Cómo vivir feliz y no morir de hambre en el intento

A los 24 años, Ángel trabajaba en Microsfot, en su sede de Seattle. Ganaba muy bien y tenía una hermosa novia que quería casarse con él. Al día siguiente, decidió que eso no era lo que quería, prefería ser feliz.

Ángel Alegre es un emprendedor que, acercándose a los 30 años, lleva tres siendo arquitecto de su propia vida.

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Ángel Alegre es un emprendedor que, acercándose a los 30 años, lleva tres siendo arquitecto de su propia vida.

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marzo 06 de 2015 - 03:46 a.m.
2015-03-06

Ángel Alegre es un emprendedor que, acercándose a los 30 años, lleva tres siendo arquitecto de su propia vida.

Tenía cinco años cuando se sentó por primera vez frente a lo que sería su herramienta de trabajo: un computador. Aquel ordenador se convirtió en su obsesión, una pasión que lo llevó más tarde a estudiar Ingeniería Informática.

Era 2008. Llegó a Seattle después del verano. La suerte le sonreía. Trabajaba por aquello que había estudiado, la remuneración le permitía mantener un buen nivel de vida en una ciudad como esta - donde los estándares y las exigencias monetarias para lograrlo son altas - y estaba sosteniendo una relación con una norteamericana que deseaba construir una familia con él.

Cuando Ángel sintió que tenía la vida por la que todos trabajan durante 40 años antes de los 25, se frustró. “¿Esto es todo?”, la pregunta retumbó en su cabeza por días.

Buscando una salida, encontró ‘La semana laboral de cuatro horas’, de Tim Ferris, un libro que habla sobre quienes tienen negocios que pueden gestionar desde cualquier lugar del mundo dedicándole 240 minutos por semana.

La idea lo enamoró, pero le aterraba pensar que no funcionara. Sin embargo, contempló la posibilidad y se imaginó en esa situación. “No lo vi como el fin del mundo. En dado caso, buscaba otro trabajo y, por grave que fuera, me iba a vivir de nuevo con mis papás mientras encontraba otra cosa”.

Lo siguiente, irónicamente, fueron muchas horas de trabajo. Mientras seguía adelante con su empleo en Microsoft, trabajaba en su nuevo negocio: Comprar Ebook Ya, un portal web en el que le informa a la gente sobre los dispositivos de lectura para libros inteligente. Cada vez que alguien compra un producto que él mencionó, la compañía que los vende le paga una comisión.

“Fue difícil, yo no tenía idea de cómo construir un sitio web. Tuve que aprender hasta cómo crear un botón. Al principio era frustrante, tardaba mucho tiempo en hacer nimiedades, pero con práctica logré dominar el sistema”, cuenta Ángel.

De 150 euros por mes, comenzó a ganar más de mil, entonces decidió empacar sus maletas e irse a viajar por el mundo. Sin embargo, esa determinación fue incluso más complicada que empezar.

Sus padres lo tildaban de loco. Con la crisis en su punto más alto en España, ellos se sentían orgullosos de su hijo y creían que estaba tirando todo por la borda. Incluso él, la noche antes de renunciar, se preguntó si no habría perdido la cabeza.

Pero la decisión estaba tomada, “no quería llegar a los 40, mirar atrás y ver que todo lo que hice fue trabajar. La vida tiene mucho que ofrecer”, asegura.

El primer año estuvo en Asia, visitando Tailandia, Laos Hong Kong, China, Corea del Sur e India. Luego se fue para Brasil, Argentina y Colombia.

Y mientras conocía nuevas culturas, recorría ciudades y escalaba montañas, gestionaba su negocio e incursionaba en nuevos proyectos desde su laptop.

“Cuando estuve en Argentina fue, tal vez, el único momento en el que sentía que no podía más. Estaba posteando en mi blog dos veces por semana, continuaba con mi página web sobre ebooks, estaba incursionando en otro proyecto y mi hermano quería que experimentáramos con otro. ¡No daba abasto! Es frustrante estar en un lugar y no poder salir a conocerlo porque estás trabajando. Fue un mes de mucho agobio. Me senté, fui sincero sobre qué podía y qué no emprender, organicé mejor mi tiempo y las cosas volvieron a andar”, cuenta.

Hoy concentra su atención en su blog, en el que no solo cuenta su experiencia, si no que le habla a los emprendedores o a quienes, simplemente, quieren hacer las cosas de otro modo. Da cursos por 100 euros sobre cómo tener éxito al crear un blog y hace poco publicó un libro con las diez ideas que le cambiaron la vida.

Ángel asegura que este modo de vivir ya es una filosofía a la que muchos le están apostando. “Conozco a un amigo que compró su casa gracias al negocio que tiene en internet. Yo, por ejemplo, no he tenido que gastar un solo dólar de los ahorros que hice cuando estaba en Microsoft”, dice.

Para Ángel, el futuro es el ahora. No tiene idea de qué quiere de aquí a diez años, le basta con que hoy se siente satisfecho con viajar a donde se le antoja. Lo único que tiene claro es el por qué se detendría: “hasta que me canse de viajar o conozca a alguien especial”.

Está en España y pronto viajará Alemania. En marzo visitará a Italia. Dedicará esta primera mitad del año a Europa. Luego, ya la vida se lo dirá.

LOS CINCO PASOS DE ÁNGEL PARA VIVIR DE UN NEGOCIO EN INTERNET

Aunque afirma que cuando uno quiere emprender hay que arriesgarse, también cree que se deben tener claros estos aspectos:

1. Debe ser una decisión premeditada.

2. Una apuesta de este calibre tiene que ser motivada por algo que le apasione a quien toma el riesgo.

3. Se debe tener claro por qué y para qué.

4. ¿Está dispuesto a someterse a este estilo de vida?

5. A la hora de darle rienda suelta al negocio, lo mejor es contar con ahorros o un modo de financiamiento con el cual sostenerse mientras el proyecto arranca.