Pide pista proyecto de acero
de 200 millones de dólares

La planta transformadora quedará en Barranquilla. Presidente de G&J
y Camacero aboga por más claridad en aranceles de importación.

Las importaciones de acero chino en América Latina pasaron del 6 al 13 % en los últimos cinco años.

Las importaciones de acero chino en América Latina pasaron del 6 al 13 % en los últimos cinco años.

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Portafolio
marzo 22 de 2016 - 10:40 p.m.
2016-03-22

Toda la industria del acero, pero en especial el montaje de una empresa procesadora de este metal en la Costa Atlántica, está pendiente de que el Gobierno dicte reglas claras sobre los aranceles que regirán en el futuro para el sector.

El proyecto en ciernes tiene un costo calculado en 200 millones de dólares y está consiguiendo inversionistas en este momento, según Óscar Ramírez, presidente de la organización colombiana G&J, que se asoció con la mexicana Deacero para sacar adelante la planta.

“La viabilidad se está dando. El tema es que las autoridades cumplan con algunos compromisos que hicieron con respecto a conexiones eléctricas e impuestos”, indicó Ramírez, quien además es presidente de la Cámara del Acero, Camacero, que agremia a empresas de la cadena del acero.

En la actualidad, sobre varios subproductos del acero provenientes del exterior recaen medidas que buscan proteger la industria nacional. Por ejemplo, con las láminas galvanizadas lisas –que se usan para fabricar contenedores, señales viales, barandas para vías, cerramientos y cubiertas, entre otros– hay una salvaguardia vigente hasta finales de este año. Igual ocurre con la teja ondulada, hasta el 21 de julio. El acero plano tiene un impuesto de importación del 10%.

Ramírez cuenta que ya, de hecho, el acero colombiano está en desventaja frente al acero chino y al de Turquía, que se producen a menores precios y con beneficios estatales, pero además si el acero largo entra en aleación con cobre solo paga el 5%, y eso está dando lugar a un contrabando técnico porque ‘disfrazan’ el uno con el otro.

Igualmente, para el alambrón (empleado en mallas, alambre recocido, clavos, armaduras, alambre galvanizado y de púas, lo mismo que estribos) hay vigente una salvaguardia que impone homologar un precio mínimo de ingreso por tonelada desde China; esto tras observar que suele llegar con un costo menor del que rige en el origen.

Esta última medida provisional antidumping se prorrogó hace dos semanas y en abril se espera que el Gobierno decida si la convierte en permanente, según indicó la directora del Comité de Productores de Acero, Camila Toro.

“Al Ministerio (de Comercio Exterior) le hemos dicho que si pone un arancel lo ponga sobre el precio de venta, no sobre precio mínimo”, dice Ramírez. Además, advierte que muchos importadores acuden al fraude para sobrefacturarlo antes de entrar al país y así evadir el cobro y que, adicionalmente, ahora la delantera en precios no la llevan los chinos sino coreanos, japoneses, hindúes y filipinos, por lo que la medida pierde efectividad.

Para Ramírez, Colombia debe seguir el camino de México, que estableció un arancel del 15% durante seis meses para varias familias derivadas del acero, y su Gobierno sigue trabajando en mecanismos de defensa comercial que le permitan aumentar aranceles a la importación de productos de acero de países con los que no ha firmado tratados de libre comercio.

“El gremio le apunta más a un arancel de cadena, o si es un arancel plano, que el Gobierno defina si le va a dar a este sector el tratamiento como sector estratégico”, apuntó Ramírez.

35 HECTÁREAS

El Presidente de G&J asegura que si se dan las condiciones, la empresa que proyectan en Barranquilla puede ser competitiva, a sabiendas de que, al estar ideada con tecnología de punta, puede asegurar más de mil toneladas anuales por trabajador.

El proyecto está en trámite de aprobación del plan parcial dada su magnitud (ocupará 35 hectáreas) y de definir cómo se hará la conexión a la energía, pues se convertiría en uno de los mayores consumidores en el país. “Llevamos dos años empujando ese tema, pero sería importante para los inversionistas saber qué va a pasar con los aranceles para el acero largo”, afirma Ramírez.

Tan pronto se concluya la gestión de permisos se haría el cierre financiero y se comenzaría la primera de dos etapas, en las cuales se emplearían alrededor de 2.000 personas. La operación comenzaría 18 meses después.
El fuerte de la empresa será la transformación de plaquilla importada y chatarra en barras y rollos de acero que irán a la construcción para sustituir material que actualmente Deacero trae de México, donde produce 2,2 millones de toneladas anuales.

La producción estaría por el orden de las 450 mil toneladas y generaría 4.000 empleos directos y 8.000 indirectos.