¿Qué es el derecho al olvido?

Óscar Raúl Puccinelli hablará sobre este y otros temas en un foro que se realizará este jueves en Bogotá. 

Óscar Raúl Puccinelli, profesor argentino.

Óscar Raúl Puccinelli, profesor argentino.

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noviembre 23 de 2016 - 07:21 p.m.
2016-11-23

Este jueves se realizará en el Club de Abogados de Bogotá el Foro de Derecho al olvido, organizado por la firma Moncada Abogados.

En el evento participará el profesor argentino Óscar Raúl Puccinelli, quien hablará sobre qué es el derecho al olvido y la caducidad del dato financiero negativo, entre otros temas.

¿Qué es eso del derecho al olvido?

El derecho al olvido es la facultad que se concede a toda persona física (las personas jurídicas parecen estar excluidas) para obtener que determinadas informaciones vetustas a ella referidas que las afectan y que se encuentran lícitamente tratadas por los sistemas de información sean borradas, seudonimizadas, bloqueadas, desindexadas, encriptadas u objeto de otras operaciones que impidan o limiten el acceso público (en especial en las búsquedas por nombre), en virtud del daño que le causa en el presente el tratamiento de esas informaciones de su pasado que carecían o ya carecen de relevancia pública.

Se dice que la gente tiene derecho a rearmar su vida, incluso si ha cometido errores ¿Cómo es eso?


Toda persona tiene derecho a reconstruir su vida y que los errores del pasado no lo sigan eternamente (en la medida que carezcan de relevancia pública actual o futura), de modo que pueda gozar de un perfil público actualizado de su persona (es la idea sentada por la Corte californiana en “Melvin vs. Reid” respecto de la película “The red kimono”).

El funcionamiento de la memoria humana, de tipo individual, tiene limitaciones funcionales propias de los seres vivos (entre ellas, el olvido de todo o parte de los sucesos vividos) que no se encuentran en la memoria informática, que actualmente es prácticamente completa e ilimitada, en característica que se potencia a partir de su construcción colectiva (especialmente a partir de la web 2.0) y las diversas funciones de los motores de búsqueda de Internet y el uso de algoritmos para la toma de decisiones privadas.

¿Borrar información no equivale a censura para los medios de comunicación?

Hemos discutido con otros distinguidos profesores italianos que vienen al Foro de este jueves, que no siempre se trata de borrar la información aunque en el art. 17 del Reglamento Europeo de protección de datos se lo asocie al derecho de supresión.

El desindexado, por ejemplo no implica en realidad un borrado sino que, como ocurrió en el caso “Costeja” resuelto por el Superior Tribunal de Justicia de la Unión Europea, no pueda llegarse a la noticia por el nombre de la persona aludida, y en ciertos casos puede significar un correcto balance entre libertad de expresión y dignidad humana.

En EE.UU. no son amigos del derecho al olvido; Europa, sí. ¿Qué postura recomienda usted para Latinoamérica?

El sistema europeo es más afín al latinoamericano (de hecho los países del sistema interamericano que adoptaron legislaciones de protección de datos han seguido el molde europeo y sus autoridades de control integran la Red Iberoamericana de Protección de Datos (Colombia incluida, desde luego). Por otra parte, todas ellas ya contienen desde sus primeras e incluso parciales formulaciones, el derecho a la caducidad del dato financiero negativo y ese fue el tema precisamente evaluado por la Corte Constitucional de Colombia en la Sentencia T-414 de 1992, donde refiere expresamente al derecho al olvido como tal.

Es tan simple como “borrar” la información. ¿De verdad es posible pensar en la práctica en desaparecer información?

Hoy por hoy es una utopía pensar que una información que se publicó en Internet pueda simplemente desaparecer de la red, menos en un contexto del big data, la cloud computing y el espionaje en la red. Solo se pueden ofrecer remedios que obstruyan la búsqueda, en especial de aquellos que no cuentan con conocimientos informáticos suficientes para navegar por la deep web.

¿Una persona podría tener derecho a acceder a información suya de ficheros de inteligencia y conseguir borrarla?

En las leyes de protección de datos o en específicas que regulan los servicios de inteligencia los archivos de esa fuente tienen un tratamiento especial por el cual, de acuerdo a las circunstancias del caso, puede incluso limitarse o vedarse el derecho de acceso por cuestiones de seguridad nacional, y desde luego también impedir que informaciones relevantes sean borradas. En cualquier caso todo me indica que en este ámbito seguramente la información quedará alojada en algún backup…

Ofrecen en el mercado herramientas para borrar links: ¿cómo funciona ese tipo de herramientas? ¿Efectivamente se puede borrar información de Internet con una aplicación web?

Eso no es imposible, desconozco quiénes y qué herramientas ofrecen, pero me parece que debe tratarse más de servicios de los reputation managers…

En la actual coyuntura de Colombia se habla de perdón y olvido. ¿Qué le indica su condición de observador extranjero? ¿Podemos borrar de la web antecedentes de criminales? ¿Crímenes incluso de lesa humanidad? ¿Cree que eso va a ser posible?

El derecho al olvido debe incluir informaciones sobre condenas penales una vez que dicha condena ha sido cumplida (ej. caso de 1973 del Tribunal Constitucional alemán sobre el caso del crimen de los soldados de Lebach) ya que si la finalidad de la pena es la rehabilitación, la circulación de ese tipo de información luego de cumplida la pena en la práctica resulta contraria a esa finalidad. Pero esto a mi modo de ver no incluye en modo alguno a los delitos de lesa humanidad y asimilables (cuestión sumamente relevante en Colombia en función de los acuerdos de paz con las Farc y sus proyecciones), ya que esa información posee relevancia pública a punto tal que se trata de delitos imprescriptibles y por ello las leyes de acceso a la información pública las incluye dentro de las excepciones a las limitaciones al acceso. La discusión se centraría en algunos otros casos de delitos aberrantes como los sexuales, donde por ejemplo en los Estados Unidos son populares en varios estados las “listas Megan” en las cuales se puede consultar en Internet los domicilios de esos ofensores que ya cumplieron sus penas y figuran sus rostros a fin de que puedan ser correctamente identificados por cualquiera que ingrese a la página web del sistema.