Cómo rescatar 800 empleos con 1.500 pesos

El fin de una gran exportadora de rosas terminó siendo un nuevo comienzo, tras el golpe de la crisis del 2008.

Cuando llegó a Alpes Flowers como liquidador, Luis Fernando Alvarado halló 3,5 millones de tallos maduros.

Archivo particular

Cuando llegó a Alpes Flowers como liquidador, Luis Fernando Alvarado halló 3,5 millones de tallos maduros.

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noviembre 30 de 2013 - 12:58 a.m.
2013-11-30

El día en que Luis Fernando Alvarado llegó a las instalaciones de Alpes Flowers, la que años atrás fuera una de las más grandes empresas de floricultura de la sabana de Bogotá, solo halló 3,5 millones de tallos de flores maduras, en proceso de descomposición, en un predio de 80 hectáreas.

Una fila de 240 empleados que habían sido despedidos esperaban por sus prestaciones, para las cuales se requerían más de 5.000 millones de pesos.

Alvarado revisó la caja de la compañía, a la cual lo había enviado la Superintendencia de Sociedades como liquidador. Solo había 1.500 pesos y decenas de deudas.

Era el 15 de febrero del 2011, 24 horas después del San Valentín en Estados Unidos, que es cuando hacen su agosto los cultivadores de flores colombianas. Alvarado sintió pesar por la oportunidad perdida. La moribunda cosecha de flores, a 80 centavos de dólar cada una, hubiera dado justo lo necesario para solucionar el lío laboral.

Pero no había tiempo para lamentaciones. Las presiones eran muchas. “La primera semana hubo tres intentos de robo de bienes como plantas eléctricas, bombas, archivos y hasta una camioneta. Todo era saqueable”, recuerda.

De vez en cuando, los extrabajadores de Alpes, que vivían en casas vecinas a la empresa, espantaban a los ladrones, pero no siempre tenían suerte. Alvarado decidió actuar rápido.

Pensó en una solución que no impactara el empleo en el municipio de Tenjo, donde quedaba el cultivo. Vinculó a algunos trabajadores y empezó la recuperación del negocio para ofrecerlo en arriendo. A la tercera semana halló respuesta en el sector: Sunshine Bouquet.

“La tomaron en arriendo e hicieron tal número de inversiones que pronto restablecieron el empleo y hasta demandaron más mano de obra que la que tenía Alpes”, dijo.

Con la plata del arrendamiento, que por un contrato con el liquidador se incrementaba progresivamente con la productividad, fueron saneando las acreencias.

Faltaba lo más caro: la liquidación de los trabajadores, pero como al arrendatario le costaba cada vez más el uso del terreno, se decidió por la compra, lo que le permitió a Alvarado cerrar el capítulo laboral de Alpes para que todos iniciaran una nueva etapa en Sunshine.

“El tema social es el más importante en una liquidación”, afirma. En este caso se resolvió bien, se liquidaron y volvieron a ser enganchados 860 empleados, más de los 800 que en su buena época tenía Alpes, la cual fue sepultada el día que no pudo hacer su último San Valentín.

Martha Morales Manchego

Redacción Economía y Negocios

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