Modelo de negocio digital: de buenos estudiantes a buenos aprendientes

Estamos en una realidad acelerada de cambios y transformaciones que muchas veces no logramos entender o anticipar.

Marketing digital BBVA

La plataforma de servicios es aquella que le permite entregar los productos o servicios de forma ágil, fácil y confiable.

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Portafolio
junio 26 de 2017 - 11:07 a.m.
2017-06-26

Estamos en una realidad acelerada de cambios y transformaciones que muchas veces no logramos entender o anticipar. Enfrentarnos a un mundo inestable y complejo como el actual no solamente implica leer el entorno de forma detallada y sistémica, sino desconectar las lecturas actuales que tenemos del mundo, deconstruir las verdades en las que creemos, y así descubrir nuevos textos que permanecen temporalmente ocultos a nuestras propias autorestricciones.

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Lo anterior implica cambiar el referente desde donde las organizaciones observan y reconocen su entorno y sobremanera, redescubrir y reconectar su modelo de negocio, para concretar una promesa de valor distinta, que haga realidad lo que quieren alcanzar y transformar la perspectiva de los grupos de interés propios de su contexto. En plena era digital se hace necesario entender las tecnologías disponibles, no como soportes de una función empresarial, sino como una oportunidad para repensar las experiencias de los clientes.

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De acuerdo con los académicos Ramane, Hanelt, Nickerson y Kolbe un modelo de negocio digital cuenta con cinco (5) componentes: 1) propuesta de valor, 2) interface, 3) plataforma de servicio, 4) modelo de organización y 5) modelo de ingresos.

La propuesta de valor establece las razones por las cuales un cliente particular está dispuesto a pagar por un producto o servicio, ese cambio de perspectiva y experiencia que nos permite encontrar en el mundo digitalmente modificado, una forma alterna de comprensión del entorno que nos habilita para entender y aprender sobre los cambios actuales y futuros.

La interface es la interacción que se desarrolla entre el cliente y la plataforma de servicio, esa mediación que permite a los interesados y tecnológicamente conectados, tener un espacio para concretar opciones e ideas que le faciliten aspectos propios de sus vidas. Un escenario digitalmente modificado donde pueden construir y elaborar propuestas viables y útiles que la tecnología puede habilitar de forma rápida, confiable y efectiva.

La plataforma de servicios es aquella que le permite entregar los productos o servicios de forma ágil, fácil y confiable. En el momento actual existen múltiples opciones que pueden ser usadas por cualquier persona para desplegar servicios o propuestas de productos, que pueden ser versiones mejoradas cada vez, creando un imaginario de innovación permanente basado en las experiencias propias de los clientes, quienes con sus comentarios ofrecen la base para aumentar la oferta de servicios o productos digitalmente modificados.

El modelo de organización requerido establece la estructura y los procesos que se deben articular para producir los productos y/o servicios del ecosistema digital. La organización que se requiere hoy sólo necesita conocer las expectativas del cliente, concretar conexiones y relaciones con personas que saben y desarrollan sobre las plataformas de servicios, con el fin de acelerar el despliegue de lo que se requiere. Mayor flexibilidad y potenciación de habilidades personales y colectivas.

El modelo de utilidades es la manera como se distribuyen las utilidades y los costos entre los participantes del ecosistema. No es una economía central dominada por unos pocos, es una contribución y suma de fortalezas que hacen del producto final una oportunidad para transformar el entorno y crear nuevas fuerzas de mercado que puedan motivar nuevas inestabilidades a futuro.

Si las organizaciones tienen claro estos cinco elementos y cómo interactúan para crear un nuevo momentum de innovación y creatividad, estarán siempre tratando de avanzar para estar delante de la curva, deconstruyendo lo que han alcanzado hasta la fecha, como una forma de movilizar y hacer que sucedan los retos del futuro.

Lo anterior implica el desarrollo de competencias digitales, de una alfabetización digital empresarial y de una vista siempre inestable de la realidad, que permita a todos los participantes de la corporación, establecer un marco de acción que habilite a la organización a transformarse en una “buena aprendiente” de un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo, que cuestiona lo que sabe para descubrir su futuro, dejando atrás las prácticas de los “buenos estudiantes”, que obtienen buenas notas, siguen las tendencias y aprueban los estándares conocidos de su sector.

Jeimy J. Cano M. Profesor Asociado de la
Escuela de Administración de la Universidad del Rosario
Especial para Portafolio

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