Sísmica petrolera: el país va en cero kilómetros

Disminuyó el número de pozos exploratorios y en desarrollo, al tiempo que descendieron, la inversión y la cantidad de taladros utilizados.

Producción de Petróleo

A hoy, solo hay 8 pozos exploratorios y 40 en desarrollo.

Archivo particular

Empresas
POR:
Portafolio
mayo 30 de 2016 - 07:03 p.m.
2016-05-30

Si el 2015 terminó de capa caída para la industria petrolera del país en casi todas las variables, en los primeros cinco meses de este año la situación ha empeorado.

No solo es la baja en el 13 por ciento de las reservas, ni el 10 por ciento en el descenso de la producción de crudo en los primeros cuatro meses del año. Las cifras de la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP) muestran que, este año, el nivel de sísmica –por primera vez en muchos años– está en cero kilómetros.

Apenas van ocho pozos exploratorios, los pozos en desarrollo son alrededor de 40, cuando las proyecciones son de 450 para todo el año, y el cálculo de 640 millones de dólares en inversión en exploración está muy por debajo.

Lo que muestran estos números del gremio petrolero es que la sísmica en tierra está al nivel de hace 20 años, los pozos exploratorios al de hace 10 años, la inversión abajo, los pozos en desarrollo al mismo nivel de hace cinco años, los yacimientos son cada vez más pequeños y costosos, con un promedio de 0,8 millones de barriles, en tanto que el promedio mundial es de 19 millones de barriles, mientras que el reemplazo de barriles comenzó a decrecer.

Los datos de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol) no son más promisorios. El gremio sostiene que desde el año pasado la industria ha perdido unos 60.000 empleos y el número de taladros operando en el territorio nacional a marzo de este año llegó a 20 equipos (7,8%) del total de los 254 equipos existentes en el país.

Francisco Lloreda, presidente de la ACP, afirma que esta caída en la actividad petrolera no fue producto del bajón de los precios del petróleo desde mediados del 2014, sino que ya se veía desde el 2012 y la crisis internacional del crudo lo que hizo fue precipitar esta situación.

“Tenemos unas deficiencias, que si no las resolvemos, independientemente de lo que pase con los precios, va a ser difícil que la industria recupere la fortaleza de los últimos 10 años”, dice.

Esto confirma que las causas de la crisis de la industria petrolera nacional no se deben a cuestiones meramente coyunturales sino estructurales, entre las cuales Lloreda enumera los problemas de orden público para adelantar la actividad, los bloqueos ilegales por parte de personas en el territorio y las demoras excesivas en los proceso de licenciamiento ambiental.

Para Rubén Darío Lizarralde, presidente de Campetrol, esto también se debe a una decisión de tipo político-económico de no apostarle con agresividad a un sector que le ha generado los mayores ingresos fiscales y exportaciones a la Nación.

El Presidente de la ACP explica que lo que más le preocupa a la industria en este momento son los bloqueos por parte de las comunidades, que ya el año pasado llegaron a 473 alrededor de los diferentes campos del país.

Esto llevó a que en el 2014, el 70 por ciento de las empresas no pudiera ejecutar el presupuesto previsto porque no tenía cómo, por problemas de orden público o la licencia ambiental.

“Infortunadamente en el país hizo carrera que la llamada protesta pacífica da para todo y se convirtió en una patente de corso para delinquir en muchos casos. Eso refleja problemas serios desde el punto de vista de presencia de Estado y autoridad”, añade el dirigente de la ACP.

El líder de Campetrol enfatiza que esto se debe a la falta de institucionalidad, que no permite que se garantice la productividad en las regiones.

Lloreda piensa que esta situación solo se puede remediar con voluntad nacional, con la cual tanto las distintas ramas del poder público como la ciudadanía entiendan no solo la importancia de la industria petrolera para el país, sino algo que va más allá, y es lo fundamental que resulta ser autosuficientes en materia de generación energética.

El Presidente de la ACP insiste que es necesario que el país entienda que cuenta con un recurso que, desarrollado de manera responsable como en general se ha hecho, es un instrumento de desarrollo económico y social, con una industria que le ha aportado al país 200 billones de pesos en la última década.

Lizarralde es más lacónico. “Por ahora la industria no tiene perspectiva de crecimiento, ninguno de los indicadores es positivo. Los astros se han alineado de forma negativa,” añadió.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio