La tilapia nada hacia los mercados de EE. UU.

La tilapia (mojarra) es una de las novedades de la oferta exportadora agropecuaria colombiana.

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agosto 05 de 2012 - 09:24 p.m.
2012-08-05

Hace tres décadas, el rubro de pesca figuraba casi de manera simbólica en la medición de producto interno bruto agropecuario. Asimismo, consumir pescado en Colombia era un privilegio reservado para la cuaresma y la Semana Santa.

También solía ser común entre quienes vivían en las zonas de influencia de los ríos y las costas marítimas, así como en las familias que tenían recursos suficientes para pagar un plato en un restaurante especializado.

Mientras tanto, en el interior del país, unos pocos inversionistas, asesorados por biólogos, hacían esfuerzos por darle vida a la industria piscícola en estanques, y más tarde, en jaulas ubicadas en represas y lagunas.

Los consumidores apenas empezaban a familiarizarse con nombres como carpa, cachama y mojarra (tilapia).

Hoy, el país cultiva alrededor de 50 variedades de peces en condiciones de confinamiento, que han ingresado de diversos países, especialmente asiáticos.

Rápidamente, en medio de ensayos, con más errores que éxitos, los nacientes piscicultores convirtieron a Colombia en un país productor sobresaliente de mojarra y cachama en A. Latina, variedades que trascendieron las fronteras para llegar a mercados como Estados Unidos y China.

Entonces, de ser un plato escaso, el pescado apareció en el menú de los colombianos de casi todos los estratos, e incluso, se ganó un espacio hasta en el denominado ‘corrientazo’.

El consumo per cápita aumentó de 4,5 kilogramos en 1990 a 6,8 kilogramos en el año pasado. Es más, durante algunos meses del año, en muchas poblaciones del Huila, Tolima, Valle y Meta, los vendedores ambulantes ofrecen mojarra y cachama en las calles como si se tratara de una cosecha de chontaduro, mango o pitaya.

La actividad se ha convertido en una nueva fuente de ingresos y desarrollo para regiones del país como Huila, Tolima, Santander y Meta, que hasta hace unos años tenían poca oferta de productos para los mercados local e internacional.

Según las cifras oficiales, el Huila es el mayor productor de peces en criadero del país, seguido de Valle del Cauca, Tolima y Meta, en una actividad que ya genera más de 20.000 empleos directos.

TIPO EXPORTACIÓN

En el discurso de instalación de la nueva Legislatura del Congreso, el pasado 20 de julio, el presidente de la República, Juan Manuel Santos, se refirió a las exportaciones de tilapia (mojarra) como uno de los productos de exportación que más ha reaccionado tras la entrada en vigencia el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Las cifras indican que, efectivamente, los despachos de tilapia congelada o en filete han crecido en los últimos meses, gracias a los beneficios generados por las nuevas condiciones del comercio con EE. UU., que rigen desde el pasado 15 de mayo.

Sin embargo, la tilapia lleva varios años ganando terreno en el mercado estadounidense e, incluso, en países como China.

En el 2009, Colombia exportó 15 millones de dólares, un año después vendió en el exterior 21,8 millones y durante el 2011 fueron colocados 20,5 millones de dólares.

En el presente año, hasta el pasado 7 de julio, el país había despachado, solo a Estados Unidos, 5 millones de dólares en este producto.

EL SISTEMA REDUCE EL IMPACTO AMBIENTAL Y CUIDA LAS ESPECIES

La producción de tilapia ha participado con el 49% de la actividad piscícola del país en

los últimos años.

La piscicultura en estanque ha contribuido a reducir la presión de los pescadores sobre las especies nativas de ríos, quebradas y lagunas, generando un impacto positivo sobre los recursos naturales.

Pese a ello, este factor se ve opacado por el elevado nivel de contaminación generado por las aguas negras emitidas por la industria, la agricultura y los sectores centros urbanos.

De la misma manera, en el caso de la piscicultura desarrollada en jaulas ubicadas en represas y lagunas, esta constituye una fuente de crecimiento de otras especies acuáticas que llegan al lugar donde están los peces en confinamiento, atraídos por los residuos y el sobrante del alimento balanceado.

Así mismo, la piscicultura en estanque evita el consumo desmedido de tipos de especies nativas, de fuentes de aguas naturales, que no cumplen con las tallas exigidas por las autoridades.

Cuando las especies de río se capturan pequeñas, se impide el ciclo reproductivo.

Édmer Tovar M.

Editor de Portafolio

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