Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Obama en Cuba

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
febrero 29 de 2016
2016-02-29 10:30 p.m.
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Dos decisiones del presidente Obama sobre Cuba han reavivado el debate sobre las relaciones de Estados Unidos con la isla caribeña: la visita oficial que hará el mes entrante, siendo así el primer presidente de Estados Unidos que pisa el suelo cubano en casi un siglo, y el anuncio de que va a cumplir su promesa de cerrar la infame prisión de Guantánamo.

No se hizo esperar la crítica y el rechazo de la derecha gringa a estos anuncios, alimentada por el resentimiento del exilio cubano: que significaban el apoyo a una dictadura, que iban en contra de la política norteamericana de defensa de los derechos humanos, que eran una traición a los disidentes cubanos, que implicaban bajar la guardia en la lucha contra el terrorismo, y otros argumentos del mismo estilo.

Sin pretender defender al gobierno cubano ni justificar la falta de democracia en la isla, lo que sí se debe decir es que estos argumentos de la derecha son un caso protuberante de la doble moral que ha caracterizado durante más de medio siglo la política de Estados Unidos frente a Cuba, y más recientemente su política de defensa de los derechos humanos.

Doble moral, porque es totalmente contradictorio que se critique a Cuba por el no respeto a los derechos humanos de los disidentes –que son ciertos en varios casos– y, al mismo tiempo, se defienda, a capa y espada, la existencia, en la misma isla, de la prisión de Guantánamo, en al cual se tortura, se niega el derecho a la defensa y se violan de manera mucho más grave los derechos humanos de los detenidos, muchos de ellos inocentes.

"Los argumentos de la derecha son un caso protuberante de la doble moral que ha caracterizado por más de medio siglo la política de EE. UU. frente a Cuba". 

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Doble moral, porque no tiene sentido que se hayan roto las relaciones con Cuba por ser comunista y, a la vez, las hubieran mantenido con Rusia y todo el bloque de Europa Oriental, mientras tuvieron ese régimen, y ahora mismo las sostengan con los pocos países comunistas que quedan, incluyendo a Vietnam, el único que los derrotó en una guerra

Doble moral, porque es incongruente que quieran seguir castigando a Cuba con el bloqueo económico y la prohibición de hacer negocios en la isla porque allí no se toleran partidos políticos de oposición, ni hay libertad de prensa y se restringe el uso de internet y las redes sociales, y al mismo tiempo defiendan y propicien las mejores relaciones comerciales y de negocios con otros países que tienen restricciones, aún más fuertes a la democracia, como China o Arabia Saudita.

Suena casi a un chiste que esos supuestos paladines de los derechos humanos que hoy critican a Obama por visitar a Cuba, querer acabar el bloqueo y normalizar relaciones, sean del mismo Partido Republicano que aplaudió hace 40 años, y sigue elogiando, la visita que hizo Nixon a China con los mismos propósitos, a pesar de que en ese entonces era una dictadura todavía más fuerte y represiva, y en muchos sentidos lo sigue siendo.

El libro La era de la ambición, de Evan Osnos, periodista norteamericano que vivió 13 años en China, es una bien lograda crónica de la transformación de ese país en las dos décadas pasadas, en la que se retrata el surgimiento del capitalismo más salvaje, con enormes fortunas y aberrante corrupción, a la par que la permanencia de una férrea dictadura en la que el partido único mantiene el control total de todas las ideas y opiniones políticas de los individuos. Esa combinación le gusta a esa derecha republicana para la que los negocios están por encima de los principios.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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