Todos a una

Lo que más nos debe preocupar es la advertencia de los dos líderes sobre los países que se encuentra

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
noviembre 04 de 2008
2008-11-04 07:25 p.m.

Como en Fuenteovejuna, la comedia de Lope de Vega, en esta crisis financiera los países y los organismos multilaterales están tomando medidas para desactivarla. A comienzos de la semana se reunieron en Washington las juntas de gobernadores del FMI y del Banco Mundial apenas unos días después de que lo hicieran los ministros y presidentes de los Bancos Centrales de los países industrializados en el llamado Grupo de los 7. Lo que se buscaba era devolver la confianza en el sector financiero y mostrar que las diferentes autoridades estaban actuando para evitar males mayores. El fantasma de la depresión de 1929, con sus quiebras, desempleo, frustración y pobreza, andaba por los pasillos de las entidades financieras internacionales y de las sedes de los gobiernos, advirtiéndoles que una situación similar no podía repetirse.

En el G7 se comprometieron a descongelar los mercados de crédito y a garantizar a los bancos suficientes recursos para darles liquidez. Por supuesto con el objetivo que prestaran y no se quedaran con el dinero guardado. Cerrar la llave es lo menos indicado en estas circunstancias. El intervencionismo de Estado, contrario a la desregulación total de la época Reagan, volvió a estar en las agendas oficiales. La idea, según el secretario del Tesoro, Henry Paulson, es "inyectar liquidez en los mercados, fortalecer las instituciones financieras, proteger a los ahorradores y reforzar las protecciones a la inversión". Ya lo hicieron algunos países europeos y Estados Unidos entregaron 250 mil millones de dólares, de los 700 mil que aprobó el Congreso como plan de rescate.

El Director del FMI recomendó para salir de la crisis "con las economías y las sociedades intactas", tres cosas: actuar con rapidez, actuar con imaginación y en forma exhaustiva y actuar en forma mancomunada. Una acción oficial debe tener en cuenta a los depositantes para preservar sus ahorros, a los acreedores para garantizar el funcionamiento de los mercados y a las instituciones para proveerlas de capital fresco comprándoles activos problemáticos. Todas estas acciones deben ser coordinadas y orientadas por el mismo Fondo. Esta es la receta del organismo financiero.

El Presidente del Banco Mundial, por su parte, agregó a la receta la necesidad de revivir la OMC y la Ronda de Doha y la de consolidar un nuevo multilateralismo para que la globalización no se convierta en "una torre de Babel, con conflictos de intereses nacionales que no benefician a nadie".

Lo que más nos debe preocupar es la advertencia de los dos líderes sobre los países en desarrollo. Para ellos disminuirá la demanda por las exportaciones, los flujos de capital para inversión y el crecimiento económico. No es promisorio el panorama. El señor Zoellick, del Banco Mundial lo sintetiza diciendo que se "ciernen nubes de tormenta sobre los mercados". Con recesión en Estados Unidos y sin TLC esa nube está encima de nosotros.

gustavo_tobon@yahoo.com

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