La lección de Suráfrica para los industriales en el posconflicto

El autor de ‘El factor humano’ dice que deben pensar más allá de rendimientos de corto plazo e invertir en infraestructura y programas de inclusión.

John Carlin

El escritor John Carlin, junto a Nelson Mandela.

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septiembre 01 de 2016 - 08:31 p.m.
2016-09-01

Si los empresarios de Suráfrica pudieran devolver el tiempo para corregir lo que hicieron mal después de firmar el acuerdo que permitió acabar con el Apartheid, pondrían más énfasis en el aumento de la inversión en temas como la educación, salud y transporte.

Esa es una de las lecciones del conflicto racial del Apartheid racial que deberían ser tenidas en cuenta por el sector privado colombiano para la etapa del posconflicto, apenas se firme la paz con las Farc, según el escritor John Carlin, autor del best sellers ‘El factor humano’ (en el que se basó la película Invictus),

El escritor estuvo este jueves en Cartagena en el 53 Congreso de la red de cámaras de Comercio de Colombia (Confecámaras), evento que tiene como tema central de discusión los retos que deberá asumir el país para la búsqueda de la paz tras la firma del acuerdo con las Farc.

Su charla fue previa al panel 'Desafíos de un país que se transforma', en el cual participaron los presidentes de las empresas Colombina, César Caicedo; Bancoldex, Luis Fernando Castro; Continental Gold, León Teicher; la Bolsa de Valores de Colombia, Juan Pablo Córdoba, y el director de Fedesarrollo, Leonardo Villar.

John Carlin

John Carlin

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De acuerdo con Carlin, el país africano es un buen marco de comparación con la situación colombiana por tener un tamaño similar, una economía grande y un empresariado organizado, pero también por sufrir de una criminalidad sofisticada.

Agregó que una fortaleza del país de Nelson Mandela es que posee un sistema judicial sólido e independiente, algo que no se puede decir de naciones más cercanas que también han padecido la guerra, como los de Centroamérica.

Destacó que algo muy positivo en todo el proceso surafricano fue el interés de los adversarios por conocerse --incluidos muchos empresarios-- y en no pocas ocasiones terminaron siendo amigos.

Además se realizaron foros donde sindicalistas, empresarios, Gobierno y otros sectores se reunieron a pintar futuros posibles para su país. Igualmente, se llevaron a cabo programas de inclusión social para mujeres y sectores marginados.

“En ese tiempo era imposible ver a una mujer negra conduciendo, pero hoy es tan normal como apreciar a un hombre blanco manejando”, apuntó el periodista.

Una idea muy concreta expresada por Carlin de cómo aplicar esto acá es conectar más a internet a la gente de los barrios marginados y aportarles teléfonos inteligentes y otros aparatos electrónicos.

“La ventaja de todo esto es que ahora podemos mirar 20 años después de la firma de un acuerdo de paz, que puede dar una idea de dónde puede estar Colombia en dos décadas”, dijo.

Algo de Suráfrica para no emular, según él, es que no ha aprovechado las oportunidades de la paz para generar un mayor crecimiento, y que subsiste un nivel alto de desempleo, corrupción e ineficiencia, de manera que las condiciones apuntan a que podrían madurar nuevos conflictos violentos.

“La historia juzgara a los colombianos no solo en cuanto a su compromiso con la paz, sino si además asentaron las bases económicas para que los marginados tengan mejores vidas”, apuntó, y recordó que en ningún conflicto que termine de manera negociada existe un acuerdo perfecto.

El presidente de Confecámaras, Julián Domínguez, trajo a colación la propuesta hecha al Gobierno de cambiar impuestos por obras, de manera que los empresarios que se asienten en un territorio de los que se están abriendo con la disminución de la violencia, reciban beneficios a cambio de acometer la infraestructura pública que requiere la salida de sus productos, o de obras como escuelas y hospitales. “No cabe duda de que la paz es un buen negocio”, apuntó, a la vez que indicó que los empresarios están comprometidos con la reinserción de los guerrilleros que volverán a la vida civil, porque, además, es más caro tenerlos en la cárcel que gastar en su resocialización.

Por su parte, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture, reiteró que al país se le abren inmensas posibilidades en un contexto de paz y habló de la estrategia que se ha trazado el Gobierno dentro del Plan de Desarrollo productivo, el cual focaliza las particularidades regionales y plantea las sinergias posibles entre distintos territorios planteando un trabajo con las cadenas productivas.

Una potencialidad que se ha visto dentro de esa búsqueda tiene que ver con el turismo, pues ya se pueden visitar lugares que antes eran imposibles. La idea, expuso Lacouture, es conformar corredores turísticos para que, por ejemplo, no se promocionen destinos consolidados, como Cartagena de manera aislada, sino un paseo que incluya además a los Montes de María, un área que en el pasado estuvo azotada por la violencia pero con riquezas paisajísticas y naturales incomparables.

John Carlin

El factor humano, el libro de John Carlin, que inspiró la película Invictus.

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Así mismo, se están ‘vendiendo’ paquetes de agroturismo y hacia los llamados 'pueblos patrimonio y parques temáticos.

“Tenemos que hacer un Plan de Desarrollo Productivo a la mediad de las regiones y ustedes son parte importante de este proceso”, les dijo a las cerca de 900 personas que asisten a la cumbre de las cámaras de comercio.

En ese mismo sentido, el presidente de Bancoldex, Luis Fernando Castro, habló de las 150.000 operaciones en las que su entidad ha comprometido 700.000 millones de pesos en microcréditos para proyectos que tienen que ver con el campo o con sectores menos favorecidos de la sociedad.

Carlin aseguró que los colombianos están frente a una gran decisión el 2 de octubre, cuando está convocado el plebiscito para apoyar o rechazar los acuerdos con las Farc.
Lo comparó con la consulta que dio origen al Brexit en el Reino Unido y que determinó la decisión de salirse de la Unión Europea.

Advirtió que el problema de los mecanismos de participación de este tipo es que se prestan para el populismo y para explotar los miedos de la gente. Hizo un llamado a los defensores del Sí a que en vez de apelar a difundir las posibles consecuencias negativas si no es aprobado el plebiscito, sino a comunicar la ilusión de lo que se puede venir en un escenario de reconciliación.

El autor de ‘El factor humano’ utilizó una metáfora según la cual entre la guerra y la paz hay una gran zanja y la posibilidad de superarlo puede ser tender un puente entre ambos lados o llenar el abismo de muertos para poder pasar sobre ellos.

EL FACTOR HUMANO DE JOHN CARLIN Y LA HISTORIA DE MANDELA


En 1985, cuando Nelson Mandela llevaba veintitrés años en prisión, se propuso conquistar a sus enemigos, los más fervientes defensores del apartheid. Así obtuvo su libertad y consiguió convertirse en presidente. Pero la inestabilidad de un país dividido por cincuenta años de odio racial cristalizó en la amenaza de una guerra civil. John Carlin ha descubierto el factor humano que hizo posible un milagro: la capacidad innata de Mandela para seducir al oponente y su tenaz deliberación de utilizar el mundial de rugby de 1995 para sellar la paz y cambiar el curso de la historia.

Néstor Alonso López
Enviado Especial a Cartagena