La talla, un problema al vender ropa interior a Europa

Exportar no es un imposible. Sin embargo, requiere esfuerzo, dedicación y persistencia.

Hay producir tallas que van desde AA hasta F en copas de brasieres, y de las tallas 32 a la 42 en referencias de las tirantas.

Archivo Portafolio.co

Hay producir tallas que van desde AA hasta F en copas de brasieres, y de las tallas 32 a la 42 en referencias de las tirantas.

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octubre 25 de 2013 - 02:28 a.m.
2013-10-25

Portafolio se encontró en Fráncfort (Alemania), en la reciente macrorrueda de negocios organizada por Proxport, con dos nuevas exportadoras colombianas quienes contaron su experiencia de ser novatas en el negocio de la exportación de ropa interior.

Varias de las primeras docenas de brasieres que Ana María Bruns exportó hace más de un año a Alemania aun forman parte del inventario de mercancía que maneja su empresa Colfashion, con sede en Fráncfort.

Algo similar le sucedió a su paisana Catalina Neira, quien hace dos años se atrevió a exportar vestidos de baño hechos en Medellín, negocio que hoy complementa con la comercialización de ropa interior.

Para las dos nuevas exportadoras, el problema fue el mismo: las tallas de los productos no corresponden a las necesidades del mercado europeo, y especialmente a las del alemán, donde se concentra la mayor parte de la demanda de este tipo de productos.

“La ropa interior que trajimos llamaba mucho la atención en los sitios donde la ofrecíamos, pero nadie nos quería comprar porque las tallas eran muy pequeñas, tanto en lo que tiene que ver con las copas como en las tiras y el tamaño general del producto”, aseguran Ana María y su madre, Bertha Quiroga, quienes manejan la empresa colombiana de importaciones en Alemania, país que entre enero y julio pasado adquirió productos colombianos por 114 millones de dólares sin incluir los sectores minero-energético y del café.

Las nuevas empresarias, que ahora intentan ‘graduarse’ en este negocio, participando en las macrorruedas que realiza Proexport en diferentes partes del Viejo Continente, y que lo acaban de hacer en los encuentros realizados en Fráncfort y París, coinciden en que el problema de la industria colombiana de confecciones, frente a la posibilidad de atender las necesidades del mercado europeo de ropa interior y vestidos de baño, está en los centros de producción colombianos.

La razón, los productos son muy apetecidos por la calidad, el diseño y los estampados, pero hace falta cumplir con algunas certificaciones de responsabilidad social, laboral y ambiental. Y algo clave: en materia de tamaños, no dan la talla.

“Las mujeres europeas son acuerpadas y demandan tallas grandes en ropa interior y vestidos de baño, mientras que la oferta nacional apenas se ajusta a las necesidades de mujeres muy jóvenes, e incluso adolescentes”, afirma Catalina Neira, gerente de Ladytrend, compañía colombiana que comercializa los productos colombianos a través de su tienda en internet.

Ante esta situación, las dos nacientes exportadoras nacionales han comenzado a trabajar con marcas específicas en Medellín, que han aceptado producir tallas que van desde AA hasta F en lo que tiene que ver con las copas de los brasieres, y de las tallas 32 a la 42 en las referencias de las tirantas.

Algo similar sucede con los vestidos de baño que comercializa Ladytrend, y que cada vez aumenta sus pedidos de las tallas más demandadas, mientras que buena parte de las piezas que llegaron en el primer intento por entrar el territorio europeo, sigue guardada en los inventarios.

Bruns y Neira también coinciden en la necesidad de que los fabriantes colombianos sean rigurosos en el cumplimiento de las exigencias de calidad y entrega de los productos.

“En materia de producto, el éxito se lo debo en parte a Kibys, de Medellín, que le ha apostado no solamente a producir las tallas que le estamos pidiendo, sino en la homogeneidad en la calidad, el diseño y el estampado que le pedimos”. sostiene Ana María.

Por su parte, Catalina Neira comercializa las marcas antioqueñas Garotas y St. Even, alcanzando resultados positivos en materia de crecimiento en las ventas y de expansión por diferentes países europeos.

“Somos una importadora naciente, pero con muchas perspectivas de crecer y con grandes posibilidades de posicionar en Europa las confecciones colombianas. Estamos haciendo la tarea, y los resultados se verán más temprano que tarde”, afirma Ana María Bruns.

Ella es una periodista que hace tres años decidió incursionar en el mundo de los negocios en el exterior, impulsada por su madre y una hermana menor, que se encarga de atender las ventas por internet.

PREVEN NEGOCIOS POR 60 MILLONES DE DÓLARES

La presidenta de Proexport, María Claudia Lacouture, aseguró que los cerca de 150 empresarios y casi un centenar de compradores internacionales que asistieron a las macrorruedas de negocios de Fráncfort y París, realizadas esta semana por Proexport, obtuvieron contactos de exportación en los sectores de agroindustria, confecciones y manufacturas.

En los dos eventos hubo 88 empresarios nacionales buscando reactivar las exportaciones que realizaban en años recientes, pero que habían sido suspendidas debido a la crisis de las naciones europeas.

También fue reportada la presencia de 28 empresas que por primera vez intentan vender en territorio europeo, aprovechando las ventajas que ofrece el TLC y que se convirtieron en permanentes.

Francfort

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