Presidente de la ETB insiste en su venta

Descartó buscar socio estratégico para no vender. 'Es lo mejor', dice.

La sede de la ETB fue remodelada recientemente, algo que critica su actual presidente, pues no era necesaria esa inversión.

Archivo particular

Empresas
POR:
Portafolio
mayo 22 de 2016 - 10:01 a.m.
2016-05-22

Esta semana, en el Concejo se dio la discusión de uno de los puntos más polémicos del proyecto de Plan de Desarrollo: la venta de las acciones que el Distrito tiene de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) y que la Alcaldía considera clave para financiar proyectos de infraestructura.

La oposición critica que ni la misma empresa cree en su capacidad para aumentar la rentabilidad, y señala que la Administración y los directivos desprestigian a la ETB.

En entrevista con EL TIEMPO, Jorge Castellanos asegura que los resultados de la empresa son públicos, que ellos han mejorado los rendimientos, y que el problema no es de capacidad sino de falta de recursos para rentabilizar las inversiones hechas durante los últimos tres años.

¿Cómo siente el clima en el Concejo?

Ha sido un tema bien ilustrado para tomar una decisión. Si el cabildo revisa las cifras y ve otras experiencias, verá que lo mejor es vender y financiar temas de salud, parques, transporte y educación.

Se ha dicho que la empresa tiene un valor en bolsa de unos $ 1,9 billones...

Han sacado esta cifra de contexto. Con la valorización del 16 % que han tenido las acciones en las últimas semanas, la ETB subió a $ 2,5 billones. Pero comprar el control de la empresa tiene un valor adicional.

Desde el Concejo reclaman la falta de estudios...

Tenemos estudios que consideramos suficientes para que el Concejo decida. Una eventual venta se daría en el contexto de la Ley 226 de 1995, que ordena estudios independientes, adicionales a los que hemos presentado.

Si se autoriza, lo que sigue es contratar a la banca internacional para esos estudios, que son costosos. No tiene sentido contratarlos si no autorizan la enajenación.

¿Y cuándo se haría la venta?

Si a mediados de este año el Concejo la aprueba, nos tomará un año más prepararlo todo. Luego, se hace una ronda en la que se le ofrecen las acciones al sector solidario a un precio fijo sin puja, durante dos o tres meses. Después viene una fase abierta para los compradores que quieren pujar por la ETB.

Hay una interpretación de la Ley 226, sobre que los estudios debieron llegar al Concejo en los primeros 60 días del año...

Para nosotros es claro que no. La ley es para cuando efectivamente se vaya a hacer la venta.

Al plan le hacen falta $ 30 billones de financiación, y la venta de la ETB no daría mucho. ¿Para qué meter ese ruido en el Concejo?

Algunos que no están de acuerdo con la venta quisieran tenerlo en un proyecto aparte, para dedicarse exclusivamente a combatirla. Esto es un componente clave del Plan de Desarrollo, y por eso la enajenación debía entrar en el contexto, dentro del debate.

La sensación es que así mejoren las finanzas de la empresa, el Distrito quiere salir de ella...

Hay que venderla, en primer lugar porque estamos en un área muy competida donde perderá valor, sin importar lo que hagamos. En segundo lugar, el producido de la venta no se va a desaparecer: iría a la inversión del Plan de Desarrollo, no a funcionamiento.

¿Sin importar lo que hagan?

Con la inversión de $ 2,1 billones en tecnología que hizo la administración pasada, hay que invertir $ 2 billones más para rentabilizar. La ciudad no tiene cómo inyectar esos recursos.

El exalcalde Jaime Castro habla de las oportunidades perdidas de la ETB, como la venta del 31 % de las acciones que tenía en Claro, hoy boyante. ¿No teme ser uno más en la lista de presidentes que se precipitaron?

No. La ETB tuvo el 31 % de Comcel, y esa participación se diluyó hasta el 11 %, porque cuando la llamaban a capitalizar la empresa no tenía con qué y el otro absorbió las acciones, a cambio de capitalizar.

¿Por qué no tener un socio estratégico para no vender?

Es difícil. En el caso de UNE, el socio estratégico (Tigo Millicom) inyectó unos recursos y era pequeño con relación a UNE.

Pero todos los potenciales socios estratégicos para fusionar la ETB son demasiado grandes. Ser minoritarios no es atractivo.

¿Por qué no buscar un socio extranjero que aún no haya ingresado a este mercado?

Ya se ha intentado. En el 2011 fue fallido porque no hubo demanda por la ETB. En la administración de Gustavo Petro también buscaron socios estratégicos, y eso no fructificó.

ETB invirtió en tecnología en los últimos 3 años. ¿Por qué no rentabilizarla?

Esa inversión dejó una ETB muy fuerte, con un gran valor hacia el futuro. Pero se gastaron $ 2,1 billones y la dejaron baja de liquidez para invertir más. ¿Por qué no comercializaron esa tecnología?

¿Qué les impide a ustedes hacerlo?


La meta era tener 909.000 suscriptores de fibra óptica y televisión a 2015, pero solo llegaron a 108.000 (12 %). Estimamos que hacer la inversión para tener 610.000 suscriptores a 2018 nos costaría $ 2 billones adicionales. No tenemos ese dinero.

¿Para qué es esa plata?

Se tendió una red que pasa por 1,2 millones de hogares, pero falta conectar con los suscriptores y ponerles módem y decodificadores. Eso vale $ 1 billón de aquí al 2018 para llegar a 600.000 usuarios conectados, incluidos el mercadeo y la publicidad. Otros temas de móviles y de mantener las líneas de cobre valen otro billón.

Pero los usuarios lo pagan...

Sí, pero gradualmente. En estrato 6, un suscriptor tarda 3 años en pagar. Uno de estrato 3 demora más.

¿ETB ha perdido clientes?

Sí, y más aceleradamente en los últimos 4 años porque se dedicaron a comprar aparatos y no a venderlos. Según el Mintic, en el 2005 teníamos el 27 % de los clientes en telefonía fija, y el año pasado llegamos a 19 % en el país. En internet fijo pasamos de 23 % a 11 % de la participación, entre el 2009 y el 2015, en Bogotá. En total, la ETB representaba el 17 % de las ventas entre los 4 operadores más grandes; hoy somos solo el 6 %.

¿Y la rentabilidad?

Es público que el ebitda se contrajo de $ 756.000 millones en el 2011 a $ 403.000 millones en el 2015.

¿Hay metas para mejorar?

A 2018, queremos llegar a 610.000 hogares conectados, mantener lo que tenemos en cobre y tener 2 millones de clientes de móviles. Para eso es que hacen falta los $ 2 billones.

Si no tienen el dinero, ¿para qué se fijan metas irreales?

No son irreales. Lo que digo es que es imposible si seguimos siendo propiedad del Distrito. Por eso necesitamos un socio que inyecte ese dinero; hay que vender.

En los últimos 10 años, ETB dio $ 1,6 billones de dividendos a Bogotá. ¿No es más rentable para la ciudad conservar la empresa y tener un ingreso sostenido?

En dos de los últimos diez años no hubo plata para dar dividendos. El problema no es cuánto dio en el pasado, sino si habrá o no capacidad para dar dividendos en el futuro.

Es más, a la ETB se la descapitalizó para financiar el metro en $ 400.000 millones. Si la ETB no pudiera pagar, el metro se desfinanciaría.

La prioridad de una ciudad es invertir en lo que dé mayor retorno social: la salud y la educación tienen retornos reales por encima del 15 %. Quedarse con la empresa tiene retornos reales decrecientes.

¿Y la ETB tiene un análisis de la rentabilidad social de la venta?

No. Eso está en manos de las secretarías del Distrito.

¿Y si el Concejo decide que no se vende?

Sería un detrimento patrimonial, porque la perspectiva de dividendos es muy dudosa. Segundo, como no hay plata para capitalizarla, la fibra quedará enterrada sin conectarla y deteriorándose. Y se reduciría más el valor de la ETB.

¿Por qué alguien la compraría en esa situación?

Porque tiene un gran potencial, ese que nosotros no podemos explotar.

Los acusan de desprestigiar y devaluar la empresa...

Pues en bolsa eso no es lo que se ve reflejado. Además, entre el 2013 y el 2015 se conectaron 108.000 hogares, pero entre enero y abril de este año, nosotros llegamos a 34.000; el año pasado cerramos con 390.000 clientes de celular, pero en abril llegamos a 445.000.

NATALIA GÓMEZ CARVAJAL
Subeditora de EL TIEMPO
En Twitter: @nataliagoca