Los vinos no quieren un 'trago amargo' con la ley de licores

Piden un impuesto diferenciado para los licores fermentados, porque su elaboración es un proceso más complejo que el de otras bebidas alcohólicas.

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Bodega de vinos

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javier acosta
septiembre 25 de 2016 - 11:46 p.m.
2016-09-25

Cartas enviadas al Congreso de la República por la Federación Española de Vinos, la Cámara de Comercio Italiana y la Asociación de Vinos de Chile, entre otras entidades internacionales privadas y públicas, respaldan la petición que elevó Asovinos a los senadores del país de revisar el proyecto de Ley que busca cambiar el cobro de impuestos a los licores que se distribuyen en Colombia.

Según Nelson Izáciga, presidente de Asovinos, esta iniciativa, que se votaría sólo hasta después del plebiscito, luego de que la semana pasada su último debate fuera aplazado, debería contemplar un tratamiento diferente para las compañías que producen este licor, ya que su elaboración tiene procesos más complejos, en comparación con otras bebidas alcohólicas.

“La forma de producción del vino es distinta a la de los destilados como el whisky, el ron y el aguardiente, por ejemplo. Nuestros procesos dependen de cómo le va a las cosechas de uvas, afectadas por el cambio climático y las fumigaciones, entre otros factores. Por eso les hemos pedido a los senadores que haya un trato tributario justo y diferenciado para los productores de vinos”, señaló Izáciga.

De acuerdo con la Federación Española de Vinos (FEV), un sistema de impuestos no necesariamente tiene que ser lineal para ser justo, sino que debe tener instrumentos de política tributaria eficaz para cada caso (Lea también: Un debate 'caliente' tendrá la votación de la ley de licores).

En una de las misivas, enviada el pasado 8 de septiembre, la FEV recomienda a los senadores colombianos aplicar el modelo de otros países, especialmente europeos, en el que los licores tienen impuestos especiales.

La FEV sugirió en esta carta que se analice la posibilidad de que se cobren impuestos por volumen de venta, como sucede en otras latitudes.

Por su parte, en una carta enviada a los ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y de Industria y Comercio, María Claudia Lacouture, la directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Italiana, Gianna Bressan, solicita al Gobierno colombiano que revise la iniciativa, ya que de aprobarse tal y como está pensada, los más castigados serían los importadores de vinos y los consumidores a los que se les aumentaría el costo de cada botella (Vea además: El vino pide espacio para tributar de manera justa).

Mario Pablo Silva, presidente de la Asociación de Vinos de Chile, no descarta elevar la queja ante la Organización Mundial de Comercio para que sea reajustada la iniciativa.

Ante las reiteradas solicitudes de revisión, el ministro Cárdenas señaló el pasado jueves que los senadores pusieron en consideración una proposición “para que en el caso específico de los vinos, y solo para los vinos, el impuesto que será de 220 pesos por grado de alcohol para todos los licores, sea en este caso de 150 pesos por grado de alcohol. Es una diferencia que se crea entre las bebidas alcohólicas destiladas (whiskys, rones, brandis, entre otros) y los fermentados (vinos) porque se considera que los licores fermentados son menos perjudiciales para la salud. Entonces está circulando en el Senado de la República y creemos que si hay consenso, el Gobierno estaría dispuesto a avalarlo”.

Esta consideración, afirman las asociaciones de vinos, es un paso importante, pero aún no es definitivo. Insisten en que seguirán trabajando para que se les reconozca esa diferencia.

Javier Acosta
Portafolio.co