‘Urge tener un tratado de tributación con Estados Unidos’

Según, Ricardo Triana, director del CEA, las firmas norteamericanas asentadas en el país están pagando más gravámenes por falta de este mecanismo

Ricardo Triana, director ejecutivo del CEA

Ricardo Triana, director ejecutivo del CEA, dice que a sus afiliados no les gusta mucho el 4x1.000, pero ve poco probable que lo eliminen por la facilidad para recaudarlo.

Juan B. Cano

Empresas
POR:
Portafolio
junio 02 de 2016 - 10:51 p.m.
2016-06-02

No existe un inventario de las empresas estadounidenses asentadas en Colombia, pero sí se sabe que representan alrededor del 7% del Producto Interno Bruto. De hecho, entre las 200 más grandes del país hay 28 de ellas. Pero además se estima que el 30% de la inversión extranjera en el territorio nacional es norteamericana y ese es el destino del 30% del comercio exterior. De ahí el peso de estas compañías en la economía nacional.

En entrevista con Portafolio, Ricardo Triana, director ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas, CEA, que agremia a las 120 compañías más grandes con ese origen, habla de los temas que más les inquietan, los cuales ya fueron tratados con el propio presidente Juan Manuel Santos: los más importantes son la estabilidad jurídica, la reforma tributaria y el proceso de paz.

Triana asegura que el llamado impuesto a la riqueza les ha pegado muy duro y que urge un tratado de tributación entre ambas naciones para resolver la dificultad.

¿Qué les preocupa a las firmas que representa?

La carga tributaria hoy sobre las empresas es muy grande, y especialmente para las estadounidenses en unos temas específicos como el impuesto a la riqueza. Este no existe en EE. UU. y por lo tanto lo que pagan aquí no es deducible allá, donde reportan, sino que va contra el p&g (pérdidas y ganancias) de la compañía en Colombia. Eso les reduce margen de utilidad y hace que vean menos competitivo y menos interesante el país.

¿Han cuantificado la afectación?


No tengo una cifra exacta, pero cuando se estipuló ese gravamen se dijo que se pagaría en cuatro cuotas, desde el 2014. Sin embargo, en este caso, las empresas tienen que contabilizar en un mismo año lo que estaba establecido para cuatro, porque por el sistema de contabilidad norteamericano no pueden diferirlo. Hay una preocupación muy grande sobre ese tema.

¿Qué cosas de la reforma tributaria les gustan y cuáles les preocupa?

A nuestras empresas les gusta lo que se propone sobre zonas francas, siempre y cuando se mantengan los derechos que ya están establecidos para las que ya están. Se debe conservar también el régimen de zonas francas off shore, porque si no serían inviables.
Tampoco se pueden convertir los joint ventures o acuerdos de colaboración, en sujetos del impuesto. Imponer un impuesto al dividendo en los términos en que se propone, conllevaría a que las tasas efectivas de tributación sean superiores a las que se espera existan en el 2018, bajo la ley actual. Como no existe un tratado de tributación con Estados Unidos, la posible creación de un impuesto al dividendo podría dejar en desventaja a las empresas americanas frente a aquellas de jurisdicciones con las cuales Colombia tiene convenio de doble imposición como Suiza, Canadá, México, Chile, España, entre otras.

¿Hay ya algún borrador de tratado sobre doble tributación?


Hace años viene considerándose, pero es una cosa dispendiosa. Hay que hacer que se acelere ese proceso. Tenemos un comité tributario que está revisando esos temas, hemos recibido inquietudes de empresas y esperamos presentar en los próximos días un documento al Gobierno (de Colombia) con esas inquietudes para que ojalá sean tenidas en cuenta.

¿Y qué hay sobre la estabilidad jurídica?

Es algo fundamental, porque cuando uno viene a un país extraño le dicen cuáles son las reglas de juego, y sobre ellas uno compara con las posibilidades de otros países.

¿Les han cambiado reglas de juego?


Por ejemplo el impuesto a la riqueza no estaba en el radar de ninguna empresa y es un cambio en las reglas de juego. Los contratos de estabilidad jurídica que firmó el Gobierno anterior también los han cambiado. Esos aspectos generan un ambiente no muy propicio para atraer inversión, porque las empresas lo que quieren es posicionar sus sucursales en Colombia, que es el tercer país más poblado de Latinoamérica, después de Brasil y México.

¿Cómo ven la firma de un acuerdo con las Farc?

Es un tema que apoyamos. La paz es algo que Colombia tiene que lograr después de tantos años de conflicto. También somos conscientes de que una vez se firme un acuerdo en La Habana no es automático que venga la paz, sino que somos todos los colombianos los que la tenemos que construir.

¿Hay algún sector al que quieran llegar cuando se firme la paz?

Lo que puede suceder más rápido es que sigan llegando empresas de servicios. El montaje de nuevas plantas puede demorar un poquito más y por eso nos hemos centrado mucho en tratar de ayudarles a las que están instaladas en Colombia a amplíen su inversión local. Por eso son tan importantes los TLC.

¿Qué falta para que el TLC con EE. UU. se aproveche mejor?


El TLC le dio a Colombia certidumbre sobre las preferencias arancelarias que tenía antes a través del Atpdea, porque antes, cada año era un sufrimiento para que le renovaran esos beneficios. Hoy la certidumbre es una cosa lograda y no toca negociar cada año con el Congreso de EE. UU. Nosotros Colombia perdió todo lo que tenía en contratos de confección por la incertidumbre sobre esas preferencias y hoy día están regresando. Por su parte, EE. UU. no tenia preferencias para entrar a Colombia y hoy día las aprovechan: lo que más traen de allí es granos como maíz, soya y trigo.

¿Puede crecer más la inversión de EE. UU en el país?


Las empresas están en dificultades, pero todo mundo lo está. He hablado con varios empresarios y la mitad piensa que se pudiera consolidar más la inversión acá, pero se tienen que dar las condiciones para ello.