TLC con Corea del Sur estaría listo este año

La instrucción de los presidentes a sus negociadores es la de acelerar el ritmo de un eventual acuerdo.

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El presidente Juan Manuel Santos visitó ayer el Museo de Guerra de Seúl.

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septiembre 15 de 2011 - 05:14 a.m.
2011-09-15

 

Colombia y Corea del Sur deberían dejar definida la negociación del tratado de libre comercio entre ambas naciones, antes de que termine el 2011. Ese es el mensaje emanado de Seúl, en donde el presidente Juan Manuel Santos adelanta una visita de Estado desde ayer.

Dicha instrucción no quiere decir necesariamente que las cosas estén definidas.

Desde hace meses los negociadores de uno y otro país han venido discutiendo fórmulas de acuerdo, todavía sin resultados.

En términos generales, las diferencias se centran en dos temas básicos. De un lado, Colombia desea un mejor acceso para su oferta agrícola, pues los obstáculos arancelarios y administrativos son elevados.

Por su parte, los surcoreanos quieren preferencias para sus productos manufacturados, un área en la que ya son fuertes.

No obstante, el país asiático aspira a lograr ventajas como las que tiene México, que puede vender cierto tipo de bienes al país sin el pago de impuestos de importación.

Ese es el caso de los automóviles.

Las marcas coreanas son las más fuertes en el mercado nacionales pues tienen una participación cercana al 30 por ciento del total de las ventas, pero aspiran a una proporción más alta, en un tiempo corto.

De tal manera, la propuesta de Seúl es que el calendario de desgravación sea más rápido que el que ha aceptado Colombia en otros casos, con escenarios inferiores a los cinco años. No obstante, ese panorama no necesariamente es el que más le conviene a los industriales colombianos.

“Hay que abrir las fronteras y crear nuevas oportunidades de negocios, pero es evidente que existen asimetrías que deben quedar reflejadas en una negociación”, sostiene el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas.

Para el directivo, es necesario tener cuidado con la vulnerabilidad de varios sectores que no sólo pueden resultar golpeados por la competencia coreana, sino que están frágiles por realidades como la apreciación del peso y la competencia que viene de otros lugares.

“El objetivo de estos tratados es que ambos lados salgan ganadores y que el intercambio aumente en los dos sentidos”, puntualiza Villegas.

Falta ahora ver si colombianos y coreanos se ponen de acuerdo en un texto que refleje ese principio y que tendrá que ser ratificado por los respectivos Congresos para que entre en vigencia, por lo cual todavía falta un buen tiempo para que el TLC se vuelva una realidad.

Ricardo Ávila Pinto

Enviado especial

SEÚL 

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