Mangueras para frenos, en la encrucijada de una norma incumplible

La norma técnica ordena que se analicen en laboratorios que no hay en el país. Asopartes y afectados buscan derogar la Resolución 4983.

Mangueras

En Asam ensamblan las mangueras desde hace 40 años y las exportan.

Néstor López - Porfafolio

POR:
Portafolio
octubre 23 de 2017 - 10:44 p.m.
2017-10-23

En enero pasado, al llegar de las vacaciones, Judith Salazar y sus padres, dueños de Asam Ltda, se encontraron con una mala sorpresa que les ha alterado la vida, al punto de de esperan que, por esta razón, las ventas se les disminuyan de manera sensible: una resolución de la Superintendencia de Industria y Comercio les prohibía seguir fabricando mangueras para sistemas de frenos hidráulicos, su producto estrella.

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La razón, es que, estarían incumpliendo con la Resolución 4983 del 2011 del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (Mincit) que contiene el reglamento técnico dictado en aras de garantizar la confiabilidad de estas piezas que, a pesar de su tamaño y aparente simplicidad (solo constan de un trozo de manguera y un acople), en un carro son vitales.

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Salazar y dirigentes del gremio automotriz coinciden en que se trata de una reglamentación que en la práctica no es posible cumplir. Para Asam, ha sido un callejón sin salida.

La mencionada norma establece que las compañías productoras, importadoras y distribuidoras deben recibir una certificación de calidad.

Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, el gremio del sector automotriz y autopartista, le confirmó a Portafolio que la situación se extiende a todo el segmento de partes para sistemas de frenos, pues el único laboratorio disponible es el de Incolbestos, de manera que toca entrar en una fila de varios meses para lograr la certificación. Por otra parte, la falta de competencia aumenta los costos. Critica además que, debido a que Incolbestos también fabrica partes para frenos y “reconociendo su gran seriedad, no está bien ser juez y parte”.

Así mismo, confirmó que este laboratorio tampoco tiene el servicio de análisis que necesitan los productores de las mangueras, como Asam.

Asam y varios de sus colegas han pedido cotizaciones a las únicas seis certificadoras que hay y, de vuelta, les han ofrecido sus servicios pero varias simplemente omiten explicar que no tienen el laboratorio y otras les plantean que deben contratar esta parte del servicio en el extranjero, como lo permite la norma para cuando no existe la disponibilidad en el mismo país. Sin embargo, no les indican dónde puede ser.

A nivel mundial halló que solo hay 32 certificadoras reconocidas, con costos exorbitantes. Otro camino sería certificar las mangueras en el mismo sitio donde las producen (todas son en el exterior) y lo han planteado, pero es el cliente el que debe asumir los viáticos del perito que envíen, lo cual puede acercarse a los 30 millones de pesos, sin contar el monto por el análisis y los otros trámites de certificación.

Judith Salazar ha tratado de que las certificadoras le digan por escrito que no le pueden brindar el servicio, con el fin de usarlo como prueba ante el Gobierno de la inaplicabilidad del reglamento técnico, pero estas se han negado a hacerlo.

La consecuencia para Asam es que está perdiendo mercado ante otras cinco firmas que en el país producen las mangueras y las respaldan con su marca. Estas tampoco están certificadas, pero no les han notificado de ninguna sanción.

“Mientras tanto, nuestra competencia está vendiendo mangueras y hay un daño reputacional inmenso”, se lamenta Salazar. Sigue exportándolas a varios países de Latinoamérica, al igual que otras piezas que fabrica, pero no en el país.

Para Zuloaga, el asunto va mucho más allá. Según él, hay gente importando por separado los acoples y las mangueras para burlar el reglamento y luego los ensamblan de manera artesanal y sin controles de calidad. “Están apareciendo cientos de ensambladores de garaje que producen con muy baja calidad, y es un peligro porque de esto depende la seguridad de un vehículo”, denunció, y sentenció que “el Gobierno, por hacer más, está haciendo menos”.

Asopartes y Asam han tratado de que la reglamentación cambie y que mientras tanto no se exija su cumplimiento. Inicialmente el contacto era con el Mincit, pero en diciembre pasado esta cartera dejó el tema en manos del Mintransporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial.

Una fuente del Programa de Transformación Tecnológica del Mincit aseguró que han estado participando en mesas de discusión al respecto y tramitando con el Mintransporte para que agilice la revisión de la norma. También, este diario trató de conocer la posición de esa cartera pero al cierre de la edición no había sido posible.

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