Industria del blindaje: de los secuestros a los atracos callejeros

La tendencia proviene de los reiterados robos que cometen las denominadas bandas rompevidrios.

Atraco

Los vidrios antivandalicos son para todos.

El Tiempo

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Portafolio
septiembre 12 de 2018 - 10:31 p.m.
2018-09-12

La sofisticación y el desarrollo que ha adquirido la industria de los vehículos blindados en el país, impulsada por un lamentable pasado violento, le dio a Colombia renombre en otras latitudes que ven en la mano de obra criolla la experticia necesaria para proteger su integridad física y la de sus familias.

Es común que a las empresas lleguen pedidos desde Jordania, India, Ecuador, México, Estados Unidos, Venezuela, Canadá, Costa Rica, España, Sudáfrica, entre otros, para realizar un trabajo que es considerado como un arte por quienes lo realizan. Ellos señalan que es más que un reto desensamblar lujosos vehículos de las más reconocidas marcas del mundo y ponerlos a rodar nuevamente sin ninguna alteración física a la vista, pero con la más alta protección.

No solo esto juega a favor del mercado local, los costos también son un factor determinante a la hora de escoger a Colombia para blindar vehículos. Alejandro Montoya, Gerente comercial y de operaciones de Blindajes Autosafe, señala que “en Colombia un trabajo puede costar en promedio 50 millones de pesos, frente a los 35.000 dólares que pueden cobrar en México, un país que tiene alta demanda”.

John Frederick Murphy, presidente de ventas internacionales de Blindajes Isbi, explica que el mercado de los blindados ha cambiado en los últimos años, pues hasta hace poco los clientes solicitaban blindajes nivel 3, que requiere resolución por parte de la Superintendencia de Vigilancia, y que empieza con un valor de 35 millones en adelante.

“Ahora la preferencia de los clientes se concentra en un nivel 2, un trabajo que cuesta alrededor de 30 millones de pesos y brinda protección ante impactos de balas calibre 9 milímetros.

Murphy además comenta que en Bogotá la preferencia es blindar camionetas cinco puertas, pero en otras ciudades como Cali prefieren blindar automóviles de baja gama y camionetas doble cabina.

NUEVO MERCADO LOCAL

Esta industria recientemente ha empezado a tener un crecimiento importante en un segmento del que poco se conocía: soluciones antiatraco. La tendencia proviene de los reiterados robos que cometen las denominadas bandas rompevidrios, una modalidad que consiste en quebrar los cristales de los vehículos cuando se encuentran detenidos o en medio de un trancón para acceder a los objetos de valor de los ocupantes.

Montoya cuenta que si bien el tema de la seguridad en el país ha mejorado por lado de la guerrilla, la delincuencia común es un problema que preocupa a los ciudadanos y juega, lastimosamente, a favor de las empresas dedicadas a brindar seguridad.

“Las personas que no tienen problemas de seguridad, pero una alta percepción sobre un incremento de la delincuencia ha hecho que optén por soluciones antiatraco y algunos niveles de blindaje dos”, precisa y al tiempo recalca que en todo caso están comercializando en todos sus segmentos como en años anteriores.

De acuerdo con Montoya, la demanda de las soluciones antiatraco se han disparado un 20 por ciento, pese a que este era un sistema que ya se conocía pero que ha tomado mucha fuerza recientemente.

Para contrarrestar esta amenaza hay tres formas de protección. La más común y económica puede costar 200.000 pesos aproximadamente y consiste en adherir una película de seguridad gruesa, de aproximadamente ocho milésimas de pulgada de espesor. Esta solución refuerza el vidrio original, pero cuando estalla sólo ofrece diez segundos de protección.

La otra opción es láminas de policarbonato de 1,5 milésimas de espesor al vidrio original, una opción que es mucho más resistente, que soporta numerosos golpes, pero que se vulnera empujándolo hacia adentro. El costo de modificar los cuatro vidrios es de cuatro millones de pesos.

La última opción es cambiar los vidrios originales (los cuales son templados) por vidrios laminados tres milésimas de cristal, más una capa de SentryGlas, más tres milésimas de cristal. Esta solución resiste golpes y empujones y también cuesta cuatro millones de pesos.

Finalmente, Murphy resalta que Colombia es potencia para exportar vidrios blindados, dado que en muchos países se blindan vehículos, pero pocos fabrican vidrios. 

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