Sobrecostos por $15.000 millones en nueva torre de El Dorado

Estaba prevista para abril del 2014, pero será entregada en julio del 2015. El costo saltó de $105.701 millones a $120.397 millones. La Aerocivil dice que fue necesario hacer obras adicionales.

Ya está el fuste que sostendrá la torre y su recubrimien- to para darle resistencia va en un 40 %.

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Ya está el fuste que sostendrá la torre y su recubrimien- to para darle resistencia va en un 40 %.

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noviembre 07 de 2014 - 01:54 a.m.
2014-11-07

La Torre Muisca y el Centro de Gestión Aeronáutica de Colombia (CGAC), que reemplazarán a la torre de control actual del aeropuerto El Dorado, tienen un retraso de 15 meses, en tanto que el sobrecosto se aproxima al 14 por ciento.

El complejo dispuesto para albergar las radioayudas de la terminal por donde pasa más de la mitad del tráfico aéreo del país empezó a ser construido en enero del año pasado. Estaba presupuestado que entrara a funcionar en abril del 2014 y que su valor serían 105.701 millones de pesos.

Sin embargo, la Aeronáutica Civil y los contratistas han suscrito varios otrosí en los que se amplía el tiempo y el presupuesto, según documentos en poder de Portafolio.

En el último, suscrito el 24 de septiembre pasado, el secretario de Sistemas Operacionales (e) de la Aeronáutica Civil, Germán Palomino, y Emilio Otermin, del consorcio constructor Torre Muisca, acuerdan una adición de 2.320 millones de pesos.

Previamente había dos más: una del 24 de diciembre del 2013 por 4.172 millones de pesos y la del 5 de junio pasado por 8.203 millones.

OBRAS COMPLEMENTARIAS 

El director de la Aerocivil, Gustavo Lenis, le dijo a este diario que fue necesario añadir obras complementarias a las que estaban descritas en el contrato 12000252 de diciembre del 2012. En especial, se trata de una galería de más de 100 metros de longitud que unirá la Torre Muisca y el CGAC para el cableado de los equipos.

Pero el otro factor que no solo aumenta la cifra que tendrá que pagar la Aerocivil, sino el retraso en el tiempo para la entrada en operación, fue la necesidad de rectificar los estudios de geotecnia del sitio donde quedarán las edificaciones.

El 8 de enero del 2013, un informe del consorcio interventor Unidos para la Torre menciona “errores en los aspectos geotécnicos del proyecto de ejecución”, a la vez que recomienda realizar nuevos estudios sobre la “carga admisible por hundimiento de cada grupo de pilotes”.

A partir de esto, los trabajos tuvieron que suspenderse tres meses mientras que se realizaban los análisis pedidos.

Lenis reconoce que parte del retraso tiene que ver con ese inconveniente, aunque indicó que la demora para disponer de los terrenos –ya que Codad, el concesionario de la segunda pista de El Dorado tenía allí sus talleres– implicó un retraso de 9 meses. Al preguntarle si faltó planeación, el directivo contestó: “Yo no estaba aquí para responder eso”. Sin embargo, informó que ya se emprendieron investigaciones disciplinarias a los funcionarios de la Aerocivil encargados de supervisar los contratos.

“Estamos haciendo los máximos esfuerzos para que esta obra llegue a buen puerto y tenemos el convencimiento de que así va a ser, pero hay situaciones que no se pueden soslayar”, afirmó por su parte el representante legal del Consorcio Torre Muisca, Pedro José Collado.

Explicó que al ganarse la licitación recibieron los diseños de la torre y el CGAC, que fueron hechos por dos firmas diferentes. “Cada uno trabajó por su lado y no hubo una labor de coordinación o simbiosis, porque, como explicó el director de la Aeronáutica Civil, Gustavo Lenis, no contrató la supervisión de los diseños”.

Añadió que esto llevó que se tuviera que cambiar los diseños de las bases y hacerlas más reforzadas de lo que estaba planeado.

“Nuestra empresa decidió participar, porque no era un contrato de ‘llave en mano’, sino de mediciones abiertas, donde se abona de acuerdo con el avance y los riesgos son distintos”, apuntó.

ENTREGA JULIO EN JULIO DEL 2015 

Según Lenis, los trabajos van en un 60 por ciento y al finalizar este año llegarán al 65 o 70 por ciento: ya está el fuste y un recubrimiento que debe hacerse para darle mayor resistencia, con el fin de que soporte. La torre como tal va en un 40 por ciento.

“Lo que estamos buscando es que el tiempo en el que las torres estén funcionando sea el menos posible”, dijo el funcionario.

La estrategia es entregar obras por partes, en febrero, marzo y abril del 2015, para hacer el montaje técnico de manera escalonada.

Además, se emprenderá de inmediato la capacitación de los controladores gracias a que los equipos ya llegaron y están en contenedores en un área del terminal.

La Muisca, indicó deberá estar concluida en julio, pero la intención es que la actual torre siga operando de forma paralela durante tres meses más, con el fin de dar seguridad a la operación en el empalme.

En octubre se demolería la torre vieja y de paso dejaría libres seis posiciones para el parqueo de aviones cuya falta está afectando la llegada de naves actualmente.

Por su parte, fuentes de la Contraloría le dijeron a este medio que se mantiene una actuación especial de fiscalización” sobre el proceso de la torre, tras archivar la investigación que había contra varios funcionarios de la Aerocivil, entre ellos el exdirector Santiago Castro, por supuestos sobrecostos tasados en 23.000 millones de pesos en los diseños.

ES URGENTE REDISTRIBUIR EL ESPACIO AÉREO DEL TERMINAL 

De acuerdo con el director de la Aerocivil, Gustavo Lenis, la nueva torre no resuelve por sí sola los problemas de operación del aeropuerto El Dorado. Según él, tal vez más importante, es hacer una redistribución del espacio aéreo, ya que la aproximación de naves se hace igual que cuando había una sola pista. “Hoy El Dorado no tiene posibilidad de hacer aproximaciones paralelas”, dijo al indicar que ya se contrató a una empresa para que rediseñe el procedimiento, haga los manuales y entrene al personal sobre los nuevos parámetros operacionales.

El proceso duraría dos años. Lenis indicó que así se podría subir de las 56 operaciones por hora actuales a unas 90.

El otro paso es aumentar el número de controladores. Hoy día existen cerca de 600 y se necesitan entre 100 y 140 más, incluyendo 60 que fueron aprobados la semana pasada por el Departamento de la Función Pública pero no se han incorporado porque falta la apropiación presupuestal. Adicionalmente habría que resolver el relevo de los que están cerca de la jubilación.

“Gente que ya hizo el curso hay, pero hasta que no nos entreguen los decretos para ampliar la nómina no podemos hacer nada”, anotó.

Néstor Alonso López
Economía y Negocios