El saldo en rojo de la agenda interna

Infraestructura, punto clave de la competitividad, sigue paralizada.

Puerto de Buenaventura.

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mayo 09 de 2013 - 10:29 p.m.
2013-05-09

Del listado de prioridades anotadas en la llamada agenda interna para el Tratado de Libre Comercio, cuyo propósito es adecuar la estructura productiva, el recurso humano, la infraestructura y las instituciones para la competitividad que plantea el mundo globalizado, se avanzó, pero no tanto como se requiere.

La infraestructura, uno de los puntos clave de la competitividad, sigue siendo el foco de todos los diagnósticos, pero no el de la inversión. En el 2013, por la vía del Presupuesto General, se le destinaron 7,6 billones de pesos al sector transporte, sin embargo, de acuerdo con el portal de Transparencia Económica del Ministerio de Hacienda, la ejecución a mayo va en el 41,6 por ciento, con la salvedad de que el avance de la gestión de los proyectos es del 8 por ciento, pero el avance de los productos solo llega al 2,9 por ciento.

El país no ha avanzado para salir de la lista del Foro Económico Mundial, en el que Colombia aparece en el puesto 85 entre 141 países, en materia de infraestructura.

No hay que desconocer que hay logros en algunos de los puntos que plantea la agenda.

La Andi, el principal gremio de los industriales en el país, tras un seguimiento al tema, destaca que, en lo que tiene que ver con el impulso a la estructura productiva, "es positiva la eliminación de la sobretasa del 20 por ciento a la energía eléctrica y el 8,9 por ciento en el caso del gas. Pero los costos siguen siendo de los más altos en la región, por encima de países como Estados Unidos, Perú, Ecuador, México, Argentina y solo nos supera Brasil".

En materia de conectividad, según el Consejo Privado de Competitividad (CPC), se requiere por ejemplo crecer en 75 por ciento las suscripciones a internet banda ancha fija para lograr el tercer lugar en Latinoamérica.

La agenda interna, de la que se viene hablando hace casi una década, contempló desde un comienzo otras iniciativas, como las de fortalecer el sistema de medidas sanitarias y fitosanitarias; iniciativas para convertir a la Costa en fortaleza logística para el comercio exterior; lo mismo que nuevas normas para proteger a los productores del agro con subsidios, entre otros.

Los resultados en este sentido son más visibles, por ejemplo, hay cerca de 100 protocolos fitosanitarios negociados ya con diferentes mercados para distintos productos.

Los avances en subsidios y beneficios para el agro son innegables. Para la muestra solo los incrementos en recursos del Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) que está permitiendo mayores inversiones en activos fijos para el campo.

Marco Llinás, vicepresidente del CPC destaca avances en la agenda, pero señala que, aunque "es evidente la necesidad de medidas coyunturales o de choque para reactivar algunos sectores de la economía que no vienen bien (tales como el sector agropecuario y el industrial), y lo ha planteado el Gobierno, debe ser este también el momento para acelerar la implementación de los alrededor de 109 compromisos incluidos en la Agenda Nacional de Competitividad que lanzó el presidente Santos el año pasado, en julio, en el marco del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación. No podemos dejar que las afugias del corto plazo obstaculicen las tareas de largo plazo".

FALTA DE INFRAESTRUCTURA, ‘DOLOR DE CABEZA’ QUE NO PASA

Aunque existe la percepción de que las relaciones comerciales han tomado una nueva dinámica, al revisar lo que ha pasado en estos 365 días del Tratado de Libre Comercio Colombia-Estados Unidos, el sector privado insiste en que la falta de infraestructura y de logística es una falla latente, sin salidas a la vista.

El presidente de Analdex, Javier Díaz, dice que la realidad es evidente: llevar un contenedor desde los centros de producción del país a los puertos para exportación vale 2.255 dólares, mientras que en Chile llega a 980 dólares y en Perú a 890 dólares.

El promedio latinoamericano es de 1.268 dólares y el de los países desarrollados (de la OCDE) es de 1.028 dólares, anota el dirigente, para mostrar cómo Colombia está en condiciones inferiores en materia de costos para exportar.

Los fletes son altos, existe una mala red vial y falta el ferrocarril, dice el presidente del gremio exportador. Estas falencias en infraestructura, a su juicio, también están ligadas a los problemas logísticos porque tampoco existen espacios adecuados para el manejo de los contenedores, por ejemplo.

Dice que el efecto del tratado en el ritmo del intercambio comercial no se ha visto plenamente debido a que se activó en momentos en que se presentaba una debilidad de la economía estadounidense aunque destacó señales de mejoría en las exportaciones de algunos productos no tradicionales como es el caso de la tilapia, la trucha y algunas confecciones no tradicionales que no gozaban de preferencias arancelarias, antes del TLC.

A su turno, el presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, Guillermo Botero Nieto, coincide con su colega de Analdex en los problemas que presenta la infraestructura vial para aprovechar al máximo el Tratado Libre Comercio con Estados Unidos.

Y aunque señala que el sistema aduanero opera bien, advierte que es vulnerable.

Destaca el incremento de las exportaciones no tradicionales y cómo se han recibido beneficios importantes en materia de importaciones de maquinaria y bienes de capital en virtud al acuerdo comercial.

El aumento de importaciones de productos agrícolas también has sido favorables para la industria de alimentos y para los consumidores, señaló Botero.

Desde la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, también se ha insistido en que la falta de infraestructura se constituye en un ‘cuello de botella’ para aprovechar la nueva etapa de apertura comercial del país y, en particular, el acuerdo con Estados Unidos.

PERCEPCIÓN DE LOS EMPRESARIOS

Hace unas semanas, Fenalco Bogotá dio a conocer una encuesta en la que se revelaba que los empresarios del comercio no habían hecho uso de los beneficios del TLC con Estados Unidos.

Tal vez ese ha sido uno de los factores por superar que se han detectado en el transcurso del primer año de vigencia del tan esperado acuerdo comercial: es probable que los grandes comerciantes, por su experiencia en las compras, en el exterior, le hayan sacado ‘jugo’ pero no pasa igual en el caso de los pequeños y medianos empresarios.

La encuesta gremial muestra que de un escaso 11 por ciento de los comerciantes capitalinos consultados que han gestionado negocios con algún TLC, el 56 por ciento ha buscado oportunidades con Estados Unidos.

De hecho, Juan Esteban Orrego, presidente de la seccional Bogotá de Fenalco, dice que se diseña una oficina especializada para asesorar a los empresarios sobre cómo aprovechar las ventanas que le abren estos tratados al sector privado nacional.

Por su parte, las grandes cadenas de comercio tienen observaciones. Voceros del Grupo Éxito afirman al respecto que “desde la perspectiva del Grupo Éxito, para sacarle mayor provecho a estos tratados, el país debe seguir mejorando en su cadena de abastecimiento y ganar agilidad en trámites de importación y aduaneros”.

Martha Morales M.

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