Silvia Tcherassi entra de lleno en la hotelería de lujo

Proyecta un nuevo hotel en Cartagena, cuyo sello será la decoración y ambientes acordes con las necesidades de los huéspedes. Además, contempla la expansión a otras ciudades y países.

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diciembre 23 de 2013 - 01:50 a.m.
2013-12-23

La prestigiosa diseñadora barranquillera Silvia Tcherassi dio el salto hacia el negocio de la hotelería.

Y aunque se trata de una actividad nueva en su vida empresarial, ella tiene claro que el mercado hotelero nacional requiere de un valor agregado que vaya más allá del servicio. Por eso, su apuesta es por los hoteles de lujo, cuyo sello es la decoración y los ambientes acordes a las necesidades de los huéspedes.

Se anuncia un nuevo hotel suyo en Cartagena, más grande que el Boutique que hoy tiene. ¿Quiere decir que se lanza de lleno a la hotelería?

Esos fueron los planes del comienzo. Lo de Cartagena fue el punto de partida, no de llegada. El proyecto se llamó Tcherassi Hotels Collection, porque desde el principio queríamos una colección de hoteles únicos, especiales y conectados con el entorno. Incluso, la primera opción que estudiamos fue Bogotá, no Cartagena.

Desde el punto de vista empresarial, los Tcherassi Hotels marcaron la transición de mi marca de moda a una de estilo de vida.

¿Qué diferencia habrá entre el hotel nuevo y el actual?

El hotel actual se conserva y se destinará para huéspedes que estén buscando mucha mayor privacidad. El nuevo hotel tendrá 42 habitaciones, 2 restaurantes, café, salón para eventos y boutique. Los valores y principios son los mismos: el compromiso con la calidad y un servicio de altura internacional se mantienen, pero al ser las propiedades distintas, los proyectos tendrán características diferentes. Al igual que la moda, me gusta evolucionar, pero siendo fiel a mi estilo.

El primer hotel lo hizo con socios privados y el nuevo lo abrió a inversionistas públicos. ¿Cómo ha sido ese proceso?

Las circunstancias estaban dadas para hacer un proyecto que capitalizara el éxito del anterior, con el respaldo de una marca de reconocimiento internacional. Sigo siendo socia del proyecto, sigo siendo el alma creativa y la inspiración, pero por su dimensión y escala, en este proyecto necesitaba otro tipo de modelo de negocio. El resultado ha sido fantástico, porque he contado con el acompañamiento de una firma de gran trayectoria y credibilidad en el país. Lo lanzamos hace cuatro meses y ya se ha vendido más del 80 %.

¿Por qué Cartagena y no Barranquilla, que es su ciudad y, además, está de moda?

Barranquilla esta en nuestra mira, pero las condiciones se dieron para que fuera Cartagena. Quiero hacer un hotel en mi ciudad con el que se celebre la gloria de nuestro pasado, para aportar a nuestro presente y, como lo dije durante las celebraciones del Bicentenario, para soñar con nuestro futuro. Adicionalmente, estamos estudiando otros destinos en Colombia y en el exterior, porque queremos que Tcherassi Hotels sea una marca de exportación.

¿Cuál es su idea de un buen hotel?

Un hotel que cuide esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que desarrolle una visión de lujo casual, ajeno a las pretensiones y las apariencias. Que más allá de su apariencia estética, invite a inspirar y a ser inspirado...

¿Cómo ha sido el salto del diseño de modas a la industria hotelera?

Un paso natural y lógico en mi carrera, teniendo en cuenta que me gradué de diseñadora de interiores y que los fashion hotels se han convertido en una plataforma importante para los creadores de moda, con casos exitosos como Armani, Bvlgari y Versace.

¿Hay afinidades entre ambas actividades?

En ambas buscamos el equilibrio entre estética y funcionalidad. Las piezas y los proyectos se expresan en un lenguaje de colores, texturas y volúmenes, y ambas tratan de generar experiencias. A nivel creativo y de desarrollo, tienen muchas conexiones, los límites son invisibles y permeables.

¿Cómo hace para vivir viajando, abrir tiendas, seguir diseñando, atender pasarelas y vigilar sus hoteles?

Teniendo una visión clara y una agenda muy organizada. Este no es solo mi negocio sino mi proyecto de vida: crear una marca no solo exitosa sino relevante; que perdure en el tiempo y que cada vez encuentre nuevos campos de expresión a través de extensiones de marca o de proyectos de colaboración. Ya mis hijos están grandes y no solo entienden lo que hago, sino que lo disfrutan y tienen planeado, cuando llegue el momento, vincularse a una empresa que ha demostrado el poder de la industria creativa y el talento que hay en el país.

¿Qué cosas la están inspirando por esta época?

Mis últimas colecciones han estado inspiradas en el arte, que siempre ha sido un tema recurrente. Pero conceptos como la elegancia sin esfuerzo y el lujo casual, la búsqueda de un equilibrio entre la tradición y la vanguardia, también te retan como creador a dar nuevas respuestas y seguir explorando nuevos caminos.

¿Qué le falta a Colombia para ser una potencia turística?

El turismo es la suma de muchas otras industrias. Se requiere una visión que las conecte más allá de pensar en número de habitaciones y de viajeros. Pero como en todo, lo más importante es vender lo que nos hace diferentes, porque playa y montaña pueden encontrar en otros lugares del mundo. Hay que arriesgarse a ser diferentes y a desafiar las fórmulas. La innovación también debe ser el motor del turismo.

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