‘El TLC nos hará un Estado más eficiente’

Una debida trazabilidad garantiza la competitividad internacional y abre puertas.

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octubre 01 de 2012 - 11:23 p.m.
2012-10-01

Durante las últimas semanas, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo ha manifestado reiteradamente el balance positivo de las exportaciones a Estados Unidos, a raíz de la entrada en vigencia del TLC. Si bien es posible distinguir incrementos considerables en ciertos sectores, los beneficios de un acuerdo comercial residen en los logros que se puedan obtener en el largo plazo.

Para esto, uno de los mayores retos está en cómo Colombia y sus empresas se adapten a la logística y normas que amparan el contrato comercial firmado, que va más allá de las cifras de exportación e importación.

Para Silvia Rozas, profesora de la Escuela de Negocios de Uninorte, lo más destacado de un TLC con Estados Unidos es todo el avance y modernización de los aparatos productivos a los que se debe adecuar Colombia para no incumplir en lo pactado.

“Si el Estado no cumple lo acordado, puede recibir demandas y deberá pagar multas, así que en estos momentos tenemos una sola opción: cumplir.

Esto nos llevará a convertirnos en un Estado más eficiente, y así se generará un impacto real en el desarrollo del país. Mirar sólo datos de exportación no es exhaustivo”, señala Rozas.

Actualmente, podemos hablar de un auge exportador que motiva a las empresas a estudiar sus posibilidades, pero de nada sirve si no lo hacen como debe ser.

De mayo a agosto de este año, exportaciones de origen colombiano que llegaron a Estados Unidos recibieron un total de 50 acciones de rechazo por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).

La razón de rechazo que más se presentó en este tiempo para nuestras cargas fue por aparentar ser un medicamento no aprobado; seguido por etiquetado que no está en inglés, contener rastros de pesticidas, contener colorantes no permitidos, no enlistar todos los ingredientes en la etiqueta o usar un nombre diferente al usual de ese ingrediente.

Contrario a lo que se podría pensar, estas alarmas no las reciben sólo empresas pequeñas o nuevas en este oficio, sino incluso algunas de las más reconocidas y tradicionales en nuestra economía.

Según Rozas, quien es magíster en análisis de problemas económicos, políticos e internacionales contemporáneos, esto evidencia que algunos empresarios colombianos no se están informando y asesorando bien sobre todo lo asociado al acuerdo.

Aunque el Gobierno nacional viene realizando jornadas informativas para dar a conocer todas las condiciones que se requieren para exportar a Estados Unidos, para Rozas, nuestros negociadores ven el país desde el punto de vista macro.

“Las asesorías se deben hacer aun más focalizadas para llegar a los empresarios que realmente necesiten orientación, para que a su vez estos se comprometan a tener buenas prácticas. Hay que encontrarles traductores de las normas que les enseñen cómo ceñirse a los requisitos y planes señalados en el acuerdo, porque para el empresario el lenguaje utilizado en los acuerdos no es de su cotidianidad”, agrega.

HAY QUE LOGRAR LA TRAZABILIDAD

Para optimizar la calidad de los productos que exportamos, tendremos que lograr la trazabilidad del proceso productivo.

Toda la cadena debe estar sujeta a las exigencias necesarias para hacerlo con calidad. En Estados Unidos se valora mucho esto.

La trazabilidad consiste en demostrar los procesos completos. Por ejemplo, si se exportan compotas de manzana, se debe indicar con manzanas de dónde se hicieron, identificar al cultivador, conocer sus prácticas, cómo es el proceso de bajar las manzanas, descargarlas, cómo se transportan, cómo se reciben en la fábrica, cómo se pelan, cómo se cuelan, etc.

Es complicado y delicado, pero simplemente se trata de ser minucioso. El trabajo hay que hacerlo con los cultivadores o los que manejan las materias primas, sobre todo agrícolas.

En este sentido es importante empezar a tecnificar a los campesinos, educarlos sobre cómo tratar los productos para que no tengan problemas de pesticidas o se contaminen. La clave está en lograr un trabajo cooperativo entre los involucrados.

Al final será una ventaja para los exportadores. “Cuando en los países de destino se reconoce a las empresas por manejar trazabilidad, contar con los permisos y certificados, ni siquiera van a inspeccionar sus productos”, dice Silvia Rozas, de Uninorte.

Esto lleva a que la mercancía ingrese más rápido, y eso impacta en la competitividad, pues al no demorarse en aduana se reducen costos. Además, por añadidura, se favorecerá el andamiaje productivo nacional de lo que consumimos en nuestro país, lo que significa beneficios importantes.

 

A PONERSE LAS PILAS, SECTOR EMPRESARIAL

 

El empresario colombiano tiene que empezar a creer más en que exportar sí es una opción rentable, a pesar de los altos costos que representa, y perder el miedo. Simplemente hay que estudiar mejor cómo son las normas o requisitos para hacerlo.

Del mismo modo, es urgente que el Invima y el ICA -entidades que certifican los productos colombianos que salen a los mercados internacionales- estén preparados y atentos para asesorar correctamente a los empresarios.

Como condición, los TLC exigen transparencia. En el caso de EE. UU., toda la información sobre embarques, rechazos, alertas y demás se actualiza en la web cada dos semanas. Colombia debe pensar en establecer sistemas similares, o por lo menos mejorar los existentes.