAP podría llegar a recibir una inyección de unos 300 millones de euros, la cual daría ganancias al Estado superiores a los 30 millones de euros. Incluso, Neeleman dejó claro que su prioridad es invertir en TAP y además, comprar 53 nuevas aeronaves para reforzar la aerolínea.

Entretanto, en diciembre del 2012, el dueño de Avianca Holdings había intentado comprar a TAP, pero el gobierno luso rechazó su oferta. En ese momento, el argumento fue que el empresario no contaba con las garantías bancarias necesarias para esa transacción.

Incluso, en 1999 el Grupo Swissair anunció a Portugal su intención de quedarse con la compañía aérea. Sin embargo, dos años después se declaró en bancarrota.

Por lo pronto, Neeleman (quien comanda la tercera aerolínea brasileña que conecta a 101 ciudades) y Efromovich seguirán en la puja por una firma que tiene una flota de 77 aviones y que el año pasado movió 11,4 millones de viajeros a 82 destinos en África, Europa y América.