¡Por fin! | Opinión | Portafolio
Miguel Gómez Martínez

¡Por fin!

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
julio 24 de 2013
2013-07-24 02:04 a.m.
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Lo dijo el presidente Santos en su discurso del 20 de julio ante el Congreso: “Le he dicho al Ministro que, en adelante, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo debe ser ahora más un ministerio de industria que de comercio”. En otro aparte afirmó: “Debemos enfocarnos en tener una producción eficaz y competitiva, con alto valor agregado, que haga atractivos nuestro productos y servicios en el mundo”.

Algunos dirán que es demasiado tarde, otros que el Gobierno es bueno en anuncios, pero flojo en ejecuciones. Pero muchos preferimos saludar este cambio de prioridades. Por fin, el país entiende que si sigue permitiendo la desindustrialización tendremos pocas posibilidades de salir del subdesarrollo.

Para nadie es un secreto que el sector manufacturero nacional lleva años de decadencia productiva. Un coctel nefasto compuesto por un peso fuerte, deficientes infraestructuras, costos elevados de energía, estructura tributaria desbalanceada, bajo componente de tecnología y un régimen laboral obsoleto, explican esta pérdida de peso de la industria en la producción nacional.

La crisis es grave. Este año, por ejemplo, se ha contraído en 2,9 por ciento. Sin industria es imposible generar empleo estable y bien remunerado. Sin manufactura, la dependencia de los commodities hace inviable la estabilidad macroeconómica, pues la inestabilidad de los precios de las materias primas es incontrolable. Puede ser que el sector servicios sea el más importante de nuestra economía, pero, sin una industria que incorpore valor agregado y nuevas tecnologías, es imposible obtener la independencia económica que lleva al desarrollo.

El Gobierno no ha sido, hasta ahora, claro en el enfoque que tendrá la nueva política económica. Por lo pronto, lo único claro es que se considera que hay que hacer una pausa en la negociación de nuevos TLC. Se cierra el primer ciclo de integración comercial y el país ya tiene acceso a mercados potenciales con cerca de 1.500 millones de consumidores. El énfasis será ahora mejorar la productividad y competitividad de nuestra economía. La tarea es inmensa, pues tenemos rezagos enormes en infraestructura, capacitación laboral y tecnología.

En casos como el de infraestructura, la brecha es de más de 30 años. Requerimos un esfuerzo colosal de inversión para recuperar el tiempo perdido. En tecnología, a pesar de la disponibilidad de recursos, luego de la reforma al régimen de las regalías, los resultados son decepcionantes. Y en materia de capacitación es importante que el país supere el modelo centrado en el Sena, diversifique y flexibilice la formación profesional.

Es bueno que el Gobierno redefina el rumbo y frene la erosión del sector manufacturero. Sin caer en los excesos y errores de las viejas políticas industriales, lo que se requiere es desatar los nudos gordianos de una economía que carga con el lastre de décadas de retraso en su modernización. También es un acierto que lo haga el Gobierno, pues los gremios de la producción están tan politizados y adormilados que han perdido toda capacidad de liderazgo.

Miguel Gómez Martínez

Profesor del Cesa

representante@miguelgomezmartinez.com

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