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Femsa tendrá planta en Tocancipá que vale US$325 millones
Abril 19 de 2012 - 7:57 pm
A José Antonio Fernández Carbajal, presidente del grupo mexicano Femsa, no le da pena decir que llegaron a Colombia en 2003 de ‘carambola’, cuando adquirieron las operaciones de Panamco en Latinoamérica.
“Hubo una oferta para comprar en siete países a la vez. Tal vez, la prudencia nos hubiera dicho que entráramos uno por uno, pero no nos arrepentimos de estar en Colombia en uno de sus mejores momentos”. “Esta será la década de Latinoamérica, pero especialmente de Colombia...
Es que está demostrando que se puede hacer cosas, que las normas se respetan”.
El directivo afirma que “el país ha cambiado un mar”, para bien, desde cuando llegaron al país. Tanto así que se ha ofrecido al Gobierno para traer otros empresarios extranjeros a invertir en Colombia.
“Les digo que si hacen bien las cosas, es un mercado de potencial y hay seguridad en la reglas de juego”, añade.
En su opinión, en Colombia las reglas de juego jurídicas son claras y se sabe qué se puede hacer y qué no, y eso es vital para un negocio.
“Queríamos salir de México y Coca-Cola nos ofreció primero vendernos en 1994 el territorio de Buenos Aires, y a los tres meses vino una crisis tremenda de devaluación, pero nos quedamos”.
Hoy, casi el 60 por ciento de los ingresos de Femsa proviene de fuera de México. “Tenemos una protección financiera, un balance de monedas, y no contratamos, en lo posible, en monedas de los países donde actuamos”, asegura Fernández a la pregunta de cómo responden a los cambios macroeconómicos en la región.
Afirma que la gran virtud de multilatinas como Femsa es que han aprendido a punta de adrelanina por los vaivenes de la región económica. “Hemos aprendido a trabajar con incertidumbre, con golpes, pero ha sido divertido porque si las cosas hubieran sido más fáciles no hubiera sido tan interesante”.
Fernández dice que las ventas de Coca-Cola Femsa Colombia se afectan por las lluvias, porque los consumidores no salen, y no tanto por una temporada de invierno.
“No nos fijamos en el efecto en cuanto a cifras, pero si llueve el fin de semana bajan más las ventas y si es en los otros días de la semana el efecto es menor”.
Paralelamente, Fernández anuncia que arrancaron con la construcción de una planta en Tocancipá, cerca de Bogotá, que vale unos 325 millones de dólares y para ampliar la capacidad de producción de bebidas refrescantes en el país y reemplazar también la que está en Fontibón, pero con equipos más modernos. “Es tan moderna como otra gemela que estamos construyendo alternamente en Belo Horizonte (Brasil)”, explica.
Otro de los frentes de acción de Femsa en Colombia es la expansión de las tiendas Oxxo, de las cuales ya ha abierto unas 20. También ampliarán los negocios de refrigeradores (Friomix del Cauca) y Femsa Logística, entre otros.
¿Por qué no se aliaron en 2005 con Bavaria y sí lo hicieron con Heineken hace unos meses?
“Porque no estábamos listos, y teníamos otros socios en la cervecería y otra coyuntura; si fuera hoy estaríamos en primera línea y no lo dudaríamos. Pero tocaba apurar, hacer el negocio con alguien porque el sector está quedando en manos de pocos jugadores, que decidimos convertirnos en socios de un negocio más grande”, asevera.
Fernández afirma rotundamente que no hay conversaciones con la familia Ardila Lülle, dueña de Postobón, para alianzas, pero hay respeto mutuo.
“Que si hemos pensado en aliarnos, sí”, agrega.
En su opinión, la familia Ardila es un competidor de kilates, serio y respetuoso, lo que garantiza una sana competencia en el negocio de bebidas no alcohólicas en Colombia. Respecto a la manera como se adaptan a cada mercado, Fernández intuye que replican la manida frase de que es jugador global, pero también local.
Por ejemplo, recuerda que las tiendas Oxxo saltaron directamente de México a Colombia y tuvieron que vender pan de yuca, un pasabocas que no se conoce en su país.
Rolando Lozano G.
Economía y Negocios
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