Ropa blindada colombiana llega a mercados asiáticos

La marca Miguel Caballero, creada hace 25 años, ya exporta a 28 mercados y factura 20 millones de dólares. Ahora pone sus ojos en Medio Oriente.

Miguel Ángel Caballero, Ceo de la marca Miguel Caballero

Miguel Ángel Caballero, CEO de la marca Miguel Caballero.

Negocios
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Portafolio
octubre 11 de 2016 - 08:56 a.m.
2016-10-11

A Miguel Caballero se le ocurrió crear la empresa que hoy lleva su mismo nombre luego de observar que los guardaespaldas de una compañera de la Universidad de los Andes no usaban los chalecos antibalas por incómodos. Entonces él fabricó una chaqueta blindada de cuero y comenzó su negocio, hace un cuarto de siglo.

Hoy tiene 400 empleados y fabrica casi 100.000 prendas al año. El empresario habló con Portafolio de su plan de consolidarse en dos nuevos destinos: Brasil y Oriente Medio.

¿En qué anda ahora?

Hay muchas cosas al tiempo. Estamos exportando más del 80% de nuestra producción y hemos llegado a mercados que nos eran desconocidos, como Malasia, Filipinas y Medio Oriente, donde no íbamos antes. Nos salimos un poco del mercado tradicional de Latinoamérica, donde estamos posicionados y creamos líneas de productos completamente nuevas.

La firma se ha ido diversificando de la categoría militar y se ha concentrado más en moda y la línea civil.

¿Cuáles han sido sus principales logros?

Dotar a 28 gobiernos con chalecos blindados para la policía. Hemos hecho un millón de chalecos en la historia de la compañía, 31.000 prendas black (para jefes de Estado y presidentes) y estamos exportando a Irak, Malasia, Líbano, Emiratos Árabes, todo con artículos que se hacen en Colombia.

¿Dónde queda su planta?

La planta de producción mayor está en Colombia, donde producimos el 90% de lo que vendemos, y tenemos otra alterna en México, de donde sale el 10% restante. Tenemos además operaciones Guatemala y, desde enero próximo, en Perú. Casi a diario exportamos a alguno de los 28 países donde vamos.

¿Por qué escoger esos países?

La selección de mercados parte de varias consideraciones: primero, de estudiar el nivel de riesgo en personas de alto poder adquisitivo. La segunda es el número de blindadoras de carros que existan en esos países, y la tercera, la capacidad de la fuerza publica: cuántos hombres tienen. Basado en esto, Guatemala es el eje de Centroamérica desde el punto de vista empresarial, donde están ubicados la mayoría de clientes corporativos de la región. Desde el punto de vista estratégico del sur, Perú es el país con más crecimiento y, curiosamente, hoy es el que más delincuencia común tiene. En el caso de México, evidentemente es por el tamaño.

¿A dónde más están mirando?

Nos hemos llevado la sorpresa de recibir distribuidores de Medio Oriente que creen en el producto colombiano y hay un proyecto muy ambicioso de abrir tiendas allá.

¿Cuánto facturan?

Cerca de 20 millones de dólares (cifras del 2015). En el 2016 creceremos a una tasa promedio de 30%, aunque la devaluación nos castiga.

¿Por qué, si exportan tanto?

Sí, pero también importamos materias primas que a veces se logran compensar y en otras no.

¿Aún siendo un producto de tanto valor agregado?

El valor agregado supera el 71%, porque nos hemos integrado mucho hacia atrás, pero igual nuestra contabilidad está prácticamente dolarizada desde ese ángulo. Son 400 empleos y tenemos una fundación con la cual apoyamos la rehabilitación de mujeres prostitutas. Sin que lo hubiéramos planeado, el 10% de nuestras gestión humana corresponde a desplazados de la violencia, 30% a cabezas de familia y 23% están dentro del programa de rehabilitación de prostitución.

¿Por qué se tiende a usar más prendas blindadas?

Primero, hay que aclarar que la parte de prendas blindadas es una de las tres divisiones de la empresa. La segunda es la línea policial y militar, donde hacemos chalecos, cascos y escudos blindados, y la tercera, que crece al 150% es la de motociclismo, donde fabricamos trajes y accesorios para motociclismo no blindados, sino enfocados a protección del impacto y la caída. La suma de los tres da un crecimiento del 38%. Ahora bien, si hablamos solo de ropa, hay una tendencia mundial a protegerse, y más en los países donde no hay guerra, por prevención. De hecho donde más vendemos es donde no hay guerra.

¿Qué planes futuros tiene?

La compañía nació en Colombia, pero tenemos claro que, a mediano plazo, la tasa de impuestos no nos permite ser muy competitivos y toca empezar a buscar otros puntos de producción a nivel internacional. La capacidad de producción entre el año pasado y este se incrementó en 400%, pasando de 27.000 unidades a 99.000.

¿Aumentaron infraestructura o tenían capacidad ociosa?

La capacidad ociosa era como del 20% y el incremento, como del 400%. Se invirtió tanto en procesos directos como indirectos, en ampliar la capacidad de producción de la fundación que trabaja con nosotros, en maquinaria robótica y en industrializar el proceso. Esto sumó como 3.000 millones de pesos.

¿Es posible seguir creciendo al 30%?

Por ahora, eso se ha mantenido en los últimos tres años y creemos que se puede mantener en otros tres, por lo menos. Qué pase después del 2022, no sé.

¿El posconflicto afectará el negocio?

Lo relevante es que el país va a seguir creciendo en términos de seguridad, porque hay una conciencia mucho más generalizada en el tema y la gente tiene mayor percepción sobre de qué debe y qué no debe hacer llegado el posconflicto. Eso hará que el negocio siga creciendo.