Este proyecto quiere volver ‘sexy’ la lana

Una alianza público – privada permitirá que una tradición se convierta en motor de la economía de esta región de Cundinamarca. El objetivo es profesionalizar el trabajo artesanala y que sobreviva al paso del tiempo y de la minería de carbón.

Este proyecto quiere volver ‘sexy’ la lana

Archivo particular

Este proyecto quiere volver ‘sexy’ la lana

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octubre 21 de 2015 - 04:28 a.m.
2015-10-21

Elizabeth Pérez aprendió de sus padres a trasquilar ovejas, ahora es toda una experta. Con destreza, le amarra las patas a uno de sus 24 ovinos y empieza a cortarle el pelaje, como quien rasga una hoja de papel. (Vea cómo es el proceso)

Luego, sus expertos dedos empiezan a hilar la piel de ovino en husos, un tubo de madera que hace girar mientras convierte el grueso pelaje en una delgada tira de lana lista para ser confeccionada.

La familia Pérez es una de las 300 que habitan el valle de Ubaté y que aun preservan la producción textil como su tradición ancestral.

Sin embargo, el paso del tiempo y la explotación de minas subterráneas de carbón en esta zona cundiboyacense han estado amenazando al oficio con su desaparición. Sin ir tan lejos, los artesanos que confeccionan prendas con lana utilizan materia prima peruana, a pesar de contar con los recursos en el mismo municipio.

En importaciones, se invierten cerca de 220 millones de pesos que sirven para un año y medio de producción. Hoy, para que el negocio sea rentable, una familia de artesanos debe confeccionar más de 800 prendas mensuales. La producción real apenas alcanza las 130 piezas.

Lina Arbeláez, subgerente general de la Fundación Compartir, tiene clara las razones: la lana de ovejas criollas – ganado ovino local - es de baja calidad y no es apta para textiles de alto nivel. Su textura no es fina y compacta.

“Nadie está confeccionando con lana colombiana. La diseñadora Johana Ortiz, por ejemplo, tuvo que producir su colección de invierno en Perú”, cuenta la subgerente general de la Fundación Compartir.

Es precisamente esta Fundación, junto con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, ICA, Corpoica, Asoovinos, Artesanías de Colombia, la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Cucunubá, quienes, viendo el potencial de producción textil que tiene la región, decidieron trabajar de la mano en el Programa de Apoyo a Artesanos de Cucunubá,  municipio del valle de Ubaté.

Con una inversión que supera los 3.500 millones de pesos, el proyecto pretende ser el piloto de desarrollo de fincas ovinas triple propósito (lana, cuero y carne), garantizando la producción de lana de alta calidad en Colombia, para el impulso del sector textil artesanal; pero a su vez generando la rentabilidad económica necesaria para potenciar el uso de los predios de los campesinos con la producción de carne de cordero.

“Queremos identificar si es viable sustituir la importación que hoy hacemos de la lana peruana por materia prima producida en el mismo municipio” asegura Arbeláez.

En esa misma línea, Aurelio Iragorri Valencia, Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, afirma que el mercado de la carne ovina viene creciendo, consolidándose como una oposición viable y rentable para las zonas rurales del país.

Para los campesinos de Cucunubá, como la familia Pérez, este proyecto podría significar que sus ingresos mensuales asciendan a los 12,2 millones de pesos, cuando hoy hay ocasiones en que no superan los 500 mil pesos.

Las prendas que confeccionan pueden tardar 20 días en ser elaboradas y sus precios oscilan los $150.000. Sin embargo, los deberes en el hogar suelen quitarles tiempo a las campesinas para elaborar las prendas, y – en ocasiones - deciden vender los lotes de lana por los que cobran cerca de $50.000.

Otra de las salidas económicas que estas familias han logrado identificar de la mano de la Fundación Compartir es la producción de paños, muy apetecida por las casas de alta costura. Con la confección de tres metros a la semana una familia está ganando $400.000 más.

“Yo ayudé a mi esposo a pagarle la educación a mi hijo con este oficio, que ya es universitario graduado. A nosotras nos interesó hacer parte del programa porque sabemos que si aumentamos la producción el negocio es rentable”; añade Elizabeth.

CUCUNUBÁ SE QUIERE PONER DE MODA

Actualmente se está realizando una prueba piloto con la precooperativa Cograngeros, que cuenta con diez asociados, y cuyos predios se comenzarán a adecuar para ser fincas ovinas, además de utilizar sus ovejas en un laboratorio para la experimentación de mejora genética.

Según Juan Andrés Angulo, director de protección animal del ICA, “ya identificamos y estamos preparando las ovejas que serán madres vientre, lo que quiere decir que en unos seis meses aproximadamente van a ser portadoras de embriones, y que cinco meses después estarán dando a luz corderos que puedan servir para la producción de lana local”.

Este proyecto podría llegar a beneficiar a más de 2.000 familias de todo el valle de Ubaté en cinco años.

Hasta el momento, se han identificado 800 familias de la región que tienen tierra y han criado ovejas y que podrían llegar a criar alrededor de 30.000 ovejas, para producir no solo lana, sino cuero y carne.

Con las 300 personas que tienen los conocimientos ancestrales de manejo de telar horizontal y tejeduría de lana en dos agujas, macramé, entre otras, se podría hablar de desarrollar una economía de mediana escala para la elaboración de textiles, produciendo alrededor de 1.000 piezas mensuales.

Hay más de 100 mujeres que pueden participar en el procesamiento de la lana –lavado, cardado, peinado, teñido e hilado- a nivel local, y en cuyas manos está la transmisión de conocimiento los jóvenes de la región.

La producción de piezas artesanales estará ajustada a las tendencias y demandas del mercado de la moda, confeccionando paños y prendas que hoy tienen a los habitantes de la región ad portas de presentarse en ferias internacionales y vender sus productos en almacenes de cadena fuera del país.

En febrero próximo– por ejemplo - los artesanos tendrán la oportunidad de venderle sus paños a las grandes marcas como Burberry en el evento de textiles que se realizará en París.

“Esto es importante, toda vez que garantizar ingresos decentes de las actividad propias del campo, vuelve sexy lo rural y los jóvenes de la región se van a querer quedar, y se van a preparar para afrontar los desafíos de un mercado globalizado, en donde hoy tienen gran acogida los productos hechos a mano, los orgánicos y de sobre todo de calidad”, puntualizó la subgerente de la Fundación Compartir.

Este proyecto se presentará en el marco de Festilana 2015, un festival que el 7 y 8 de noviembre se muestra como la plataforma de comercialización y exposición de un clúster de producción con impacto directo en la calidad de vida de campesinos, artesanos y otros miembros de la comunidad del Valle de Ubaté.

En el evento participarán 15 diseñadores, entre los que se encuentran Hernán Sajar, Maria Luisa Ortiz, Ricardo Pava y Darío Cárdenas, y siete chefs.

@GutierrezAnaMa

anagut@portafolio.co