"Los taxistas son esclavos modernos”, Diego Molano

El exministro de las TIC cree que la regulación de Uber es la oportunidad de dignificar a estos conductores. Da pautas sobre cómo regular este tipo de servicios en el país.

Diego Molano

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septiembre 29 de 2015 - 12:31 a.m.
2015-09-29

Diego Molano Vega, quien ejerció como ministro de las TIC entre los años 2010 y 2015, estuvo de visita en Colombia en su nuevo rol de consultor y experto internacional en temas de apropiación de tecnología en sectores públicos y privados.

Desde su óptica como conocedor de la polémica que existe con Uber en Colombia, pues alcanzó desde su cargo oficial a tratar el conflicto, el exfuncionario cree que el objetivo que debe perseguir el Gobierno “es el de trabajar por hacer digna la profesión de los taxistas. Estos son trabajadores que son abusados, que trabajan 12 horas o más por una miseria, a manos de mafias que poseen cientos de vehículos”.

Molano reveló que desde su cargo investigó la situación de los taxistas en Bogotá. “Su preocupación no es Uber. El 90 por ciento de los taxistas no son propietarios del carro. A ellos les preocupa primero la movilidad, el estado de las vías y la relación con los dueños de los carros, pues tienen que conseguir dinero diario para su jefe, lavar el carro, pagar el combustible, ahorrar para imprevistos, comer y luego sí llevar algo para su casa, que a veces no alcanza a ser un salario mínimo”.

TAXISTA DE INTERNET

Según su visión, la regulación que el Gobierno analiza del tema, en cabeza del vicepresidente Germán Vargas Lleras, debe centrarse en el bienestar y dignidad de los “taxistas de la nueva economía”, como los define. “Con ayuda de las aplicaciones, se puede controlar que los conductores tengan su seguridad social completa y al día. Eso no pasa con los taxistas, no se las pagan. Si se enferman o estrellan, salen perdiendo”.

De otro lado, “estas plataformas deben contar con un fondo que ayude a financiar el vehículo a los conductores, para que se vuelvan micro empresarios. Se trata de un servicio de lujo distinto, que tendrá una audiencia dispuesta a pagar más, por ende los conductores ganarán mejor por su trabajo”. Molano cree que los taxis como están deben continuar, como una alternativa adicional.

Los beneficios de una regulación pensada en los “taxistas de internet”, haría que “las aplicaciones ayudarán a controlar la identidad de los vehículos, acabando con eso de los carros ‘gemeleados’ que abundan, optimizando el recaudo de impuestos para las ciudades”, explica Molano.

Finalmente, el experto considera que la regulación también debe contemplar la capacitación de los conductores, tanto en temas de atención y servicio como de manejo presupuestal, financiero y administrativo de su negocio. “Se debe y puede limitar la cantidad de carros que posee una persona o su familia para evitar eso de las mafias. Así se hace en España, Francia y Alemania. El peor error es creer que estos cambios de la economía de internet se deben bloquear. Porque tendremos este mismo caso en otros sectores, como la banca, el turismo, la educación, etc. Lo que debe hacer el Gobierno es aprovecharlos para disminuir la pobreza y en el beneficio de los ciudadanos”, puntualizó Molano.

¿CÓMO SE DEBE REGULAR UBER?

Para Diego Molano, estos deberían ser aspectos fundamentales en la regulación de las aplicaciones de transporte de lujo:

1. Una norma de alcance nacional. Según Molano es la oportunidad de comenzar a solucionar varios problemas del gremio en todo el país.

2. Centrada en el bienestar de los conductores. Se debe garantizar que el trabajo del 'taxista de internet' sea digno, con su seguridad social completa, con horarios de trabajo sanos y con beneficios.

3. Promoción empresarial. Las 'apps' de transporte deben crear un fondo que ayude a financiar a los taxistas su carro, como empresarios, y así evitar mafias que concentren centenas de vehículos.

4. Capacitación. Las aplicaciones deben además fomentar la formación en atención, servicio y control administrativo a los conductores.

5. Inclusión. Las 'apps' deben garantizar un porcentaje de carros adaptados para transportar personas con discapacidad, con tarifas subsidiadas.

6. Un mercado distinto. No se trata de acabar los taxis, dice Molano. Se deben mantener como una opción económica, distinta al taxi de lujo, para la ciudadanía.

7. Control. Con la tecnología de las 'apps', las ciudades tendrán en claro cuántos carros legales hay, optimizarán así su recaudo de impuestos y de seguridad para el ciudadano.

José Carlos García R.
Editor Tecnósfera