Gobierno no la tiene fácil para gravar las bebidas azucaradas

Fenalco insiste en la nocividad del impuesto de $300 por litro, pero la escuela de salud pública Johns Hopkins Bloomberg elogió la iniciativa.

El 67,6% de las ventas de gaseosas se realizan en las tiendas de barrio.

Archivo particular

Negocios
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Portafolio
noviembre 23 de 2016 - 10:00 p.m.
2016-11-23

Un rumor corre fuertemente entre los comerciantes, aunque ninguno se atreve a confirmarlo: “El impuesto a las bebidas azucaradas la tiene bien difícil en el Congreso, de hecho está casi enterrada la proposición”.

Portafolio, le hizo esa pregunta a Guillermo Botero, presidente del gremio de los comerciantes (Fenalco) por la factibilidad de que en el Congreso se apruebe dicho gravamen, a lo cual manifestó que “es supremamente complicado saber qué se está pensando en el Congreso, lo cierto es que de lo que se ha podido ver en los foros que se han realizado, es que existe un descontento generalizado con el contenido de la reforma”.

(Lea también: ¿Por qué un impuesto a las bebidas azucaradas?). 

Desde que se anunció el articulado de la reforma tributaria comenzó la polémica por la proposición del Gobierno de gravar con $300 por litro las bebidas azucaradas. Desde la Federación Nacional de Comerciantes de Colombia (Fenalco) surgieron las primeras críticas al impuesto y se alertó del fuerte impacto que sufriría el comercio si esta iniciativa se aprueba en el Congreso de la República.

Los legisladores por su parte han manifestado que durante la discusión de la reforma se abordará el tema, y de ninguna manera se permitirá que se afecte la capacidad adquisitiva de los hogares con menores ingresos.

Botero insiste en la nocividad del impuesto y desde que se manifestó la intención de implementarlo ha estado alertando por el impacto que sufrirían los comerciantes. De acuerdo con el dirigente gremial, este grupo de bebidas no solamente representa una importante porción de las ventas de los tenderos, sino que también es prácticamente la tercera parte de sus utilidades.

“Le entregamos al Congreso las firmas de 20.000 tenderos que se están oponiendo al ponerles impuestos a las bebidas azucaradas, porque las cuentas que se hacen es que estas representan el 20% de las ventas, pero el 30% de las utilidades”,
explicó Botero.

Sin embargo, a pesar de las críticas que ha recibido la propuesta, la escuela Johns Hopkins Bloomberg of Public Health le envió al ministro de Salud, Alejandro Gaviria una carta en la que le manifestaron el respaldo de dicha institución a la propuesta del Gobierno Nacional, la cual calificó como “un esfuerzo innovador el de introducir un impuesto a las bebidas azucaradas en Colombia”.

Así mismo, la escuela estadounidense con sede en Washington, manifestó a la cartera de salud que el impuesto de 300 pesos por litro (lo que representa alrededor del 20% del valor) en la producción y subsiguiente venta o importación de bebidas azucaradas, así como otros aspectos de su propuesta están en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Como está concebida, la propuesta es clara en su implementación: el impuesto gravado estará separado del impuesto agregado a las ventas (IVA) y su propuesta define claramente qué bebidas estarían afectadas por el gravamen”, añadió.

Pese a los elogios que recibió la propuesta desde el exterior, la Cámara de Bebidas Azucaradas de la Andi, elaboró un estudio en el que concluye que “el impuesto a bebidas no alcohólicas propuesto como respuesta a disminuir los índices de sobrepeso en varios países, no han significado una disminución en los indicadores de salud como obesidad y diabetes y que, por el contrario, sí ha fomentado el contrabando y el desempleo y grandes pérdidas para la industria y los comerciantes”, dijo Santiago López, director de dicha cámara.

Los expertos internacionales sostuvieron también que este impuesto proveerá los fondos necesarios para implementar programas de inversión en el sector salud colombiano. “Un importante beneficio adicional de este impuesto es que reducirá el consumo de bebidas azucaradas, el cual contribuye a problemas como la obesidad”, indicó en su carta.

Sobre los principales beneficios que traería a Colombia la implementación del gravamen propuesto, la escuela de salud pública manifestó que: i) la obesidad es un problema creciente de salud pública en el país, ii) entre 2005 y 2010, el porcentaje de niños entre 5 y 17 años que reportaron sobrepeso creció del 13,9% al 17,5%, y es muy probable que sea aún mayor ahora; y iii) la obesidad está ligada a una serie de condiciones médicas que incluye la diabetes. Añade que el sector salud está experimentando un crecimiento acelerado en los costos de tratamiento y manejos de enfermedades crónicas, incluyendo la diabetes y la hipertensión, las cuales están ligadas a la obesidad. Concluye que si esta tendencia en obesidad no es revertida, es muy probable que el crecimiento de los costos continúe, como lo ha sido el caso en otros países de la región.

La discusión hasta ahora comienza puesto que aún no se debate en las comisiones económicas del Congreso, lo cierto es que pese a los elogios, su aprobación por el Legislativo no será nada fácil.