Los palmicultores y la siembra de un nuevo país

Convocados por Cenipalma y Fedepalma, los cultivadores de palma de aceite en Colombia dieron, en Medellín, una lección de superación. 

Siete males desaniman a los palmicultores
Negocios
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Portafolio
septiembre 28 de 2016 - 10:31 p.m.
2016-09-28

A las dos de la tarde del tercer día, cuando aún faltaban cuatro conferencias del Módulo 6 dedicado a un tema abstruso para la mayoría de los mortales como ‘Mejores prácticas en el manejo del híbrido OxG’, y la premiación y la clausura, todos seguían ahí, firmes como guerreros de Terracota.

Eran los casi 1.000 asistentes que se habían dado cita en Plaza Mayor de Medellín, desde el martes 20 de septiembre, para cumplir meticulosamente el programa de la XIII Reunión Técnica Nacional de Palma de Aceite, organizada por Cenipalma y Fedepalma.

Se afincaron en los 2.600 m² del Gran Salón con disciplina y méritos de estudiantes sobresalientes.


Ellos y ellas, están casados con el cultivo perenne de la palma de aceite, que puede durar más que un matrimonio y mínimo el cuarto de siglo que está conmemorando la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma).

Se aplicaron hora tras hora, con un esfuerzo estoico para cumplir los horarios de las 40 conferencias a las que un hombre itinerante convocó con un cencerro que sonaba entre el bullicio de las pausas para la comida.

Y las personas provenientes de las áreas geográficas del cultivo cumplieron el objetivo del encuentro: salir de ahí con mejores prácticas agroindustriales para consolidar una excelente palmicultura.

LA FUERZA DEL GREMIO 

El primero en hablar fue Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), a la que conforman desde 1962 pequeños, medianos y grandes cultivadores.

Si la palma de aceite es un cultivo perenne, Mesa es un directivo perdurable, imbatible en la mística de consolidar su gremio.


Lo que plasmó en un libro de su autoría que se vendió en el lugar del Centro de Documentación e Información Palmero, es lo que hace cada minuto de las dilatadas horas del día que trabaja este hombre: ‘Lo gremial, pilar del desarrollo palmero’.

A su intervención no pudo dejar de colgarle la palabra ‘gremial’, relacionándola con el ‘compromiso’ y la ‘productividad’.

Y es que sabe que ante la nueva realidad competitiva del aceite de palma en el mundo, es necesario mejorar la productividad de los cultivos, una causa mucho más verídica que aumentar el medio millón de hectáreas que abarcan hoy en el país.

Por eso evangeliza sobre las buenas prácticas y el mejoramiento de la gestión empresarial de los palmicultores.

Las experiencias de otros en ese sentido se vierten sobre este profuso auditorio, en un caso bien importante de construcción de nuevo país a partir de la comunidad del conocimiento.

Como se dice ahora: cero envidia, egoísmo para nada.

Han tenido que enfrentar plagas como la pudrición del cogollo, cuyo agente causal, que ataca a varios cultivos, fue descubierto y es combatido por Cenipalma, como lo enuncia su amable y sapiente director José Ignacio Sanz Escovino en estas bodas de plata del centro investigador.

Sanz Escovino, como Mesa, como José María Obregón Esguerra (presidente de la Junta Directiva de Cenipalma), como Hernán Mauricio Romero Angulo, Alcibíades Hinestroza, Juan Camilo Cabezas y todas las personas brillantes que pugnan porque este cultivo sea un modo de vida digno y duradero, todos tienen dos imágenes.

Una, la de ejecutivos con sus vestidos formales y sus camisas pulquérrimas, y otra, la de la gesta montaraz en las plantaciones, enfundados en sus botas de caucho y bajo sus sombreros de campo.

Al ver esta reunión que se disolvió feliz en el atardecer antioqueño del 22 de septiembre, uno entiende las palabras de Jens Mesa: “Otro valor y práctica representativa ha sido la voluntad gremial permanente de construir con visión de futuro. Tal vez ello se deba a la naturaleza perenne y de tardío rendimiento del cultivo de la palma de aceite, que ha exigido de sus productores el desarrollo de una cultura de largo plazo”.

Carlos G. Álvarez G.
Especial para Portafolio.