Manuel José Cárdenas
columnista

¿Nueva economía?

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
julio 10 de 2016
2016-07-10 05:26 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c314c7cba.png

Ante la terminación del boom de commodities, el Gobierno lanzó en el Foro Económico Mundial, que se realizó en Medellín en días pasados, una ‘nueva economía’, ya no dependiente del petróleo y los minerales, sino con una industria más fuerte, grandes proyectos agroindustriales y más turismo.

En realidad, este término no es nuevo sino que, como lo comenté en mi libro ‘La Nueva Economía del Conocimiento’ (2001), fue introducido a finales de los años 90 para describir la evolución de una economía basada principalmente en la fabricación y la industria, a una basada en el conocimiento, debido en parte a los nuevos progresos en tecnología y a la globalización económica.

Por lo tanto, resulta un poco exótico hablar de una nueva economía cimentada en la industria y la agroindustria, cuando ese concepto buscó, con excepción del turismo, reemplazar estos sectores, o por lo menos darles un nuevo enfoque, para atribuirle más importancia a la información y al conocimiento.

La nueva economía tiene tres rasgos fundamentales, profundamente interrelacionados entre sí: se centra en la información y el conocimiento como bases de la producción, la productividad y la competitividad. Es una economía global, la producción y gestión de bienes y servicios se organiza a nivel planetario. Y el internet es el sistema de organización en la nueva economía. Por eso se habla también de que ella permitió el paso de una sociedad industrial a una sociedad posindustrial, donde ha sido determinante, como lo sostiene Carlota Pérez, el cambio de paradigma tecnoeconómico que han generado las grandes oleadas de desarrollo (‘Revoluciones tecnológicas y capital financiero’, 2005).

La internacionalización se ha vuelto mucho más fácil en la nueva economía, pues genera oportunidades para que las empresas nacionales se vuelvan globales desde su nacimiento. La manufactura será cada vez más flexible, personalizada, de bajo volumen y basada en la red.

El envío de productos digitales vía internet es una forma de exportación que va en ascenso y puede hacerse sin necesidad de instalaciones en el país anfitrión. El proceso de digitalización también representa una mayor movilidad de servicios sin que haya inversión extranjera directa (IED), por lo que el balance entre exportación e IED como medios para enviar productos a otros países podría inclinarse hacia la exportación.

Mientras que caen los costos de creación de mercado, la digitalización ayuda a que las compañías entren en plazas internacionales como exportadores, por medio de plataformas digitales como Ebay, Etsy o Amazon. En el comercio del siglo XXI, el comercio de bienes se entrelaza con la producción internacional a través de las cadenas globales de valor (CGV) y ambos se ven facilitados gracias a los servicios.

En Colombia no hemos tomado plena conciencia de estos cambios, no existe una estrategia global para penetrar en la nueva economía y solamente acciones aisladas a cargo de las diferentes reparticiones del Estado. Por lo mismo, es necesario que las políticas públicas fomenten su participación en la economía digital, que es la vía más rápida para que Colombia entre a la economía mundial, la cual debe ir complementada con infraestructura e instituciones adecuadas.

Dentro de este contexto, una mayor diversidad de compañías dentro de la economía digital mundial implicará que las políticas de IED de talla única serán menos apropiadas.

Manuel José Cárdenas
Consultor internacional
emece1960@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado