Transformar al Banco Agrario | Negocios | Portafolio

Transformar al Banco Agrario

La idea es superar todos los cuellos de botella que hoy afectan la oportunidad en el otorgamiento y el desembolso de los créditos.

Banco Agrario

El reto de la transformación del Banco Agrario es inmenso pero en el contexto actual es necesario y urgente para poder contar con una entidad bancaria ágil.

Archivo portafolio.co

POR:
Portafolio
julio 11 de 2017 - 09:57 p.m.
2017-07-11

Actualmente, una de las mayores fortalezas institucionales con que cuenta el sector agropecuario es el Sistema Nacional de Crédito Agropecuario compuesto únicamente por dos entidades, Finagro como banco de segundo piso que cuenta con una importante batería de instrumentos para el financiamiento agropecuario, y el Banco Agrario como banco de primer piso a través del cual se irrigan los recursos a los productores agropecuarios y rurales. Ambas instituciones son vitales para impulsar el desarrollo del campo colombiano.

(Lea: Por crédito a Navelena, Banco Agrario habría perdido $135.805 millones

El Banco Agrario desde su creación en junio de 1999 ha pasado por distintas etapas muy complejas todas que han ido superando para cumplir su misión de ser el único banco oficial de primer piso orientado fundamentalmente al financiamiento agropecuario y rural.

(Lea: El crédito del Banco Agrario sería devuelto en septiembre próximo

Sin embargo, el entorno socioeconómico hace necesario realizar una transformación profunda que le permita ser efectivamente el instrumento vital para fondear a los productores del campo de manera oportuna, adecuada y suficiente.

(Lea: Gobierno colombiano no tiene previsto privatizar ni Ecopetrol ni el Banco agrario

En este sentido, para que el cambio organizacional tenga impacto sobre la población y economía rural hay que enfocarlo con prioridad sobre los procesos que se desarrollan de cara al cliente, de tal forma que el servicio sea más humano, moderno y simple.

Muchas veces impulsamos el cambio per se sin medir en qué medida este va a contribuir a mejorar el servicio a nuestros clientes.

Así las cosas, las transformaciones del Banco Agrario deben empezar por su naturaleza para que le permita capitalizarse e incorporar las mejores prácticas de bancos con enfoque agropecuario como Banrural de Guatemala, que le inyectó no solo capital sino nuevas visiones e intereses de los productores, para ser hoy un banco referente en materia de cobertura, tecnología y bajo índice de cartera vencida, rompiendo así paradigmas en el financiamiento rural.

En la medida que sea posible la vinculación como accionistas de entidades multilaterales, de gremios de la producción, de cooperativas financieras y de la economía real, habrá opción de generar transformaciones en el gobierno corporativo de la entidad, de tal forma que se pueda repensar su papel en todos sus órbitas, se profundice, de manera sostenible, su responsabilidad en la inclusión financiera rural, y sea el músculo financiero de la capitalización del campo.

También, con la incorporación de nuevos actores al interior del Banco Agrario será posible e avanzar en la construcción de una red financiera más amplia, que vaya más allá de las oficinas directas en la medida que podrá realizar convenios para llegar, con el mismo core bancario, a través de cooperativas de ahorro y crédito donde la presencia de la entidad sea baja. Las alianzas bien consolidadas facilitan ampliar la cobertura actual y con ella es posible alcanzar una mayor profundización financiera rural.

Son muchos los ejemplos internacionales que nos demuestran que es posible aunar esfuerzos y aprovechar mejor la tecnología para generar mejores impactos sociales.

De igual forma, en la medida que sea posible vincular como accionistas a los productores rurales, es abrir la ventana al control social de la gestión del Banco Agrario, dado que a estas organizaciones les va interesar que cada vez lleguen más recursos de manera oportuna a los productores agropecuarios y que estos paguen cumplidamente.

Tomar decisiones con los conocedores de los ciclos productivos y de la cultura regional, es aproximarnos a que efectivamente los desembolsos correspondan a las necesidades de financiamiento de los productores agropecuarios.

Anteriormente, se tenía la responsabilidad de hacer un sondeo semestral por las principales zonas productivas con los agricultores, los profesionales del agro, las casas de insumos y las secretarías de Agricultura para tener una aproximación de las necesidades de financiamiento, y de esa forma, preparar todos los instrumentos necesarios para que el financiamiento fuera oportuno. Es una buena práctica que se debería retomar.

Desde el punto de vista de los procesos, el Banco Agrario necesita realizar una transformación profunda que le permita superar todos los cuellos de botella que hoy afectan la oportunidad en el otorgamiento y desembolso de los créditos, al igual que innovar en canales, productos y servicios que lo pongan a tono con la dinámica de la economía rural, máxime cuando es necesario avanzar en la política de inclusión financiera donde la entidad tiene un reto muy grande. Hay que acercar la entidad a las zonas rurales dispersas.

De otra parte, la transformación del Banco Agrario debe ser aprovechada para brindar estabilidad laboral a los empleados, cuya continuidad dependa de la eficacia de la gestión. Así será posible evitar el estrés semestral de todos los funcionarios esperando a ver si le van a renovar el contrato. Esto genera una gran reducción de la productividad porque la incertidumbre y el miedo a salir paraliza la acción de los mismos.

En conclusión, el reto de la transformación del Banco Agrario es inmenso pero en el contexto actual es necesario y urgente para poder contar con una entidad bancaria ágil, moderna y volcada a ser el brazo financiero de los productores agropecuarios y rurales, principalmente de los pequeños y medianos productores en las distintas regiones del país.

Jesús Antonio Vargas Orozco,
Economista y administrador público.

Siga bajando para encontrar más contenido