El tuning, una pasión extrema

Los colores estridentes, el cambio radical en la parte interna, externa y mecánica y el volumen que pueden llegar a alcanzar sus aparatos de sonido hacen que los vehículos personalizados no pasen inadvertidos.

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diciembre 05 de 2011 - 12:49 a.m.
2011-12-05

 

Ninguna producción cinematográfica de Hollywood había logrado despertar tanta pasión en el público como Rápidos y Furiosos, una película que caló tanto en los colombianos, que hoy ya se puede hablar de toda una industria y de un mercado que se mueve con la potencia del tuning.

Este hobbie, que nació hace algunas décadas en Europa, en menos de 10 años ha establecido verdaderas 'tropas' de aficionados en nuestro país, quienes buscan transformar carros relativamente sencillos en todas unas

naves de lujo, como aquellas que solo se alcanzan a materializar en producciones de ciencia ficción.

Se puede decir que a partir del estreno de esta película, en el año 2002, surgió la necesidad de conformar significativos equipos -que promueven campeonatos y exhibiciones por todo lo alto-, que también motivan a muchos a meterse de lleno en la comercialización de piezas,

de herramientas y hasta aprender las técnicas de instalación.

Aunque algunas personas insisten en decir que el tuning no es para todo el mundo, en parte por el alto precio de los accesorios que puede superar hasta 10 veces el valor del carro, hay quienes manifiestan que para empezar con esta afición no se necesita de grandes fortunas, pues con 10 millones de pesos se puede alistar un vehículo para competir en las categorías más bajas.

Y así también lo piensan los seguidores de este movimiento, que contagia a jóvenes y adultos de ciudades como Cali, Medellín, Pasto, Bucaramanga, Barranquilla y, especialmente, Bogotá, una de las plazas en donde se ve una

mayor congregación de adeptos y una exposición de productos más innovadora.

NO TODO BRILLA

El tuning, al ser todavía una práctica incipiente en Colombia, requiere de la orientación de profesionales en el tema para evitar que los propietarios de los carros se dejen llevar por la pasión y caigan en desatinos o en 'engalles' que le resten elegancia y arte a las máquinas.

Y es que el principal problema no es dónde y qué accesorio comprar, sino quién lo va a montar y cómo lo va a dejar. Además, también es importante conocer la calidad del material que se va instalar, porque no todos

son originales ni valen el dinero que se cobra.

Por eso, antes de meterse

en la tarea de cambiarle el 'rostro' a un vehículo, los expertos aconsejan buscar la asesoría de un perito en el tema.

“Para modificar alguna pieza o añadirla hay que conocer, muy bien, las especificaciones del automóvil, porque esto reduce los errores de montaje posteriores, pues hay parámetros del diseño de fábrica que se deben respetar para garantizar el buen funcionamiento del automóvil”, comenta Yury Bustos, gerente de Galaxy Sound.

Es bueno recordar que el vehículo es una estructura compleja y perfecta de piezas que trabajan sincronizadas las unas con las otras. Por eso mismo, cualquier mínimo cambio en este mecanismo puede dejar graves consecuencias.

¿CÓMO CAMBIAR UN CARRO?

Según Supersiete, en la parte exterior se puede tunear la carrocería (con aerografías, artes o figuras, vinilos, modificación de las latas y técnica camaleón, que le da visos), los rines (que se pueden modificar en tamaño y forma), las llantas, las campanas, las mordazas, los discos y la suspensión.

En el interior se introducen nuevas pinturas y montajes en fibra de vidrio para el tablero, los relojes y los cuenta kilómetros. Esto se complementa con accesorios de sonido, como bajos (woofer, subwoofer y tweeter) y parlantes

(midrange y midbass).

En la parte exterior se hacen importantes partes como superchips, cables, bujías, mufles, turbo, nitro, sistema de escape, barra estabilizadora y toda la estética que se puede aplicar en estos.

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