Tecnologías de guerra atrae millones de dólares

Con la idea de acoger y formar las nuevas generaciones de ingenieros, los más avanzados laboratorios de investigación del Gobierno y la empresa privada abren sus puertas a estudiantes.

Estudiante en los laboratorios aeroespaciales.

Archivo particular

Estudiante en los laboratorios aeroespaciales.

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septiembre 05 de 2015 - 12:47 a.m.
2015-09-05

La investigación de tecnologías avanzadas para adelantar todo tipo de guerras, además de ser un imán para captar recursos millonarios, ha logrado lo que muchos sectores desearían alcanzar: la integración armónica de las entidades del Gobierno, la empresa privada y la academia, en la búsqueda de metas comunes. Se podría decir que la sinergia, en este campo, es total.

Los recursos del presupuesto federal de investigación asignado al departamento de Defensa - que anualmente oscila alrededor de los 70.000 millones de dólares en los Estados Unidos- los ha alineado a todos. Pero además teniendo como prioridad la seguridad y el bienestar de los soldados- confluyen recursos extras, provenientes de los presupuestos de las entidades de salud, energía y trabajo, entre otros. Unos para dotar los ejércitos de pertrechos, armas y logística avanzados. Otros para tratarlos cuando regresan de los frentes de batalla, en muchas ocasiones enfermos o desadaptados de la vida laboral.

Algunas de las más grandes compañías fabricantes de armas, como es el caso de la Lockheed Martin, Boeing, Raython, Northrop Grumman, General Dinamics y United Tech, desarrollan proyectos de investigación hasta con 15 universidades, en forma simultánea, tanto de Estados Unidos como del exterior. Solamente esas seis compañías facturan ventas de armas y equipos relacionados, por un valor anual de 130 mil millones de dólares.

Producto de lo anterior, las innovaciones tecnológicas están a la carta, y son cada vez más sofisticadas.

BLINDADOS SIN TRIPULANTES

En un trabajo que ha contado con el apoyo de científicos de la Universidad de Wisconsin, en el campo del diseño y la simulación, la empresa local Oshkosh ha logrado la fabricación de un nuevo vehículo blindado, sin conductor, que puede moverse sin problema por los territorios más agrestes del mundo.

Las bondades del nuevo modelo de defensa táctica, conocido como JLTV, han impulsado al Departamento de Defensa a adquirir un total de 17 mil de esos vehículos, por un valor de 6.700 millones de dólares, de acuerdo con la información de la compañía citada.

Bajo el mismo enfoque, se han fabricado varios tipos de drones de fácil maniobra, que pueden servir de guías a las caravanas militares. Uno de los modelos ha sido desarrollado por la empresa Raytheon, la cual tiene en algunos proyectos el apoyo de la universidad de Texas, en Dallas.

Este artefacto es muy fácil de manejar, puede ser programado en 15 minutos, operado por dos personas y movido en una camioneta. Sirve igualmente para tareas de investigación del clima, supervisión de oleoductos e inspección de áreas contaminadas. Esta compañía también se destaca por la fabricación de misiles y radares.

FORMANDO LOS FUTUROS INGENIEROS

Con la idea de acoger y formar las nuevas generaciones de ingenieros, los más avanzados laboratorios de investigación del Gobierno y la empresa privada abren anualmente sus puertas a centenares de estudiantes.

Algunos representantes de la industria privada son partidarios de retener las mentes más brillantes que llegan al país para estudiar las diferentes carreras técnicas, dándoles especiales estímulos una vez terminen sus periodos universitarios.

De igual forma, plantean la necesidad de que se aumenten los fondos para investigación bajo la filosofía de fortalecer la seguridad nacional, con base en los avances científicos.

TELECOMUNICACIONES PORTÁTILES

La nueva antena, desarrollada por la compañía GATR, de Alabama, bajo un contrato de estímulo a las pequeñas empresas, suscrito por la Fuerza Aérea, cabe en un morral y funciona como una bolsa inflable, que toma forma esférica, sostenida por un ventilador permanente.

Es especialmente útil para zonas remotas, dada su gran capacidad para transmisiones por satélite en banda ancha. Su superficie de tela flexible hace de parabólica y mediante un módem puede prestar tanto los servicios de transmisión como de recepción. Armarla es cosa de 30 minutos y su antena compacta hace que su tamaño sea 10 veces menor que la estructura que se requeriría por los sistemas tradicionales, según lo resaltado por el Comando Especial de Operaciones, del Departamento de Defensa.

Germán Duque